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Lacunza pidió que el PRO compita sin La Libertad Avanza y advirtió sobre riesgos económicos para 2027

  • Hernán Lacunza sostuvo que el PRO debe competir separado de La Libertad Avanza en 2027.
  • El economista reconoció avances en la estabilidad, pero alertó por el deterioro del empleo y el consumo.
  • Cuestionó que los indicadores oficiales no reflejen plenamente la situación cotidiana de las familias.
  • Advirtió sobre el crecimiento de la morosidad crediticia y reclamó mayor regulación del sistema financiero.
  • Defendió que el electorado pueda elegir entre propuestas diferenciadas sin alianzas anticipadas.
  • Pronosticó una dolarización de carteras y mayor volatilidad cambiaria durante el próximo año electoral.

El ex ministro de Economía Hernán Lacunza ratificó su postura de que el PRO debe competir con una propuesta propia en las elecciones presidenciales de 2027 y descartó que las conversaciones entre dirigentes del partido amarillo y La Libertad Avanza modifiquen esa posición. Al mismo tiempo, trazó un diagnóstico de la economía argentina en el que reconoció avances en materia de estabilidad, pero advirtió sobre señales de deterioro en el empleo, el consumo y el sistema financiero, además de alertar sobre la posibilidad de una dolarización de carteras durante el próximo año electoral.

El economista, actual director de la consultora Empiria y precandidato presidencial, sostuvo que el escenario económico presenta “luces verdes y rojas”. Entre los aspectos positivos ubicó la desaceleración de la inflación y el mayor control sobre el tipo de cambio, aunque aclaró que la estabilidad todavía no puede considerarse consolidada y señaló que las tasas de interés mantienen una volatilidad que continúa generando incertidumbre.

Sin embargo, consideró que los principales problemas aparecen en la economía real. Según explicó, mientras sectores como el agro, la energía y la minería atraviesan un período de fuerte expansión, el impacto sobre el empleo resulta limitado. En contraste, afirmó que actividades como la construcción, el comercio y la industria, que concentran millones de puestos de trabajo urbanos, permanecen estancadas y condicionan la recuperación del mercado laboral.

Lacunza también vinculó ese panorama con una inversión privada que, a su juicio, todavía no logra despegar debido a una transición hacia la normalidad financiera que considera más extensa de lo previsto.

En materia de consumo, cuestionó la lectura optimista de algunos indicadores oficiales y sostuvo que las estadísticas agregadas no reflejan plenamente la situación cotidiana de los hogares. Argumentó que parte del crecimiento registrado incorpora gastos realizados en el exterior, mientras que el consumo en supermercados, centros comerciales y comercios barriales continúa mostrando debilidad.

Además, describió una creciente presión sobre los ingresos familiares. Según su análisis, una parte importante del presupuesto de los hogares queda absorbida por el pago de servicios y otra por los intereses derivados del uso de tarjetas de crédito, una combinación que reduce la capacidad de consumo aun en un contexto de menor inflación.

Otro de los focos de preocupación que planteó fue el aumento de la morosidad crediticia. Al referirse a los millones de personas que registran dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras, sostuvo que el fenómeno tiene múltiples causas, aunque señaló especialmente la fuerte expansión del crédito personal durante 2024 y la proliferación de tasas de interés extremadamente elevadas ofrecidas por entidades financieras y billeteras digitales.

Para el economista, ese escenario exige una mayor intervención regulatoria que garantice transparencia y evite prácticas abusivas. En ese sentido, sostuvo que la escasa educación financiera de buena parte de la población convierte al acceso al crédito en un terreno donde muchos consumidores enfrentan dificultades para evaluar adecuadamente los costos reales de los préstamos.

En el plano político, Lacunza insistió en que el PRO debe preservar una identidad propia frente al oficialismo nacional. Restó importancia a las reuniones entre dirigentes de ambos espacios y afirmó que la ciudadanía debe contar con alternativas diferenciadas dentro del sistema democrático.

También defendió el funcionamiento del esquema electoral argentino, al considerar que las primarias, la primera vuelta y el eventual balotaje constituyen mecanismos suficientes para que los votantes definan qué propuestas desean respaldar sin necesidad de forzar alianzas anticipadas.

Como argumento para impulsar una reconstrucción del PRO, recordó la caída del caudal electoral del partido en la Ciudad de Buenos Aires y el retroceso que, según indicó, muestran distintas figuras del espacio en las encuestas recientes.

Hacia el cierre de su análisis, proyectó un escenario de mayor tensión cambiaria durante la campaña presidencial de 2027. Si bien descartó una corrida cambiaria de características terminales, sostuvo que espera una dolarización de carteras típica de los procesos electorales argentinos.

A su entender, ingresar en un año electoral con reservas internacionales reducidas y un tipo de cambio bajo presión constituye un riesgo que podría incrementar la volatilidad financiera y volver más desafiante la transición política hacia el próximo gobierno.