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Milei acelera la reforma electoral y busca reemplazar las PASO por un nuevo esquema de alianzas

  • El Gobierno convirtió la eliminación de las PASO en su máxima prioridad legislativa.
  • La propuesta contempla un sistema que permita compartir la candidatura presidencial sin alianzas formales.
  • Las negociaciones incluyen incentivos políticos para sumar el respaldo de gobernadores aliados.
  • La UCR aparece como un actor decisivo para alcanzar la mayoría necesaria en el Senado.
  • La oposición mantiene dudas sobre el alcance y el funcionamiento concreto de la reforma.
  • El oficialismo aspira a llevar el debate parlamentario al Congreso durante el mes de agosto.

Con el impacto político generado por la salida de Manuel Adorni ya fuera del centro de la escena, el Gobierno nacional intenta inaugurar una nueva etapa parlamentaria enfocada en uno de los objetivos institucionales más importantes de cara al calendario electoral de 2027: la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La iniciativa pasó a ocupar el primer lugar dentro de la agenda legislativa del oficialismo, que comenzó a desplegar una intensa ronda de negociaciones con gobernadores y bloques aliados para reunir los respaldos necesarios.

La estrategia fue presentada por el presidente Javier Milei durante un encuentro con legisladores realizado en la Casa Rosada y posteriormente retomada por el nuevo jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien inició una serie de conversaciones con referentes políticos y mandatarios provinciales para construir una mayoría parlamentaria que permita avanzar con la reforma.

En ese marco, uno de los principales ejes de discusión gira en torno a la posibilidad de ofrecer a las provincias un mecanismo alternativo que compense la eventual suspensión de las PASO nacionales. La propuesta consiste en habilitar un sistema que permita a distintas fuerzas políticas compartir la candidatura presidencial sin necesidad de conformar alianzas electorales tradicionales, preservando al mismo tiempo sus identidades partidarias y sus estructuras legislativas.

El modelo se implementaría dentro del esquema de la Boleta Única de Papel y buscaría que partidos con representación territorial puedan adherir sus listas locales a la candidatura presidencial de Milei. De ese modo, las agrupaciones provinciales conservarían autonomía en sus distritos mientras acompañan al oficialismo en la competencia nacional.

Desde el Gobierno sostienen que la iniciativa apunta a simplificar el calendario electoral, reducir costos y evitar el desgaste que produce una sucesión de comicios. Sin embargo, en distintos sectores políticos consideran que el verdadero objetivo es modificar las reglas de competencia para el proceso electoral de 2027.

La eliminación de las PASO tendría un fuerte impacto sobre las fuerzas opositoras, especialmente en aquellos espacios que atraviesan disputas internas. Sin una elección primaria obligatoria, cada sector podría presentar sus propias listas sin quedar obligado a converger posteriormente en una candidatura única, modificando así la dinámica que caracterizó los procesos electorales de los últimos años.

Al mismo tiempo, la negociación con los gobernadores incorpora otros elementos que buscan facilitar los acuerdos políticos. Entre ellos aparece la posibilidad de reducir la competencia del oficialismo en provincias administradas por mandatarios aliados, permitiendo que estos preserven su fortaleza local mientras acompañan la candidatura presidencial libertaria.

La lógica del entendimiento también contempla beneficios para partidos como el PRO y sectores de la Unión Cívica Radical, que podrían mantener sus bloques parlamentarios y sus identidades políticas sin necesidad de una fusión orgánica con La Libertad Avanza.

No obstante, la propuesta todavía se encuentra en una etapa preliminar. Diversos legisladores reconocen que aún no existe un proyecto definitivo ni precisiones sobre el funcionamiento concreto del nuevo esquema electoral. Persisten interrogantes acerca de la cantidad de listas que podrían adherir a una misma candidatura presidencial y sobre el diseño final que tendría la Boleta Única de Papel bajo este sistema.

Dentro del radicalismo también aparecen reparos. Algunos dirigentes consideran prematuro comprometer un respaldo sin que exista una definición institucional del partido respecto de una eventual alianza presidencial con Milei. Otros advierten que el escenario político puede modificarse significativamente en los próximos meses, lo que aconseja mantener abiertas distintas alternativas electorales.

La posición de la UCR resulta determinante para el oficialismo. La reforma requiere mayoría absoluta en el Senado y el bloque radical reúne un número de bancas que podría definir el resultado de la votación. Sin ese acompañamiento, las posibilidades de aprobar la modificación electoral disminuyen considerablemente.

En paralelo, desde distintos sectores de la oposición comenzaron a surgir cuestionamientos sobre las consecuencias institucionales de eliminar las PASO. Algunos dirigentes sostienen que las primarias constituyen un mecanismo que favorece la competencia interna, ordena la oferta electoral y fortalece la legitimidad de las candidaturas surgidas de cada espacio político.

Mientras continúan las conversaciones reservadas entre el Gobierno, los gobernadores y los bloques parlamentarios, el tratamiento legislativo parece todavía lejano. Las negociaciones seguirán desarrollándose durante las próximas semanas y luego quedarán condicionadas por el receso invernal del Congreso. Si los acuerdos avanzan, la discusión podría llegar a los recintos durante agosto, en una sesión que promete convertirse en uno de los principales debates políticos del año.