Bregman rechaza una alianza con Kicillof y ratifica el perfil opositor de la izquierda
- Bregman descartó una fórmula electoral con Kicillof para las elecciones de 2027.
- La dirigente del Frente de Izquierda cuestionó la creciente moderación que atribuye al gobernador bonaerense.
- La diputada nacional aseguró que no existe posibilidad de una alianza electoral con el peronismo.
- Bregman vinculó su alta imagen positiva con la oposición sostenida frente al Gobierno de Javier Milei.
- La izquierda busca transformar el respaldo en organización territorial mediante más de 200 comités de base.
- El espacio procura consolidarse como una alternativa independiente de Milei y de las estructuras tradicionales de la oposición.
Myriam Bregman descartó cualquier posibilidad de integrar una fórmula electoral con Axel Kicillof de cara a las elecciones de 2027 y marcó diferencias profundas entre la estrategia política del Frente de Izquierda y el rumbo que atribuye al gobernador bonaerense. La dirigente sostuvo que el mandatario provincial adoptó una posición cada vez más moderada y consideró incompatible esa orientación con el perfil que busca consolidar su espacio.
La diputada nacional cuestionó las versiones sobre una eventual convergencia electoral y planteó que no observa señales de acercamiento de Kicillof hacia la izquierda. Por el contrario, señaló que el gobernador mantiene contactos políticos con dirigentes que, desde su perspectiva, se encuentran alejados de las posiciones que representa el Frente de Izquierda.
Bregman también utilizó su conocida consigna de “moderada nunca” para establecer una contraposición directa con Kicillof. Según su interpretación, mientras la izquierda procura sostener una postura de confrontación con las políticas del gobierno de Javier Milei, el mandatario bonaerense habría optado por una estrategia de mayor moderación a medida que se aproxima el escenario electoral de 2027.
La dirigente fue categórica al referirse a una posible alianza con el peronismo. Afirmó que no existe ninguna posibilidad de confluir electoralmente con ese espacio y vinculó su posición con el desgaste que, a su entender, dejó la gestión de Alberto Fernández. De esta manera, Bregman buscó preservar la identidad política del Frente de Izquierda y evitar que una eventual estrategia opositora termine diluyendo sus diferencias con el peronismo.
El posicionamiento también se relaciona con la valoración que Bregman hace de los últimos sondeos de opinión. Algunas mediciones la ubicaron entre los dirigentes políticos con mayor imagen positiva del país, un resultado que atribuyó principalmente al papel desempeñado por la izquierda frente al Gobierno nacional.
La referente del Frente de Izquierda rechazó interpretar esos números como un reconocimiento exclusivamente personal. Consideró que expresan, en cambio, una valoración del comportamiento colectivo de su espacio y de su decisión de mantener una oposición firme a las políticas impulsadas por Milei.
En ese sentido, cuestionó a los sectores opositores que, según su mirada, combinaron discursos críticos con acuerdos institucionales y entendimientos políticos. Para Bregman, esa actitud genera una diferencia sustancial con la estrategia de la izquierda, que pretende mantener una posición independiente tanto del oficialismo como de las estructuras tradicionales de la oposición.
La dirigente también relativizó las advertencias acerca de que una buena imagen pública no necesariamente se traduce en votos. Su planteo apunta a que las mediciones constituyen una señal política relevante, aunque la construcción electoral requiere transformar ese respaldo potencial en una estructura organizada y con presencia territorial.
Por eso, Bregman puso el foco en la consolidación de una red de más de 200 comités de base y en la movilización prevista para el 19 de septiembre. El objetivo declarado es convertir la simpatía que registra el espacio en una organización política con capacidad de disputar representación.
La estrategia supone, además, diferenciarse de las alternativas opositoras que la dirigente considera carentes de una identidad definida. Frente a esas “fórmulas vacías”, Bregman plantea la construcción de una fuerza vinculada con los intereses de la clase trabajadora y decidida a sostener una posición propia ante el escenario político que comenzará a definirse rumbo a 2027.