El Banco Central prepara un nuevo sistema para financiar a comercios con cupones de tarjetas de crédito
- El Banco Central prepara un sistema para negociar anticipadamente cupones digitales de tarjetas de crédito.
- Los comercios podrían obtener liquidez antes de las fechas habituales de acreditación.
- Una compra en cuotas generaría derechos de cobro independientes que podrían negociarse por separado.
- El mecanismo busca reducir el costo financiero de comercios y pymes.
- El Gobierno espera que la herramienta incentive nuevamente las ventas financiadas en cuotas.
- El sistema todavía no tiene fecha de lanzamiento y se encuentra en etapa de definición operativa y regulatoria.
El Banco Central avanza en el diseño de un nuevo instrumento financiero destinado a mejorar las condiciones de financiamiento de comercios y pequeñas y medianas empresas que realizan ventas mediante tarjetas de crédito. La iniciativa busca permitir que los establecimientos puedan negociar anticipadamente los cupones digitales generados por esas operaciones y obtener liquidez antes de las fechas habituales de acreditación.
El mecanismo podría convertirse, además, en una herramienta para estimular las ventas en cuotas. La lógica planteada por la autoridad monetaria es que, si los comercios cuentan con una alternativa más económica para adelantar el cobro de sus operaciones, tendrán mayores incentivos para ofrecer planes de financiación a sus clientes.
El sistema funcionaría de manera similar al descuento de un cheque de pago diferido. Cuando un consumidor realiza una compra en cuotas, cada pago futuro genera un cupón asociado a una fecha determinada. El comerciante podría negociar esos derechos de cobro en el mercado y recibir el dinero de manera anticipada, descontando el costo financiero correspondiente.
Por ejemplo, una compra realizada en seis cuotas generaría seis cupones con vencimientos mensuales. En lugar de esperar seis meses para recibir la totalidad del dinero, el comercio podría decidir anticipar uno o varios de esos cobros para afrontar obligaciones, financiar capital de trabajo o cubrir necesidades inmediatas de liquidez.
La magnitud potencial del instrumento se explica por el volumen de operaciones que se canaliza actualmente mediante tarjetas de crédito. Los pagos con estos medios representan alrededor de 8.000 millones de dólares mensuales, de acuerdo con datos de la autoridad monetaria. Parte de ese flujo podría transformarse en una nueva fuente de financiamiento para las empresas.
Uno de los aspectos que el Banco Central considera relevantes es que los cupones estarán respaldados por operaciones comerciales efectivamente realizadas. El riesgo de la transacción quedaría vinculado a una venta concreta y a un compromiso de pago asumido por el titular de la tarjeta, una característica que podría favorecer condiciones de financiamiento más competitivas.
Para los comercios, la expectativa es que el nuevo mecanismo permita reducir el costo de fondeo frente a otras alternativas crediticias. El acceso anticipado a los fondos provenientes de ventas ya efectuadas podría facilitar la administración de caja y disminuir la necesidad de recurrir a líneas tradicionales de financiamiento, especialmente en el caso de empresas pequeñas.
El impacto también podría trasladarse a los consumidores. El Gobierno considera que una mayor facilidad para anticipar los cobros podría incentivar a los comercios a volver a ofrecer más opciones de pago en cuotas, una modalidad que perdió participación debido al costo financiero y las condiciones económicas de los últimos años.
El instrumento todavía no tiene una fecha definida de lanzamiento. El Banco Central trabaja en los detalles regulatorios y operativos necesarios para establecer cómo funcionará el sistema de “cupones digitales”, quiénes podrán negociarlos y bajo qué condiciones se realizarán las operaciones.
La iniciativa retoma, aunque con tecnología completamente diferente, un concepto conocido en el sistema financiero argentino. Hasta la década de 1990, las operaciones con tarjetas se registraban mediante cupones físicos que eran completados y posteriormente presentados para su cobro. La incorporación de las terminales electrónicas permitió digitalizar ese procedimiento y dejó atrás el sistema manual.
Ahora, la intención es recuperar parte de aquella lógica mediante herramientas digitales y convertir los derechos de cobro de las tarjetas en activos que puedan ser negociados antes de su vencimiento.
El proyecto llega en un contexto en el que el uso de las tarjetas de crédito mantiene un peso significativo en los pagos minoristas. Durante junio se registraron 183,8 millones de operaciones con tarjetas de crédito por un monto de 11,4 billones de pesos. Sin embargo, las cantidades disminuyeron 4,5% interanual y los montos reales cayeron 12,9%.
La modalidad de pago en una sola cuota continúa siendo predominante, mientras que el comercio electrónico concentra una parte importante de las operaciones. En este escenario, el nuevo instrumento apunta a mejorar el acceso al financiamiento y, al mismo tiempo, generar condiciones para que las cuotas vuelvan a funcionar como un estímulo para el consumo.