FADEA, en alerta por la falta de fondos: peligra el mantenimiento de los Hércules y se frenan programas estratégicos
- FADEA atraviesa una crisis financiera que afecta el mantenimiento de aeronaves militares y la continuidad de programas industriales.
- Tres aviones C-130 Hércules permanecen detenidos en la fábrica cordobesa por problemas vinculados con financiamiento, contratos e insumos.
- La Fuerza Aérea advierte sobre las dificultades para sostener la rotación necesaria de su flota de transporte.
- La Campaña Antártica 2026-2027 no estaría actualmente en riesgo, aunque una prolongación del problema podría comprometerla.
- La falta de fondos también amenaza la producción del IA-63 Pampa III, el desarrollo del IA-100 Malvina y el suministro de piezas para el KC-390.
- FADEA además arrastra compromisos impagos con proveedores de la industria metalúrgica cordobesa por más de u$s20 millones.
La Fábrica Argentina de Aviones (FADEA) atraviesa una nueva etapa de tensión financiera que comienza a repercutir sobre el mantenimiento de aeronaves militares y amenaza con afectar programas considerados estratégicos para la industria aeronáutica y de defensa. La falta de transferencias presupuestarias suficientes desde el Estado mantiene comprometida la adquisición de repuestos y componentes y genera incertidumbre sobre la capacidad de la empresa estatal para sostener su ritmo operativo.
La situación adquiere especial relevancia por el impacto sobre los aviones C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Argentina, utilizados para transporte de tropas, abastecimiento, asistencia humanitaria y operaciones vinculadas con la presencia argentina en la Antártida.
El jefe de la Fuerza Aérea, Gustavo Valverde, reconoció que existen dificultades para completar las inspecciones mayores que se realizan en FADEA y atribuyó el problema directamente a la falta de recursos financieros. Según explicó, los fondos previstos para el mantenimiento de las aeronaves no fueron transferidos durante este año en la magnitud necesaria para sostener las tareas.
La consecuencia inmediata es la acumulación de aeronaves fuera de servicio. Actualmente, tres C-130 permanecen detenidos en las instalaciones de FADEA, en diferentes etapas de revisión o a la espera de contratos que permitan liberar los recursos necesarios para adquirir materiales.
Entre esas unidades se encuentra el TC-70, que requiere una Inspección de Ciclo Mayor. Los trabajos sobre ese avión avanzaron hasta el límite impuesto por el stock disponible en los depósitos, debido a la falta de un contrato ejecutado por la Fuerza Aérea que habilite la compra de repuestos y componentes en el exterior.
La situación pone en riesgo la denominada rotación de la flota, un esquema fundamental para mantener una cantidad mínima de aeronaves disponibles mientras otras ingresan a los talleres para realizar tareas de mantenimiento. Si el número de aviones detenidos continúa aumentando, la capacidad operativa podría verse progresivamente reducida.
El escenario genera además preocupación por la Campaña Antártica 2026-2027, cuyo comienzo está previsto para noviembre. Los Hércules cumplen un papel central en esa operación, particularmente en el traslado de personal y suministros hacia la Base Marambio y en las tareas logísticas vinculadas con el despliegue argentino en el continente blanco.
Valverde descartó que la situación actual implique un riesgo inmediato para la campaña, aunque reconoció que una prolongación del problema durante varios años podría modificar ese escenario. “En este momento no ponen en riesgo la campaña antártica”, sostuvo, aunque planteó que el mantenimiento de las actuales restricciones presupuestarias en el tiempo podría generar dificultades.
La vulnerabilidad de la flota quedó expuesta recientemente cuando el C-130H TC-66 tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia luego de detectar un problema en el tren de aterrizaje tras despegar de El Palomar. El episodio se sumó a otro inconveniente registrado anteriormente en uno de sus motores.
La crisis de FADEA no se limita al mantenimiento de aeronaves militares. La empresa estatal también enfrenta dificultades para sostener programas industriales. Entre los proyectos amenazados aparecen la producción del entrenador IA-63 Pampa III, el desarrollo del prototipo IA-100 Malvina y la provisión de componentes para el avión de transporte KC-390 de la brasileña Embraer.
El deterioro financiero ya había provocado una fuerte crisis durante julio, cuando la empresa dispuso una dispensa laboral ante la imposibilidad de cancelar la totalidad de los salarios. Aunque el conflicto salarial fue posteriormente encauzado, FADEA mantiene compromisos impagos con empresas de la industria metalúrgica cordobesa que superarían los u$s20 millones.
El cuadro plantea así un doble problema. Por un lado, la falta de recursos limita el mantenimiento de una flota esencial para las capacidades operativas de la Fuerza Aérea. Por otro, compromete la continuidad de programas industriales que requieren una planificación financiera sostenida.
La situación de FADEA vuelve a colocar en primer plano el impacto del ajuste presupuestario sobre las capacidades de defensa. Mientras la Fuerza Aérea necesita garantizar la disponibilidad de sus aeronaves y preparar la próxima Campaña Antártica, la fábrica depende de recursos que, según las autoridades militares, no llegaron durante 2026 en el nivel previsto.