La morosidad alcanzó niveles récord y ya afecta a casi seis millones de personas en el país
- La morosidad alcanzó niveles récord y afecta a casi seis millones de personas.
- Casi la mitad de los deudores permanece más de un año en mora y muchos reinciden tras regularizarse.
- Los hogares concentran el mayor deterioro, con una mora del 12,8%, muy superior a la de las empresas.
- El crédito no bancario supera el 30% de mora y concentra una gran parte de los incumplimientos.
- Los deudores de entre 45 y 54 años registran los montos de deuda más elevados.
- El crecimiento del crédito, la desinflación y la pérdida del poder de pago explican el aumento de la morosidad.
La morosidad en el sistema de crédito alcanzó durante este año los niveles más altos de los últimos tiempos y volvió a instalar el debate sobre el impacto del endeudamiento de los hogares en la economía. Aunque el Gobierno sostiene que el fenómeno no representa un riesgo sistémico para el sistema financiero, un análisis privado advierte que el deterioro dejó de ser un problema transitorio y se convirtió en una situación persistente para millones de argentinos.
El relevamiento estima que cerca de seis millones de personas presentan atrasos graves en sus obligaciones financieras, lo que equivale a uno de cada cuatro deudores del país. El informe también señala que casi la mitad de quienes entran en mora permanece en esa condición durante más de un año y que, entre quienes logran regularizar su situación, aproximadamente uno de cada dos vuelve a incumplir sus pagos antes de cumplir doce meses.
El crecimiento de la morosidad quedó reflejado en la evolución del crédito. En apenas dos años, la mora bancaria pasó de menos del 2% a casi el 8%, mientras que en el financiamiento no bancario superó el 30%, una diferencia que evidencia el mayor deterioro en los segmentos de crédito de consumo.
Los hogares aparecen como el sector más comprometido. La mora de las familias alcanzó el 12,8%, muy por encima del 3,5% registrado entre las empresas. Según el estudio, la mayor parte del problema no proviene de nuevos tomadores de crédito, sino de personas que ya tenían préstamos vigentes y que comenzaron a deteriorar su capacidad de pago a medida que se modificó el contexto económico.
Antes de caer en incumplimiento, muchos deudores incrementaron el monto de sus obligaciones, sumaron nuevos acreedores y recurrieron con mayor frecuencia al crédito no bancario. Ese comportamiento terminó profundizando una dinámica que luego resultó difícil de revertir.
El análisis también detecta diferencias marcadas entre generaciones. Los menores de 25 años ingresan en mora a un ritmo 3,6 veces superior al de los mayores de 65 años. Además, el 82% de los jóvenes morosos mantiene atrasadas todas sus deudas, mientras que entre los adultos mayores esa proporción se reduce al 46%.
Sin embargo, el mayor peso económico del endeudamiento no se concentra entre los más jóvenes. Las deudas más elevadas corresponden a personas de entre 45 y 54 años, con un pasivo mediano cercano a 1,84 millones de pesos, seguidas por quienes tienen entre 55 y 64 años, con aproximadamente 1,77 millones.
Otro de los aspectos destacados del informe es el papel del crédito no bancario. Aunque representa menos del 10% del financiamiento total, concentra más de una cuarta parte de los pesos en mora y reúne una cantidad de deudores superior a la del sistema bancario tradicional.
Dentro de ese universo, las fintech muestran un comportamiento particular. Si bien aparecen con frecuencia entre los nuevos morosos debido a su amplia base de clientes, presentan niveles de incumplimiento inferiores a otros prestadores no bancarios y exhiben indicadores similares a los de los bancos privados.
En cambio, los mayores niveles de mora se observan entre pequeños proveedores de crédito para consumo y electrodomésticos, mientras que grandes jugadores del mercado mantienen índices por debajo del promedio.
Las diferencias también aparecen en el plano geográfico. La provincia de Buenos Aires concentra algunos de los peores indicadores tanto en crédito bancario como no bancario. En el primero registra una mora cercana al 15%, mientras que en el segundo supera el 33%. En contraste, la Ciudad de Buenos Aires presenta niveles considerablemente menores, aunque igualmente elevados respecto de los estándares históricos.
Para explicar este escenario, el informe identifica tres factores principales. El primero es el fuerte crecimiento del crédito entre 2024 y 2026, período en el que el financiamiento duplicó ampliamente su volumen real y permitió que muchas familias y empresas accedieran a préstamos en poco tiempo.
El segundo elemento es el cambio de contexto inflacionario. Durante los años de inflación acelerada, las cuotas tendían a licuarse rápidamente, pero la posterior desaceleración elevó el costo real de los préstamos hasta niveles estimados entre el 40% y el 55%.
Finalmente, el informe destaca la pérdida de capacidad de pago de los hogares. El ingreso disponible después de cubrir los gastos fijos cayó más de un 20% desde 2023, mientras que la carga financiera sobre los salarios aumentó de forma considerable. A ese escenario se sumó el incremento de tasas registrado durante el proceso electoral de 2025, que actuó como un factor acelerador sobre familias y empresas que ya llegaban con un nivel de endeudamiento elevado.