Crecen las tensiones en la CGT Rosario por la falta de actividad y las disputas internas
A pocos meses de haber concretado su reunificación tras más de una década de divisiones, la CGT Regional Rosario atraviesa un escenario de creciente malestar interno. Diversos sectores sindicales cuestionan la escasa actividad de la conducción y advierten que la central obrera todavía no logró consolidar un funcionamiento regular, en un contexto marcado por el aumento del desempleo y la preocupación por la situación laboral en la región.
Las críticas apuntan principalmente a la falta de reuniones del Consejo Directivo y a la ausencia de una agenda de trabajo coordinada para afrontar los conflictos que afectan a distintos sectores productivos.
Dirigentes gremiales sostienen que, desde la constitución de la nueva conducción en noviembre del año pasado, apenas se realizó el encuentro destinado a designar autoridades y que luego no hubo nuevas convocatorias para definir estrategias comunes.
Una normalización que aún no termina de consolidarse
Desde algunos sindicatos aseguran que la reorganización de la CGT Rosario todavía no fue completamente formalizada y consideran que esa situación limita la capacidad de acción institucional de la regional.
En ese sentido, reclaman que la conducción nacional avance con la designación de un delegado normalizador que permita completar el proceso administrativo y convocar a un nuevo congreso para oficializar definitivamente la estructura local.
Sin embargo, otros referentes sindicales relativizan esa explicación y afirman que el problema principal no pasa por cuestiones burocráticas sino por las diferencias políticas existentes entre distintos sectores del movimiento obrero rosarino.
El foco de la interna
Uno de los principales ejes de la disputa gira en torno a Sergio Aladio, dirigente del Sindicato de Conductores de Camiones de Santa Fe. Diversas voces dentro de la CGT sostienen que las diferencias con el líder camionero siguen condicionando el funcionamiento de la regional.
Durante el proceso de reorganización, Aladio aspiraba a ocupar la Secretaría General de la CGT Rosario. Finalmente, el cargo quedó en manos de Miguel Vivas, titular del gremio de la alimentación, quien fue considerado una figura de consenso entre los distintos sectores sindicales.
Aladio pasó a desempeñarse como secretario adjunto junto a otros dirigentes, aunque las tensiones internas nunca terminaron de disiparse.
Una disputa con antecedentes
Las diferencias dentro del sector camionero tienen varios años de historia. En Santa Fe conviven actualmente dos organizaciones sindicales: una alineada con Hugo Moyano y otra encabezada por Aladio, surgida tras la fractura ocurrida en 2016.
Esa división mantiene enfrentados a ambos espacios y, según distintas fuentes gremiales, continúa teniendo impacto en el funcionamiento de la CGT regional.
Algunos dirigentes consideran que esa puja explica buena parte de las dificultades para consolidar una conducción unificada.
Diferencias sobre el modelo sindical
En los últimos meses, Aladio también quedó en el centro del debate por impulsar actividades vinculadas al análisis de la modernización laboral junto a especialistas, representantes empresariales y funcionarios provinciales.
Ese perfil dialoguista genera cuestionamientos entre sectores más tradicionales del sindicalismo, que observan con desconfianza algunos de sus vínculos políticos e institucionales.
Mientras tanto, desde la conducción de la CGT Rosario destacan que Miguel Vivas mantiene presencia en distintos conflictos laborales y acompaña las demandas de los gremios, aunque reconocen que la falta de formalización definitiva de la regional dificulta avanzar en acciones conjuntas de mayor alcance.
Con un escenario económico complejo y un mercado laboral que continúa mostrando señales de deterioro, la central obrera rosarina enfrenta el desafío de superar sus diferencias internas para fortalecer su capacidad de representación y coordinación frente a los conflictos que afectan a los trabajadores de la región.