Cheddar o mozzarella: qué queso conviene elegir
El cheddar y la mozzarella son dos de los quesos más utilizados en la alimentación cotidiana. Aparecen en sándwiches, pizzas, pastas, ensaladas y también pueden consumirse como colación. Aunque tienen diferencias en sabor, textura y elaboración, ambos aportan proteínas, calcio y otros nutrientes importantes.
La elección entre uno y otro depende principalmente de aspectos como el contenido de grasas, las calorías, el sodio, la tolerancia a la lactosa y el tamaño de la porción. Según explicó la nutricionista Kendra Haire, de Radiant Nutrition and Wellness, a Prevention, ambos pueden formar parte de una alimentación equilibrada cuando se consumen con moderación.
Cuánta proteína aportan el cheddar y la mozzarella
Uno de los principales puntos en común entre ambos quesos es su aporte de proteínas. Una porción de aproximadamente 28 gramos puede aportar entre 6 y 8 gramos de proteína, aunque el valor exacto varía según la variedad y la marca.
Este nutriente es fundamental para mantener y desarrollar la masa muscular, además de participar en diferentes funciones del organismo. Sus necesidades pueden variar de acuerdo con la edad, el peso corporal y el nivel de actividad física.
Además, la combinación de proteínas y grasas puede contribuir a generar sensación de saciedad, por lo que una porción controlada de queso puede incorporarse como parte de una colación, especialmente si se acompaña con frutas, verduras u otros alimentos ricos en fibra.
El calcio, otro punto fuerte de ambos quesos
Tanto el cheddar como la mozzarella son fuentes de calcio, un mineral fundamental para el mantenimiento de los huesos y los dientes.
Una porción de 28 gramos puede aportar aproximadamente entre 15% y 20% del valor diario de calcio, aunque las cifras dependen del producto específico. El cheddar estacionado puede presentar una concentración algo mayor de determinados nutrientes, entre ellos calcio y fósforo, debido a la pérdida de humedad durante el proceso de maduración.
El calcio adquiere especial importancia con el paso de los años. En las mujeres, además, los cambios hormonales asociados con la menopausia pueden favorecer la pérdida de masa ósea, por lo que resulta importante mantener una alimentación que incluya fuentes adecuadas de este mineral.
De todos modos, ningún alimento por sí solo garantiza una buena salud ósea: el calcio debe formar parte de una alimentación variada y de hábitos saludables.
La mozzarella suele tener menos calorías y grasas
Una de las diferencias más claras aparece al comparar el contenido de energía y grasas.
De acuerdo con los valores citados por Prevention, una porción de 28 gramos de mozzarella aporta alrededor de 80 a 90 calorías, unos 8 gramos de proteína y aproximadamente 6 gramos de grasa. Algunas versiones parcialmente descremadas pueden tener todavía menos grasa.
El cheddar aporta alrededor de 115 calorías, 7 gramos de proteína y 9 gramos de grasa por porción, además de una cantidad mayor de grasa saturada.
Esta diferencia está relacionada, en parte, con el proceso de maduración. Cuando el queso pierde agua, sus nutrientes quedan más concentrados por gramo, pero también pueden aumentar proporcionalmente las calorías y las grasas.
Por eso, para quienes buscan reducir el consumo de grasas o controlar la ingesta calórica, una mozzarella parcialmente descremada puede ser una alternativa más conveniente.
¿Cuál tiene menos sodio?
El contenido de sodio también puede variar considerablemente según el tipo de queso y la marca.
En términos generales, la mozzarella fresca puede contener algo menos de sodio que el cheddar, en parte por su mayor contenido de agua. Sin embargo, las diferencias no son iguales en todos los productos, por lo que conviene revisar la información nutricional del envase.
La variedad elegida y la cantidad consumida son especialmente importantes para las personas que necesitan controlar su ingesta de sodio.
La cantidad que se consume también importa
Más allá de elegir entre cheddar y mozzarella, el tamaño de la porción es uno de los factores más importantes.
Una porción estándar equivale aproximadamente a 28 gramos de queso, una cantidad que puede parecer pequeña. En preparaciones como pizzas, lasañas, hamburguesas o tablas de quesos, es fácil superar esa medida sin advertirlo.
Además, ambos quesos contienen grasas saturadas, por lo que un consumo excesivo puede dificultar el control de este nutriente. Las personas que tienen colesterol o triglicéridos elevados deberían prestar especial atención a la cantidad total de alimentos ricos en grasas saturadas que consumen.
Esto no significa que sea necesario eliminar el queso de la alimentación. La clave está en las cantidades y en el contexto general de la dieta.
El cheddar puede ser una opción para quienes tienen intolerancia a la lactosa
La tolerancia digestiva es otro aspecto que puede influir en la elección.
Los quesos duros y estacionados, como el cheddar, suelen contener menos lactosa debido al proceso de elaboración y maduración. Por este motivo, algunas personas con intolerancia a la lactosa pueden tolerarlos mejor.
La mozzarella fresca, por su parte, puede contener una cantidad mayor de lactosa y generar molestias en algunas personas sensibles. Sin embargo, la tolerancia es individual y depende también de la cantidad consumida.
Entonces, ¿es mejor el cheddar o la mozzarella?
La comparación no tiene un ganador definitivo.
La mozzarella suele destacarse por aportar menos calorías y grasa, especialmente cuando se elige una versión parcialmente descremada. El cheddar estacionado puede ofrecer una mayor concentración de calcio, fósforo y vitamina K2, además de tener generalmente menos lactosa por su proceso de maduración.
En ambos casos, se trata de alimentos que pueden formar parte de una alimentación equilibrada. La variedad elegida, la porción y las necesidades nutricionales de cada persona son más importantes que considerar a uno de estos quesos como universalmente “mejor” que el otro.