El pesimismo económico alcanza su nivel más alto desde el final del gobierno de Alberto Fernández
- El pesimismo económico alcanzó su nivel más alto desde el final del gobierno de Alberto Fernández.
- Seis de cada diez personas creen que su situación económica personal empeorará en los próximos meses.
- Casi la mitad de los hogares afirma no llegar a fin de mes y sólo una minoría logró ahorrar.
- La preocupación por el empleo desplazó a la inflación como principal demanda hacia el Gobierno.
- La mayoría espera una suba del dólar y un repunte de la inflación en los próximos meses.
- Las principales iniciativas económicas del Poder Ejecutivo muestran un amplio rechazo entre los encuestados.
El humor económico de la sociedad volvió a deteriorarse en agosto y alcanzó su peor registro desde el cierre del gobierno de Alberto Fernández. Así lo refleja un relevamiento nacional que muestra un marcado aumento del pesimismo sobre la situación personal de las familias, un mayor temor a la pérdida del empleo y una creciente distancia entre la estabilización de algunos indicadores macroeconómicos y la percepción cotidiana de los hogares.
El estudio, realizado entre el 7 y el 11 de agosto sobre 1.507 casos relevados en todo el país, revela que el 60% de los consultados cree que su situación económica personal empeorará en los próximos meses. El dato representa un incremento de siete puntos porcentuales respecto de julio y consolida una tendencia que se profundizó a lo largo del año.
La encuesta sugiere que el malestar dejó de responder a un fenómeno circunstancial para convertirse en una percepción persistente sobre el rumbo económico. En ese contexto, la desaceleración de algunas variables macroeconómicas no logró traducirse, según los encuestados, en una mejora tangible del poder adquisitivo o de las condiciones de vida.
Los datos sobre la economía doméstica reflejan con claridad esa sensación. Casi la mitad de los consultados afirmó que no llega a fin de mes, mientras que apenas un 18% aseguró haber logrado ahorrar durante el último mes. Otro 32% manifestó haber cubierto únicamente sus gastos básicos, sin margen para generar un excedente.
Las restricciones económicas también comenzaron a modificar los hábitos de consumo. Un 62% considera que no es un momento adecuado para comprar electrodomésticos, mientras que tres de cada cuatro personas afirmaron no haber realizado gastos destinados al esparcimiento, como salidas al cine, teatro o restaurantes.
Uno de los aspectos que más llama la atención es que esa prudencia en el consumo también aparece entre votantes que respaldaron al oficialismo en las elecciones presidenciales de 2023, un indicio de que parte del apoyo inicial al programa económico comenzó a mostrar señales de desgaste frente a las dificultades cotidianas.
El empleo emerge como la principal preocupación económica. El 36% de los encuestados ubicó la desocupación como el problema que el Gobierno debería atender con mayor urgencia, por encima de la corrupción, que reunió el 32% de las respuestas. Más atrás quedaron la inflación, con el 11%, y la inseguridad, con el 9%.
Ese escenario también alimenta la incertidumbre sobre el mercado laboral. El 64% manifestó temor a que algún integrante de su familia pueda perder su empleo durante los próximos meses, una cifra que refleja la preocupación creciente por la estabilidad de los ingresos familiares.
Las expectativas sobre la evolución de los precios también muestran un deterioro respecto de meses anteriores. Más de la mitad de los consultados considera que la inflación volverá a acelerarse en el futuro cercano, mientras que poco más de una quinta parte cree que el proceso de desinflación continuará profundizándose.
La confianza en la capacidad del Gobierno para resolver ese problema aparece dividida de manera desigual: un 34% considera que la administración nacional está logrando controlar la inflación, frente a un 63% que sostiene lo contrario.
En el plano cambiario también predominan expectativas de mayor presión sobre el dólar. El 57% anticipa una suba de la cotización, mientras que el 32% estima que permanecerá estable.
La percepción sobre la calidad de vida también refleja un deterioro en aspectos cotidianos. Más de la mitad de los encuestados afirmó que la calidad de los alimentos consumidos en sus hogares empeoró durante el último mes, un indicador que suele asociarse con la necesidad de ajustar el gasto familiar.
El relevamiento también exploró la atribución de responsabilidades sobre la situación económica. El 63% señaló al actual Gobierno como principal responsable del contexto vigente, mientras que el 35% responsabilizó a la gestión anterior encabezada por Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa. Esa distribución representa un cambio significativo respecto de los primeros meses de la actual administración.
En paralelo, las principales iniciativas económicas impulsadas por el Poder Ejecutivo tampoco logran despertar amplio consenso. Los tres proyectos recientemente enviados al Congreso —la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la Ley de Inocencia Fiscal y el Super RIGI— registraron niveles de rechazo cercanos o superiores al 60%.
Con este escenario, el deterioro de las expectativas económicas se convierte en un dato relevante para el Gobierno, ya que el nivel de pesimismo vuelve a ubicarse en valores similares a los registrados al final de la administración anterior, un antecedente que agrega presión sobre el desafío de trasladar la estabilidad macroeconómica a una mejora perceptible en la economía de los hogares.