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La inflación de julio genera expectativas divididas y el mercado espera la confirmación de la tendencia

  • Las consultoras proyectan que la inflación de julio se ubicará entre el 1,8% y el 2,1%.
  • Los factores estacionales del invierno explican gran parte de las presiones sobre los precios durante el mes.
  • Las subas en turismo, hotelería y transporte fueron parcialmente compensadas por rebajas en indumentaria.
  • Los analistas consideran que un eventual repunte tendría un carácter transitorio y no modificaría la tendencia general.
  • El Banco Central publicará el REM antes de la difusión del dato oficial del INDEC.
  • El mercado espera conocer si la inflación logró mantenerse por debajo del 2% o si interrumpió la racha de desaceleración.

Luego de que la inflación perforara el umbral del 2% mensual en junio, el comportamiento de los precios durante julio se convirtió en uno de los principales focos de atención de economistas, analistas y operadores financieros. Si bien el proceso de desaceleración inflacionaria continúa siendo el eje central de la estrategia económica del Gobierno, las primeras estimaciones privadas reflejan un escenario de mayor incertidumbre respecto de la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

La inflación oficial mostró una desaceleración sostenida durante los últimos meses. Después de registrar un 3,4% en marzo, el indicador descendió al 2,6% en abril, al 2,1% en mayo y finalmente alcanzó el 1,9% en junio, marcando la primera perforación del piso del 2% en varios años. Ese resultado fue interpretado por el Gobierno como una señal de consolidación del programa de estabilización económica.

Sin embargo, el cierre de julio abrió interrogantes sobre la continuidad de esa tendencia. Las principales consultoras privadas coinciden en que el índice correspondiente al séptimo mes del año podría mostrar un leve incremento o, en el mejor de los casos, mantenerse prácticamente sin cambios respecto del registro anterior.

Las estimaciones conocidas hasta el momento ubican la inflación de julio dentro de un rango que oscila entre el 1,8% y el 2,1%. La mayoría de los analistas atribuye esa estabilidad a una combinación de factores estacionales propios del invierno que ejercieron presiones alcistas sobre determinados rubros del consumo.

Entre ellos se destacan el incremento de la actividad turística durante las vacaciones de invierno y el mayor movimiento de pasajeros asociado a los viajes internacionales, circunstancias que impulsaron aumentos en servicios vinculados al turismo, hotelería y transporte aéreo. Esos incrementos fueron parcialmente compensados por rebajas registradas en otros segmentos, especialmente en indumentaria, donde las liquidaciones de temporada contribuyeron a moderar el nivel general de precios.

En el caso de los alimentos, las proyecciones muestran un comportamiento relativamente contenido. Diversos relevamientos privados indican que la evolución de ese rubro continuó siendo moderada durante julio, favorecida por bajas en algunos productos estacionales, aunque también se observaron incrementos puntuales en artículos de higiene personal, cigarrillos y consumos realizados fuera del hogar.

Las consultoras presentan diferencias menores en sus estimaciones, aunque coinciden en que no se advierten señales de una aceleración significativa de la inflación. Algunas proyecciones sostienen que el índice podría ubicarse nuevamente por debajo del 2%, mientras que otras consideran probable un leve repunte explicado exclusivamente por factores transitorios vinculados a la estacionalidad del período.

En cualquier caso, los especialistas destacan que la evolución de julio no modificaría el proceso de desaceleración observado durante los últimos meses. Incluso quienes proyectan una inflación ligeramente superior a la de junio consideran que el fenómeno tendría un carácter temporal y que la tendencia descendente podría retomarse durante el segundo semestre, siempre que se mantengan las actuales condiciones macroeconómicas.

El Gobierno, por su parte, continúa sosteniendo que el programa económico mantiene sus principales anclas fiscales, monetarias y cambiarias, elementos que considera fundamentales para consolidar la reducción de la inflación en los próximos meses. Desde el Ministerio de Economía insisten en que el objetivo sigue siendo afianzar un sendero de estabilidad de precios que permita reducir gradualmente las expectativas inflacionarias.

La atención del mercado ahora se concentra en dos citas clave del calendario económico. En primer lugar, el Banco Central difundirá el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), documento que reúne las proyecciones de consultoras y entidades financieras sobre las principales variables macroeconómicas, incluida la inflación.

Posteriormente, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer el dato oficial correspondiente a julio, que permitirá confirmar si la inflación logró mantenerse por debajo del 2% o si, por el contrario, registró un leve incremento respecto del mes anterior.

Hasta entonces, el consenso predominante entre los analistas es que julio habría representado una pausa en el proceso de desaceleración más que un cambio de tendencia. La evolución de los próximos meses será determinante para establecer si el sendero descendente de la inflación logra consolidarse o si comienzan a aparecer nuevos desafíos para la estrategia económica impulsada por el Gobierno.