Pullaro refuerza su estrategia de seguridad y pone el foco en los estadios de fútbo

La seguridad se convirtió en uno de los ejes centrales de la gestión de Maximiliano Pullaro en Santa Fe. La asignación de recursos y el despliegue de políticas específicas reflejan esa prioridad, que también comenzó a trasladarse al ámbito del fútbol, uno de los escenarios históricamente atravesados por conflictos y episodios de violencia.

Durante este año, el Gobierno provincial considera que comenzaron a aparecer señales favorables en los operativos y en las estrategias implementadas dentro y alrededor de los estadios santafesinos. El objetivo apunta no sólo a prevenir incidentes, sino también a modificar la relación entre las fuerzas de seguridad, los clubes y sus dirigencias.

La actual estrategia, según admiten cerca del gobernador, también recoge experiencias de su anterior paso por el Ministerio de Seguridad durante la gestión de Miguel Lifschitz. Aquella etapa habría dejado aprendizajes y errores que ahora son contemplados a la hora de diseñar una política diferente.

Uno de los cambios que el oficialismo destaca está vinculado con el vínculo institucional con las entidades deportivas. La llegada de dirigencias con mayor predisposición al diálogo permitió, según la mirada del Gobierno, generar canales de comunicación que facilitan la coordinación de medidas preventivas y de seguridad.

El escenario resulta especialmente relevante en Rosario, donde la actividad de los principales clubes tiene además una fuerte dimensión social y política. La relación entre la Provincia y las instituciones deportivas pasó a ocupar un lugar importante dentro de la estrategia oficial.

En ese marco, el Gobierno busca consolidar una política de seguridad que combine controles, prevención y coordinación con los clubes, con la intención de reducir los episodios de violencia asociados al fútbol y sostener los avances alcanzados durante el año.

La apuesta oficial es que el trabajo conjunto con las dirigencias permita transformar progresivamente el esquema de seguridad en los estadios y evitar que los conflictos vinculados al fútbol vuelvan a convertirse en un foco de violencia.