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Argentina y Chile reforzaron su agenda bilateral con acuerdos sobre energía, minería y seguridad

  • Argentina y Chile firmaron una declaración conjunta para profundizar la cooperación en energía, minería, comercio, conectividad y seguridad.
  • Javier Milei y José Antonio Kast mantuvieron en Santiago su tercera reunión bilateral del año y ratificaron el compromiso de cumplir los tratados vigentes.
  • El documento reconoció la soberanía chilena sobre el Estrecho de Magallanes conforme a los tratados de 1881 y 1984.
  • Chile reafirmó su respaldo al reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas y otros territorios y espacios marítimos del Atlántico Sur.
  • Ambos gobiernos acordaron fortalecer la cooperación contra el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo.
  • La declaración también incluyó compromisos vinculados con la extradición de Galvarino Apablaza y con una mayor cooperación estratégica en la región austral.

La Argentina y Chile avanzaron en una nueva etapa de cooperación bilateral luego de la reunión que mantuvieron los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast en Santiago. El encuentro, realizado en el Palacio de La Moneda, se extendió durante unos 40 minutos y terminó con la firma de una declaración conjunta que estableció compromisos en materia energética, minera, comercial, de conectividad y seguridad.

El canciller argentino, Pablo Quirno, destacó el alcance del documento y sostuvo que representa una expresión concreta de la voluntad de ambos gobiernos de profundizar los vínculos. Según planteó, el acuerdo busca aprovechar el potencial de cooperación existente entre los dos países y, al mismo tiempo, reafirma el compromiso argentino de cumplir los tratados y acuerdos vigentes.

La reunión contó con la participación de Karina Milei y del canciller chileno, además de los dos mandatarios. Se trató de la tercera reunión bilateral entre Milei y Kast durante el año, en un contexto en el que ambos gobiernos buscan fortalecer una relación que tiene una importancia estratégica para el comercio, la infraestructura y la integración de la región austral.

Uno de los ejes centrales fue la cooperación energética y minera. Los dos países destacaron los avances alcanzados dentro del Tratado de Integración y Complementación Minera y remarcaron las posibilidades de desarrollar proyectos conjuntos vinculados con recursos estratégicos. En materia energética, se resaltó la complementariedad existente y el potencial para ampliar los intercambios y las inversiones.

La conectividad también ocupó un lugar importante en la agenda. La ubicación geográfica de ambos países y la extensión de su frontera común generan oportunidades para mejorar los corredores que vinculan los mercados argentinos con los puertos del Pacífico. En ese marco, la cooperación en infraestructura aparece como una herramienta clave para reducir costos logísticos y ampliar las posibilidades comerciales.

La cuestión austral tuvo además un capítulo destacado. Quirno señaló que la condición bicontinental y bioceánica de la Argentina forma parte de una estrategia destinada a fortalecer la presencia nacional en el Atlántico Sur y proyectarla hacia la Antártida. En ese sentido, sostuvo que el extremo sur debe ser entendido como un espacio de conexión con el mundo y no simplemente como el límite territorial de ambos países.

El Estrecho de Magallanes ocupó un lugar especialmente relevante dentro de la declaración. El documento conjunto recordó que su régimen jurídico está establecido por el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, instrumentos que determinan la soberanía chilena sobre la totalidad del estrecho.

La inclusión de esa referencia se produjo después de que Kast expresara públicamente, en Punta Arenas, que la Argentina no tendrá soberanía ni control sobre el Estrecho de Magallanes. La definición chilena había generado expectativa sobre cómo sería abordado el tema durante la reunión presidencial. Finalmente, ambos gobiernos optaron por ratificar formalmente el marco jurídico vigente y encauzar cualquier diferencia a través de los canales institucionales.

En paralelo, Chile volvió a respaldar el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, además de los espacios marítimos circundantes. La declaración conjunta reclamó también la reanudación de las negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido para alcanzar una solución pacífica y definitiva sobre la disputa, en línea con las resoluciones de Naciones Unidas.

Milei agradeció durante la reunión el respaldo histórico de Chile a la posición argentina. Horas después, el Presidente volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la agenda nacional mediante un mensaje en el que anunció nuevas medidas vinculadas con la defensa de la soberanía.

El acuerdo también incluyó compromisos en materia de seguridad. Ambos países manifestaron su intención de profundizar la cooperación frente al crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo, tres problemáticas que en los últimos años adquirieron mayor relevancia en la agenda regional.

Otro de los puntos incorporados al documento fue el compromiso argentino de avanzar “a la brevedad posible” con la detención y extradición de Galvarino Apablaza, una cuestión que forma parte de la agenda bilateral entre ambos países.

La declaración conjunta buscó así establecer un marco amplio para la relación entre Buenos Aires y Santiago, combinando intereses económicos, estratégicos y de seguridad. En un momento marcado por diferencias puntuales, especialmente alrededor de la cuestión del Estrecho de Magallanes, los gobiernos de Milei y Kast decidieron priorizar los acuerdos existentes y fortalecer los mecanismos institucionales para canalizar cualquier controversia.

El desafío para ambos países será transformar los compromisos políticos en proyectos concretos de integración, inversiones y cooperación, especialmente en sectores estratégicos como minería, energía e infraestructura. La agenda austral y la proyección hacia la Antártida aparecen, además, como nuevos espacios de convergencia para una relación bilateral que busca adquirir una dimensión más estratégica.