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Crecen las advertencias sobre una mayor demanda de dólares de cara a las elecciones de 2027

  • Los analistas comienzan a centrar su atención en el escenario electoral de 2027.
  • Un informe proyecta una demanda potencial de hasta u$s35.000 millones para atesoramiento.
  • El crecimiento de las exportaciones energéticas podría no compensar una fuerte dolarización.
  • El escenario de mayor tensión contempla una elección altamente polarizada.
  • Economistas consideran que la estimación representa un escenario de estrés y no el caso base.
  • La evolución política será determinante para las expectativas cambiarias de los próximos meses.

La estabilidad cambiaria, la desaceleración de la inflación y la recuperación de distintos indicadores financieros marcaron la agenda económica durante los últimos meses. Sin embargo, mientras el Gobierno continúa consolidando esos resultados, el mercado comienza a desplazar su atención hacia un nuevo factor de incertidumbre: el comportamiento que podría tener la demanda de dólares a medida que se acerquen las elecciones presidenciales de 2027.

Diversas consultoras y analistas coinciden en que el principal interrogante ya no pasa exclusivamente por la capacidad de la economía para generar divisas, sino por el impacto que la incertidumbre política podría tener sobre las decisiones de ahorro de particulares, empresas e inversores.

En ese contexto, un informe elaborado por la consultora CIMA plantea un escenario de máxima tensión en el que la demanda de dólares para atesoramiento podría alcanzar los u$s35.000 millones si se repiten comportamientos observados en procesos electorales anteriores.

El estudio toma como referencia dos antecedentes recientes. Por un lado, recuerda que entre 2018 y 2019 la formación de activos externos superó los u$s30.000 millones. Por otro, señala que tras la flexibilización del cepo cambiario para personas físicas antes de las elecciones de 2025, las compras de divisas alcanzaron aproximadamente u$s40.000 millones.

A partir de esos antecedentes y considerando el volumen actual de pesos en circulación, la consultora estima que una dolarización equivalente al 50% del agregado monetario M2 implicaría una demanda potencial cercana a los u$s35.000 millones.

No obstante, el informe sostiene que el principal riesgo no estaría vinculado a una escasez de dólares provenientes del comercio exterior. Por el contrario, proyecta que durante 2027 las exportaciones energéticas y mineras continuarán creciendo y fortalecerán el superávit comercial.

Entre los principales factores menciona el desarrollo del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), cuya puesta en marcha aportaría exportaciones adicionales estimadas en alrededor de u$s18.500 millones. Esa cifra se complementaría con la expectativa oficial de alcanzar un superávit energético cercano a los u$s20.000 millones.

Sin embargo, CIMA advierte que ese incremento de la oferta de divisas podría no resultar suficiente si el proceso electoral genera una fuerte búsqueda de cobertura en moneda extranjera. A ello se sumaría una posible reducción de las emisiones internacionales de deuda corporativa y provincial, una fuente de financiamiento que contribuyó al fortalecimiento de las reservas durante los últimos meses.

El informe desarrolla distintos escenarios políticos para las elecciones presidenciales. El de mayor exigencia para el mercado contempla una competencia directa entre Javier Milei y Axel Kicillof. Bajo esa hipótesis, la consultora proyecta una formación de activos externos por unos u$s35.000 millones, acompañada por una menor liquidación de exportaciones, un adelantamiento de importaciones y mayores dificultades para acceder al financiamiento.

Como consecuencia, estima que el Banco Central podría enfrentar una mayor presión sobre las reservas internacionales y aumentar la utilización de herramientas de cobertura, como contratos de dólar futuro y títulos ajustados por la evolución del tipo de cambio.

En escenarios políticos alternativos, la consultora considera que la dolarización sería menor, aunque igualmente significativa, con estimaciones de entre u$s30.000 millones y u$s33.000 millones según la configuración de la competencia electoral.

Pese a esas advertencias, el informe también destaca que el Gobierno dispone de instrumentos para moderar eventuales episodios de volatilidad. Entre ellos menciona la posibilidad de intervenir mediante contratos de futuros, la utilización de títulos dólar linked y el respaldo del acuerdo financiero alcanzado con Estados Unidos.

Asimismo, subraya que la reciente mejora en la calificación crediticia de la Argentina otorgada por las principales agencias internacionales podría facilitar el ingreso de nuevos fondos de inversión y abrir la puerta a futuras colocaciones de deuda soberana, fortaleciendo el financiamiento y la posición de reservas.

Varios economistas relativizaron, sin embargo, la probabilidad de que la demanda alcance los u$s35.000 millones. Facundo Beltramone consideró que ese monto resulta elevado si se atribuye únicamente a los pequeños ahorristas y señaló que implicaría dolarizar una proporción muy importante de la liquidez existente en pesos.

En una línea similar, Federico Glustein sostuvo que esa cifra podría materializarse únicamente bajo un escenario de fuerte estrés financiero y elevada incertidumbre política. En su escenario central, proyecta una demanda considerablemente menor, de entre u$s20.000 millones y u$s24.000 millones.

Ambos especialistas coinciden en que una dolarización de semejante magnitud requeriría una participación simultánea de familias, empresas, importadores, fondos de inversión y entidades financieras, además de una pérdida de atractivo de las inversiones en pesos y una percepción de mayor riesgo respecto del rumbo económico y político.

Mientras tanto, el mercado continuará siguiendo de cerca tanto la evolución de las variables macroeconómicas como el escenario político, dos factores que aparecen cada vez más vinculados en las expectativas sobre el comportamiento futuro del dólar.