El boom del petróleo, el gas y la minería genera oportunidades, pero deja afuera a más de la mitad de las industrias santafesinas
El crecimiento de las actividades vinculadas con el petróleo, el gas y la minería abrió nuevas posibilidades para la industria de proveedores de Santa Fe, aunque desde el sector advierten que los beneficios no llegan de la misma manera a todo el entramado productivo.
La Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) planteó su preocupación por la situación de las pequeñas y medianas empresas que, por el tipo de productos que elaboran, su ubicación geográfica u otras características, quedan fuera de las cadenas vinculadas con los sectores que actualmente concentran buena parte de las inversiones.
El planteo fue realizado por Mariano Ferrazzini, tesorero de la entidad, durante una jornada de debate sobre desarrollo nacional realizada en el Senado. El encuentro reunió a dirigentes políticos y representantes de distintos sectores productivos, entre ellos el agro, las economías regionales y la industria.
La preocupación por las pymes que quedan afuera
Desde FISFE señalaron que el principal desafío consiste en determinar qué alternativas existen para las empresas que no logran incorporarse a las nuevas cadenas de valor.
Ferrazzini cuestionó qué herramientas pueden implementarse para aquellas industrias que, por sus características, no tienen una participación directa en el crecimiento de sectores como los hidrocarburos y la minería.
La advertencia apunta especialmente a las pymes industriales, que enfrentan un escenario en el que la actividad económica puede mostrar una recuperación concentrada en determinadas ramas mientras otras continúan atravesando dificultades.
Un modelo con ganadores y perdedores
Para la entidad industrial santafesina, el escenario económico actual no puede explicarse únicamente como una recuperación a diferentes velocidades.
El diagnóstico presentado durante el encuentro plantea que se está configurando una economía con sectores que logran aprovechar las nuevas oportunidades de inversión y exportación y otros que encuentran mayores dificultades para sostener su actividad.
Las empresas vinculadas directa o indirectamente con la energía, la minería y determinadas cadenas exportadoras aparecen entre las que pueden beneficiarse del nuevo escenario.
En cambio, numerosas industrias que dependen principalmente del mercado interno o que no tienen posibilidades de integrarse a esos circuitos productivos enfrentan mayores obstáculos.
El desafío para Santa Fe
Santa Fe cuenta con una estructura industrial diversificada, con presencia de pequeñas y medianas empresas en distintos rubros y regiones. Para el sector, el desafío pasa por evitar que esa diversidad productiva se reduzca mientras avanzan las actividades vinculadas con los recursos naturales.
La discusión plantea la necesidad de diseñar políticas que permitan ampliar la participación de las pymes en las nuevas cadenas de proveedores y, al mismo tiempo, sostener a las empresas que no tienen una relación directa con esos sectores.
El crecimiento de las inversiones energéticas y mineras puede representar una oportunidad para la industria santafesina, pero desde FISFE advierten que esa posibilidad no será suficiente por sí sola.
La pregunta que queda planteada para el sector productivo es cómo lograr que el nuevo ciclo de inversiones genere oportunidades más amplias y no profundice la distancia entre las empresas que consiguen integrarse al modelo y aquellas que corren el riesgo de quedar definitivamente afuera.