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El plazo fijo volvió a ganarle al dólar y a la inflación: qué puede pasar en septiembre

  • El plazo fijo tradicional alcanzó en agosto rendimientos que superaron la evolución del dólar y las estimaciones de inflación.
  • Las tasas de hasta 21% nominal anual permitieron obtener cerca de 1,73% mensual en algunas entidades.
  • La inflación de agosto fue estimada en torno al 1,6%, mientras el dólar oficial aumentó aproximadamente 1,3%.
  • Para septiembre se espera una competencia más equilibrada entre tasas, inflación y evolución cambiaria.
  • La mayor demanda de dólares asociada al escenario electoral representa uno de los principales riesgos para las inversiones en pesos.
  • Los analistas consideran atractivos los plazos fijos en el corto plazo, aunque advierten que persisten riesgos cambiarios e inflacionarios a mediano plazo.

Los ahorristas que durante agosto decidieron mantener sus pesos en un plazo fijo tradicional obtuvieron un resultado favorable frente tanto a la evolución del dólar como al incremento de los precios. Después de más de un año de rendimientos reales negativos, las colocaciones a tasa fija volvieron a mostrar una ventaja, aunque los analistas advierten que se trata de un escenario todavía frágil y condicionado por la evolución del mercado cambiario y las expectativas electorales.

La tasa nominal anual de los plazos fijos tradicionales alcanzó en agosto niveles de hasta 21% en algunas entidades bancarias para depósitos minoristas a 30 días. Esa remuneración equivale a un rendimiento mensual cercano al 1,73%, por encima del avance que registraron durante el mes tanto el dólar como la inflación.

En el mercado minorista, el precio del dólar oficial tomado como referencia del Banco Nación aumentó aproximadamente 1,3% durante agosto. Al mismo tiempo, las estimaciones privadas ubicaron la inflación mensual alrededor del 1,6%. De esta manera, un depósito que haya obtenido una tasa cercana al 1,7% consiguió superar por un margen reducido a las dos principales referencias que suelen tener en cuenta los ahorristas.

La mejora adquiere relevancia porque durante un período prolongado los depósitos tradicionales habían perdido poder adquisitivo frente a la inflación. El cambio de tendencia se produce en un contexto de desaceleración de los precios y de relativa estabilidad cambiaria, que permitió que las tasas en pesos recuperaran atractivo.

Uno de los factores que contribuyeron a la moderación de la inflación durante agosto fue el comportamiento de algunos componentes estacionales. El retroceso de los precios vinculados con el turismo y cierta moderación en indumentaria ayudaron a contener el índice, aunque frutas y verduras volvieron a mostrar incrementos importantes.

Para septiembre, el escenario aparece más equilibrado. Las operaciones de futuros anticipan una cotización mayorista del dólar cercana a $1.534, lo que implicaría una suba de alrededor de 1,7% durante el mes. Por su parte, las expectativas de mercado ubican la inflación en torno al 1,8%, mientras que las tasas de los principales bancos se mantienen en un rango aproximado de entre 17% y 21% anual.

En entidades de menor tamaño, las tasas pueden llegar a niveles superiores, de hasta 24% nominal anual. En esos casos, el rendimiento mensual puede aproximarse al 2%, aunque para comparar correctamente las alternativas también deben considerarse las condiciones de cada banco, la disponibilidad del producto y el riesgo asociado a la entidad.

La política de tasas adquiere además una dimensión cambiaria. En un contexto de mayor demanda de dólares, mantener rendimientos atractivos en pesos puede funcionar como una herramienta para evitar que los ahorristas aceleren la dolarización de sus excedentes. El objetivo oficial sería sostener un equilibrio en el que los pesos resulten suficientemente atractivos para reducir la presión sobre el tipo de cambio.

La demanda de divisas comenzó a mostrar señales de mayor intensidad durante los últimos meses. El incremento de las compras de dólares por parte de personas físicas refleja una mayor búsqueda de cobertura, especialmente a medida que se aproxima el escenario electoral.

En este contexto, las autoridades monetarias y económicas vienen utilizando distintas herramientas para administrar la volatilidad cambiaria y financiera. Las intervenciones en los mercados de cobertura, las licitaciones del Tesoro y la estrategia de acumulación de reservas forman parte de un esquema destinado a evitar movimientos bruscos que puedan trasladarse rápidamente a las expectativas de los ahorristas.

Los analistas coinciden en que el plazo fijo puede resultar atractivo en el corto plazo si se mantienen la desaceleración inflacionaria y la estabilidad del dólar. Sin embargo, la perspectiva cambia cuando se amplía el horizonte de inversión. Una eventual aceleración cambiaria o un repunte de la inflación podría volver a colocar a los depósitos en pesos por debajo de otras alternativas.

Por ahora, el escenario favorece a quienes optaron por quedarse en moneda local. La clave para septiembre será determinar si esta recuperación de los rendimientos reales logra consolidarse o si la incertidumbre electoral vuelve a inclinar la balanza hacia el dólar.