Larreta confirmó que buscará volver a gobernar la Ciudad de Buenos Aires y se distanció de Milei y el PRO
- Horacio Rodríguez Larreta confirmó que quiere volver a competir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
- El ex jefe de Gobierno cuestionó el estado de distintos barrios porteños y puso el foco en la suciedad y el deterioro urbano.
- Larreta profundizó sus diferencias con el PRO por el acercamiento electoral del partido a La Libertad Avanza.
- El dirigente criticó el impacto social del ajuste, aunque sostuvo que el equilibrio fiscal debe mantenerse.
- También expresó preocupación por la falta de empleo, la caída del consumo y el aumento del endeudamiento de las familias.
- Larreta busca construir una alternativa política alejada tanto de Javier Milei como del kirchnerismo.
Horacio Rodríguez Larreta confirmó que su principal objetivo político vuelve a estar puesto en la Ciudad de Buenos Aires y anunció su intención de competir nuevamente por la Jefatura de Gobierno porteña. El ex jefe de Gobierno aseguró que considera que la ciudad puede mejorar y que decidió concentrar allí su actividad política, con especial atención en los problemas vinculados con el mantenimiento urbano.
El dirigente porteño explicó que durante sus recorridas registra los inconvenientes que encuentra en distintos barrios. Entre sus principales cuestionamientos mencionó la suciedad, el deterioro de espacios públicos y situaciones que, según su diagnóstico, reflejan falta de mantenimiento y gestión.
El regreso de Larreta a la política porteña se produce, además, en un escenario de fuertes diferencias con la conducción actual del PRO. El ex jefe de Gobierno cuestionó la decisión del partido de avanzar en un frente electoral con La Libertad Avanza y sostuvo que Jorge Macri trabaja con la intención de convertirse en el candidato de ese espacio para competir bajo el armado político que encabeza Javier Milei.
Larreta planteó así una posición diferenciada respecto de la estrategia adoptada por el PRO y marcó distancia de la posibilidad de que el espacio quede integrado a una estructura electoral conducida por el oficialismo nacional.
En paralelo, cuestionó la dinámica de confrontación que caracteriza a buena parte de la política argentina. Sostuvo que no considera válida la violencia como forma de acción política ni la idea de considerar traidor a quien piensa diferente. Desde su perspectiva, la polarización no constituye una respuesta suficiente frente a los problemas económicos y sociales que atraviesa el país.
El dirigente también buscó diferenciar su posición crítica frente al Gobierno de cualquier acercamiento al kirchnerismo. Afirmó que sus discrepancias con Milei no implican necesariamente ubicarse en el espacio opositor tradicional y rechazó la idea de que el escenario político deba reducirse a una elección entre ambos extremos.
En materia económica, Larreta cuestionó especialmente las consecuencias sociales del programa de ajuste implementado por el Gobierno, aunque destacó que el equilibrio fiscal debe ser preservado. Su planteo apunta a separar ambos conceptos: considera que el orden de las cuentas públicas constituye un logro que no debería abandonarse, pero cuestiona quiénes están soportando los costos de la reducción del gasto.
Entre los sectores afectados mencionó a jubilados, personas con discapacidad, universidades y la obra pública. También manifestó preocupación por la situación del empleo y por la evolución del consumo interno.
Como ejemplo, señaló el menor movimiento que observa en establecimientos gastronómicos y transmitió las dificultades que, según relató, le plantean comerciantes del sector. En esas conversaciones, afirmó, aparecen referencias a caídas de ventas de entre 30% y 40%.
Otro eje de sus críticas estuvo relacionado con el crecimiento del endeudamiento de las familias. Larreta vinculó la existencia de millones de personas en situación de morosidad con la situación económica y sostuvo que una parte importante de esos créditos no habría sido utilizada para consumos extraordinarios, sino para afrontar gastos básicos y llegar a fin de mes.
Con este diagnóstico, el ex jefe de Gobierno busca posicionarse como una alternativa diferenciada tanto del oficialismo libertario como del kirchnerismo. Su propuesta política apunta a abandonar una construcción basada exclusivamente en el rechazo a otro espacio y concentrarse en una agenda propia.
La definición vuelve a colocar a Larreta en la disputa por el futuro político de la Ciudad, un distrito donde ejerció como jefe de Gobierno durante dos períodos consecutivos. Ahora pretende recuperar protagonismo con un discurso centrado en la gestión porteña, la moderación política y una alternativa que, según plantea, no quede subordinada a ninguno de los dos polos de la política nacional.