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Argentina busca consolidarse como potencia mundial del litio y abre una nueva etapa para la minería

  • La Argentina posee 23 millones de toneladas de reservas de litio y más de 165 millones de toneladas de recursos identificados.
  • Las exportaciones de litio crecieron 68,2% en cantidades durante el primer semestre de 2026 y 185% en valor.
  • El país cuenta con 327 proyectos mineros identificados y 28 minas actualmente en operación.
  • El cobre podría alcanzar una producción de 1,6 millones de toneladas anuales hacia 2035.
  • Los proyectos cupríferos requerirían inversiones estimadas en USD 42.000 millones para desarrollar todo su potencial.
  • La infraestructura, el financiamiento y la formación de profesionales serán claves para convertir los recursos mineros en una expansión sostenida del sector.

La Argentina atraviesa una etapa de fuerte expansión de su actividad minera, con el litio como uno de los principales motores y el cobre como la gran apuesta para los próximos años. El país cuenta con 23 millones de toneladas de reservas de litio medidas en carbonato de litio equivalente (LCE), una cifra que lo ubica en el quinto lugar a nivel mundial. Sin embargo, su posición es todavía más relevante cuando se consideran los recursos disponibles: con poco más de 165 millones de toneladas de LCE, ocupa el primer puesto global.

La diferencia entre reservas y recursos marca una de las principales oportunidades para el sector. Mientras las reservas corresponden a los volúmenes cuya explotación resulta actualmente viable bajo determinadas condiciones, los recursos incluyen un potencial considerablemente mayor que puede transformarse en reservas mediante nuevas inversiones, exploración y desarrollo tecnológico.

El crecimiento de la actividad ya comenzó a reflejarse en las exportaciones. La Argentina cuenta actualmente con siete proyectos de litio en producción y otros cuatro en construcción, mientras que existen 44 iniciativas adicionales en distintas etapas de desarrollo. Durante el primer semestre de 2026, las cantidades exportadas de litio aumentaron 68,2% interanual. A su vez, la recuperación del precio internacional permitió que el valor exportado alcanzara los USD 1.096 millones, un incremento del 185% respecto del mismo período del año anterior.

El potencial minero argentino excede ampliamente al litio. Hay 327 proyectos identificados y 28 minas en operación, con oro, plata, litio y cobre entre los principales recursos. También existen perspectivas para desarrollar plomo, uranio y molibdeno. En este escenario, las proyecciones oficiales apuntan a que las exportaciones mineras pasarán de unos USD 6.000 millones en 2025 a USD 9.800 millones durante este año, para alcanzar USD 18.500 millones en 2030 y USD 41.700 millones en 2035.

El cobre aparece como otro de los grandes protagonistas de esta transformación. El cronograma contempla el ingreso de nuevos proyectos desde 2027, con la reactivación de Alumbrera, seguido por San Jorge y Los Azules en 2028. Más adelante se sumarían Taca Taca y Vicuña en 2030, Mara en 2031, Altar en 2032 y Pachón en 2034.

Las estimaciones oficiales señalan que la producción argentina podría llegar a 1,6 millones de toneladas anuales de cobre hacia 2035, lo que permitiría ubicar al país como el sexto productor mundial. Las exportaciones derivadas de ese mineral podrían superar los USD 19.000 millones anuales, aunque para alcanzar ese objetivo serían necesarias inversiones por unos USD 42.000 millones.

En paralelo, la minería adquirió una dimensión geopolítica cada vez mayor. La transición energética global incrementó la importancia estratégica de minerales como el litio y el cobre, mientras Estados Unidos busca diversificar sus cadenas de abastecimiento y reducir su dependencia de China. En ese contexto, Washington impulsa mecanismos de financiamiento para proyectos vinculados con minerales críticos y busca profundizar sus vínculos con países productores.

La Argentina aparece así como un socio potencialmente estratégico para Estados Unidos, no solo por sus recursos naturales sino también por su ubicación y por la posibilidad de desarrollar cadenas industriales asociadas a la minería. La propuesta de generar un corredor de innovación entre Texas y el Noroeste Argentino apunta precisamente a superar un esquema limitado exclusivamente a la extracción y avanzar hacia una relación que incorpore tecnología, infraestructura, financiamiento y desarrollo industrial.

Para atraer ese capital, el Gobierno apuesta al Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones (RIGI), que contempla beneficios fiscales, estabilidad durante tres décadas y garantías para los grandes proyectos. Sin embargo, persisten obstáculos importantes: la falta de infraestructura, las dificultades logísticas y la escasez de trabajadores con determinadas calificaciones pueden limitar la velocidad de expansión.

El desafío, por lo tanto, no consiste solamente en extraer más minerales. La Argentina deberá transformar su enorme disponibilidad de recursos en inversiones sostenibles, infraestructura y mayor valor agregado. El litio ya muestra el potencial inmediato, mientras que el cobre podría convertirse durante la próxima década en el segundo gran pilar de una minería capaz de generar divisas, empleo e inversiones a gran escala.