Salarios y empleo siguen en retroceso
- Los salarios registrados crecieron menos que la inflación durante mayo.
- El poder adquisitivo de los trabajadores formales continúa en retroceso.
- Los empleados privados registraron una mayor pérdida real que los estatales en 2026.
- El empleo formal acumuló once meses consecutivos de caída.
- Desde noviembre de 2023 se perdieron más de 329.000 puestos asalariados registrados.
- La recuperación de los ingresos y del empleo sigue siendo uno de los principales desafíos económicos.
Pese a la continuidad del proceso de desaceleración inflacionaria, los salarios registrados volvieron a perder terreno frente al costo de vida durante mayo, consolidando una tendencia que ya lleva varios meses. Los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) muestran que los ingresos de los trabajadores formales crecieron por debajo de la inflación mensual, mientras que el empleo registrado también continuó deteriorándose, reflejando un escenario todavía complejo para el mercado laboral.
Durante mayo, los salarios de los trabajadores registrados aumentaron en promedio un 1,8%, frente a una inflación del 2,1%. De este modo, los ingresos volvieron a registrar una caída en términos reales luego de la leve recuperación observada en abril, prolongando una pérdida de poder adquisitivo que comenzó en septiembre del año pasado.
La evolución de los haberes mostró diferencias entre los distintos sectores. Los trabajadores del ámbito privado recibieron incrementos promedio del 2%, mientras que los empleados públicos registraron una suba del 1,5%. Dentro de este último grupo también se observaron comportamientos dispares: los salarios del sector público nacional crecieron un 1,9%, mientras que los correspondientes a las administraciones provinciales avanzaron un 1,4%.
El desempeño acumulado del año también refleja que las recomposiciones salariales no lograron seguir el ritmo de la inflación. Entre enero y mayo, los trabajadores registrados del sector privado obtuvieron incrementos del 12,3%, por debajo del alza del 14,7% registrada por el Índice de Precios al Consumidor. En el caso del sector público, los salarios acumularon una mejora del 13,7%, reduciendo parcialmente la pérdida, aunque sin alcanzar a compensar el avance de los precios.
Dentro del empleo estatal, los trabajadores provinciales fueron quienes registraron la mayor actualización salarial durante los primeros cinco meses del año, con un incremento acumulado del 14,1%, mientras que los empleados nacionales alcanzaron una suba del 12,4%.
Como consecuencia de esta evolución, el poder de compra de los salarios volvió a deteriorarse. En lo que va de 2026, los trabajadores del sector privado acumulan una pérdida real del 2,1%, mientras que en el sector público la caída alcanza al 0,9%.
La comparación interanual muestra un panorama aún más desafiante. Los empleados del sector público nacional registran una pérdida de poder adquisitivo superior al 7%, mientras que los trabajadores provinciales exhiben una baja cercana al 3,2%. En el ámbito privado, la reducción ronda el 2,9%, lo que ubica el promedio de los asalariados registrados con un deterioro real del 3,4% respecto del mismo período del año anterior.
Si el análisis se extiende al comienzo de la actual gestión nacional, la retracción resulta todavía más significativa. Los salarios privados se ubican por debajo de los niveles registrados a fines de 2023, mientras que el sector público presenta una pérdida considerablemente mayor. En promedio, el ingreso real de los trabajadores formales permanece por debajo del nivel que exhibía antes del cambio de gobierno.
Al mismo tiempo, el mercado laboral continúa evidenciando señales de debilidad. Los datos correspondientes a abril del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) indican que el empleo registrado volvió a retroceder y acumuló su undécima caída mensual consecutiva, alcanzando el menor nivel de los últimos cuatro años.
Durante ese mes se perdieron 28.736 puestos de trabajo registrados. La mayor parte de esa reducción se explicó por la caída del empleo asalariado privado, mientras que el sector público y el trabajo en casas particulares registraron leves recuperaciones que no alcanzaron para compensar el retroceso general.
Entre los trabajadores independientes también se verificó una disminución. Tanto los inscriptos en el régimen de autónomos como los monotributistas redujeron su cantidad durante abril, tendencia que también alcanzó al monotributo social, segmento que continúa mostrando una fuerte retracción luego de las modificaciones implementadas por el Gobierno en materia de reempadronamiento y subsidios.
Desde noviembre de 2023, el empleo asalariado formal acumula una reducción superior a los 329.000 puestos de trabajo. A ello se suma la baja registrada entre monotributistas, autónomos y beneficiarios del monotributo social, donde la disminución supera las 570.000 inscripciones.
En conjunto, los indicadores salariales y laborales muestran que, aunque la inflación continúa desacelerándose, la recuperación del poder adquisitivo y del empleo formal aún no logra consolidarse. El desafío para los próximos meses será determinar si la estabilidad de los precios comienza a traducirse en una mejora sostenida de los ingresos y en una recuperación del mercado de trabajo, dos variables consideradas claves para la evolución de la actividad económica.