El nuevo REM redefine las estrategias de inversión para el segundo semestre ante un dólar estable y una inflación que resiste la baja
- El nuevo REM mantuvo en torno al 2% la proyección de inflación para julio y prevé una desaceleración gradual durante el segundo semestre.
- Las estimaciones del mercado descartan un salto abrupto del dólar oficial y proyectan una cotización cercana a $1.652 para diciembre.
- Las tasas de interés permanecerían prácticamente estables, reduciendo el atractivo de las estrategias tradicionales de carry trade.
- Los analistas observan una mayor demanda de instrumentos que ofrecen cobertura frente a la inflación y una eventual suba del tipo de cambio.
- Los bonos ajustados por CER y los títulos duales aparecen entre las principales alternativas recomendadas por las sociedades de bolsa.
- El mercado considera que el segundo semestre exigirá estrategias de inversión más defensivas y una selección más cuidadosa de los activos en pesos.
La publicación del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a julio volvió a marcar el pulso de las expectativas económicas para lo que resta del año y comenzó a modificar el posicionamiento de los inversores. Las nuevas proyecciones reflejan un escenario de mayor estabilidad cambiaria, una inflación que desacelera más lentamente de lo esperado y tasas de interés que permanecerían prácticamente sin cambios, una combinación que obliga al mercado a revisar las estrategias tradicionales de inversión en pesos.
El informe, elaborado por el Banco Central a partir de las estimaciones de 45 consultoras, entidades financieras y centros de investigación, mantuvo en el 2% la previsión de inflación para julio. El grupo de analistas con mejor desempeño en sus pronósticos durante los últimos meses proyectó incluso un índice algo menor, del 1,9%, mientras que la inflación núcleo fue estimada en 1,8%.
En paralelo, el REM descartó un escenario de fuerte presión cambiaria para el corto plazo. La mediana de las proyecciones ubicó al dólar mayorista en torno a los $1.512 durante agosto, prácticamente sin modificaciones respecto del relevamiento anterior. La principal corrección apareció hacia el cierre del año, ya que la estimación para diciembre descendió desde $1.673 hasta $1.652, mientras que el grupo de consultoras con mejores antecedentes proyectó una cotización aún más baja, cercana a los $1.605.
En materia de tasas de interés, el escenario también aparece dominado por la estabilidad. La tasa TAMAR de bancos privados fue proyectada en torno al 22,4% nominal anual para agosto y apenas descendería hasta el 22,2% hacia diciembre, configurando un rendimiento efectivo mensual cercano al 1,8%.
La combinación de estas variables modificó parte de las expectativas del mercado financiero. De acuerdo con las proyecciones del REM, entre agosto y diciembre el tipo de cambio oficial aumentaría alrededor del 9%, una evolución similar a la inflación prevista para ese mismo período. Sin embargo, durante cada uno de esos meses el dólar mostraría un ritmo de incremento superior tanto a la inflación mensual como al rendimiento de las tasas en pesos.
Ese comportamiento reduce el atractivo de las estrategias tradicionales de carry trade, que consisten en invertir en instrumentos a tasa fija apostando a que el rendimiento supere la depreciación del tipo de cambio. Según las estimaciones actuales, ese diferencial tendería a desaparecer e incluso sería negativo durante los últimos meses del año.
Aun así, el panorama anual continúa mostrando una apreciación real del peso. Mientras el REM proyecta que el dólar oficial acumulará una suba interanual del 14,1% hacia diciembre, la inflación cerraría el año cerca del 29,8%, una diferencia que refleja que el avance de los precios seguiría ubicándose muy por encima de la evolución cambiaria.
Frente a este escenario, los analistas observan un cambio en las preferencias de los inversores. Durante julio mejoró parcialmente el desempeño de los activos en pesos gracias a una menor tensión cambiaria, aunque esa recuperación no implicó un regreso masivo a las estrategias de tasa fija.
Por el contrario, la demanda de instrumentos que ofrecen algún tipo de cobertura frente a una eventual aceleración del dólar o de la inflación continuó fortaleciéndose. Una muestra de esa tendencia es el crecimiento registrado en el stock de títulos dólar linked en manos privadas, que volvió a incrementarse por segundo mes consecutivo.
Las últimas licitaciones del Tesoro también influyeron sobre el comportamiento del mercado. El elevado nivel de refinanciamiento alcanzado por el Gobierno permitió absorber una importante cantidad de pesos, reduciendo la liquidez disponible y generando una mayor volatilidad en las tasas de corto plazo. Esa dinámica también impactó sobre la cotización de algunos bonos del Tesoro, especialmente en los tramos más largos de la curva.
En ese contexto, distintas sociedades de bolsa consideran que las mejores oportunidades continúan concentrándose en instrumentos que combinan cobertura con rendimiento. Los bonos ajustados por CER aparecen entre las principales recomendaciones para quienes buscan protegerse frente a una inflación que podría desacelerarse a un ritmo menor que el previsto por el mercado.
También ganan protagonismo los bonos duales, que permiten capturar el mayor rendimiento entre inflación y tasas de interés, mientras que los títulos dólar linked siguen siendo la principal alternativa para los inversores que priorizan cubrirse frente a una eventual aceleración del tipo de cambio oficial.
De esta manera, el nuevo escenario que plantea el REM muestra un mercado menos inclinado a asumir apuestas unidireccionales. Con un dólar que continúa relativamente estable, una inflación que todavía resiste perforar el piso del 2% mensual y tasas sin cambios relevantes, las decisiones de inversión comienzan a orientarse hacia instrumentos más flexibles, capaces de adaptarse a un contexto económico que mantiene señales de estabilidad, aunque con márgenes de rentabilidad cada vez más ajustados.