ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

Acuerdo entre inversor y Atilra acerca la reactivación de una planta láctea en Santa Fe y preservaría 78 empleos

  • Un principio de acuerdo entre el futuro comprador y Atilra destrabó la negociación por Sudamericana de Lácteos.
  • La empresa permanece paralizada desde comienzos de año y acumula salarios impagos y deudas con proveedores.
  • El entendimiento contempla la preservación de los 78 puestos de trabajo sin aplicar despidos.
  • Durante 90 días los empleados cumplirán jornadas reducidas mientras avanza la recuperación de la planta.
  • Tras el cambio de propietarios se iniciará un proceso de reacondicionamiento industrial previo al reinicio de la producción.
  • La reactivación es considerada clave para la economía de la localidad santafesina de Díaz y su zona de influencia.

La posibilidad de que la planta de Sudamericana de Lácteos vuelva a operar después de casi seis meses de inactividad quedó más cerca de concretarse tras un principio de acuerdo alcanzado entre el empresario interesado en adquirir la compañía y la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra). El entendimiento, logrado luego de una extensa negociación en el ámbito del Ministerio de Trabajo de Santa Fe, permitió destrabar uno de los principales obstáculos que amenazaban con hacer fracasar la venta de la empresa.

La fábrica, ubicada en la localidad santafesina de Díaz, permanece paralizada desde comienzos de este año como consecuencia de una profunda crisis financiera. La firma, que comercializa productos bajo las marcas Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca, acumula más de cuatro meses de salarios impagos, además de importantes deudas con productores tamberos y proveedores.

Actualmente, la empresa pertenece al empresario cordobés Sergio Servio, titular de Lácteos Servio. Sin embargo, desde marzo mantiene negociaciones para su venta al empresario agroindustrial Pablo González, oriundo de Pergamino y radicado en Rosario, quien presentó un plan para recuperar la actividad industrial y preservar las fuentes laborales.

Las conversaciones atravesaron momentos de fuerte tensión debido a las diferencias existentes entre el potencial comprador y el sindicato. El principal punto de conflicto giró en torno a la aplicación del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, una herramienta prevista para situaciones de crisis que permite acordar suspensiones temporarias bajo determinadas condiciones.

Desde el sector empresario sostenían que la utilización de ese mecanismo resultaba necesaria para reducir transitoriamente los costos laborales durante la etapa inicial de la recuperación de la planta y garantizar la viabilidad económica del proyecto.

Por su parte, Atilra cuestionó la propuesta original al considerar que contemplaba suspensiones para trabajadores que continuarían desempeñando tareas habituales. Además, el gremio manifestó reparos respecto de un esquema inicial que incluía despidos y aspectos vinculados con las indemnizaciones.

Tras varias semanas de negociaciones, ambas partes lograron acercar posiciones y consensuaron una alternativa que permitió destrabar el proceso de venta.

El entendimiento establece que no habrá cesantías. En cambio, durante un período de 90 días, los 78 trabajadores cumplirán jornadas reducidas que oscilarán entre el 50% y el 75% de la carga horaria habitual, distribuidas en distintos turnos de trabajo. La medida busca compatibilizar la necesidad de disminuir costos durante la etapa inicial de la reactivación con la preservación de la totalidad de los puestos laborales.

Si el acuerdo queda formalmente rubricado en los próximos días, el siguiente paso será concretar el traspaso accionario de la empresa. Una vez completada esa instancia, comenzará un proceso de reacondicionamiento industrial que demandará entre diez y quince días.

Durante ese período se realizarán tareas de limpieza integral, sanitización de las instalaciones, revisión de equipos y puesta a punto de las líneas de producción para que la planta pueda retomar sus operaciones en condiciones adecuadas.

La reactivación representa una noticia de especial relevancia para la localidad de Díaz, que cuenta con alrededor de 2.200 habitantes y donde la industria láctea constituye uno de los principales motores de la actividad económica. La paralización de la planta generó una fuerte preocupación entre los trabajadores, sus familias y los comercios locales, debido al impacto que tuvo sobre el empleo y el movimiento económico de la zona.

El caso también refleja los desafíos que enfrenta la industria alimenticia para recuperar niveles de actividad en un contexto de elevados costos operativos, baja rentabilidad y dificultades financieras. En ese escenario, el principio de acuerdo alcanzado entre el futuro inversor y el sindicato abre una expectativa concreta para recuperar la producción y preservar una fuente de empleo considerada estratégica para toda la región.