¿Por qué la liquidación agro tuvo una caída mensual del 3% y una contracción del 28% interanual?
El sector agroexportador argentino atraviesa un escenario de contrastes marcado por una notable recuperación productiva frente a una moderación en el ingreso de divisas. Durante el mes de julio, las empresas del rubro liquidaron USD 2.918 millones, lo que representa una caída mensual del 3% y una contracción del 28% interanual. Con este resultado, el acumulado de los primeros siete meses del año alcanzó los USD 16.297 millones, registrando un retroceso del 16% en comparación con el mismo ciclo del año anterior.
Desde CIARA-CEC explicaron que la pronunciada brecha interanual responde a una elevada base de comparación, dado que en julio de 2025 regía un esquema de beneficios fiscales temporales que aceleró artificialmente las operaciones. En contraste, el período actual se desenvuelve bajo una dinámica comercial habitual, sin incentivos coyunturales. A su vez, la Bolsa de Comercio de Rosario recortó su proyección anual a USD 34.897 millones, afectada por el descenso de las cotizaciones internacionales, a pesar del sólido desempeño del sector.
En materia física, el campo hilvanó marcas históricas. Entre enero y julio se despacharon 69 millones de toneladas de granos y subproductos, lo que constituye un récord absoluto con un crecimiento interanual del 11,3%. El dinamismo estuvo impulsado por cosechas extraordinarias en trigo, con 11,7 millones de toneladas exportadas, y en girasol, que sumó 5 millones de toneladas. Sin embargo, la brecha entre la oferta y las ventas externas evidencia que el incremento productivo del 26% respecto a 2022 superó ampliamente al avance del 6,15% en los envíos al extranjero.
Paralelamente, la operatividad del ecosistema agroindustrial muestra un dinamismo inédito. El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria registró un aumento del 3% mensual en junio, alcanzando su máximo nivel histórico. Este indicador reflejó un avance generalizado en nueve de sus doce variables, apalancado por la intensidad de las labores de cosecha y la favorable evolución de la molienda de oleaginosas y cereales.
En la medición interanual, la actividad de la cadena agroeconómica exhibió una expansión del 10,9%, sustentada en la producción récord de cultivos clave como maíz, trigo y soja. Salvo por retrocesos puntuales en las faenas bovina y aviar, los segmentos de procesamiento industrial, la ganadería porcina y el circuito exportador consolidaron doce meses consecutivos de crecimiento sostenido, afirmando al sector primario como el principal motor de la economía nacional.