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Electrodomésticos: cierres y cambios reconfiguran la industria argentina

  • Electrolux cerró su planta de Rosario y continuará comercializando sus marcas en el país.
  • Whirlpool abandonó la producción local tres años después de inaugurar una planta de u$s52 millones.
  • Mabe reorganizó sus instalaciones y concentró parte de la fabricación en Córdoba.
  • Aires del Sur terminó en quiebra tras atravesar un proceso concursal.
  • Goldmund, propietaria de Peabody, ingresó en concurso preventivo durante 2026.
  • La reducción de aranceles para electrodomésticos importados modificó las condiciones de competencia para la industria local.

El cierre de la planta de Electrolux en Rosario sumó un nuevo capítulo a la transformación que atraviesa la industria de electrodomésticos en la Argentina. Durante los últimos años, distintas empresas modificaron sus estrategias de producción, redujeron instalaciones, concentraron operaciones o directamente abandonaron la fabricación local, aunque en varios casos mantuvieron sus actividades comerciales en el país.

Uno de los casos más significativos fue el de Whirlpool, que en octubre de 2022 había inaugurado una planta de lavarropas en Fátima, partido de Pilar, luego de invertir u$s52 millones. La fábrica tenía una capacidad proyectada de 300.000 unidades anuales y contemplaba destinar aproximadamente el 70% de la producción a mercados regionales.

La apuesta exportadora tuvo una corta duración. En noviembre de 2025, la compañía comunicó el cierre de su planta de Laundry en Pilar y el cese de la producción local. Sin embargo, mantuvo sus operaciones comerciales y de servicios, además de la disponibilidad de productos, accesorios y repuestos, que comenzaron a abastecerse desde otros mercados.

Electrolux tomó un camino similar. La compañía de origen sueco decidió cerrar su planta de Rosario, aunque continuará comercializando en la Argentina sus marcas Electrolux y Gafa. El abastecimiento será realizado mediante la red internacional de producción del grupo.

La empresa ya había informado durante el primer trimestre de 2026 que estaba aplicando medidas de reducción de costos en la Argentina como parte de una revisión global de su estructura industrial, proceso que también alcanzó a operaciones en Chile y Hungría. El objetivo planteado fue optimizar la fabricación y mejorar la eficiencia.

El grupo mexicano Mabe optó por una estrategia diferente. Tras adquirir en 2023 el control de José M. Alladio e Hijos, Wolmer y Marcas Argentinas, incorporó una importante estructura industrial al país. La operación incluyó plantas, tecnología y una capacidad productiva relevante vinculada principalmente a la marca Drean.

Sin embargo, en noviembre de 2025 Mabe reorganizó sus instalaciones y decidió dejar de fabricar lavarropas y secarropas en Río Segundo, Córdoba, para concentrar esa producción en su planta de Luque. La compañía mantuvo de esta manera fabricación en la Argentina, aunque con una estructura industrial diferente.

Otros casos tuvieron desenlaces más complejos. Aires del Sur, fabricante de equipos de aire acondicionado Electra y Fedders, atravesó un proceso concursal que terminó con su quiebra en abril de este año. La empresa estaba vinculada al esquema productivo de Tierra del Fuego y su salida estuvo determinada por dificultades financieras.

La situación también alcanzó a Goldmund, propietaria de Peabody, que ingresó en concurso preventivo durante 2026. El proceso judicial abrió una instancia para que sus acreedores verifiquen sus créditos mientras la compañía busca reorganizar sus pasivos.

Estos movimientos empresariales coincidieron con una modificación en las condiciones de competencia. En mayo de 2024, el Gobierno redujo del 35% al 20% los aranceles para la importación de heladeras y lavarropas. La medida disminuyó la protección para los fabricantes locales y facilitó el ingreso de productos terminados desde el exterior.

El cambio generó un escenario de mayor competencia para las empresas instaladas en el país. En el mercado de lavarropas, Drean solicitó una investigación por presunto dumping sobre determinados productos provenientes de China. El procedimiento concluyó en septiembre con la determinación de que no existieron prácticas de dumping y, por lo tanto, no se aplicaron derechos antidumping definitivos.

El resultado de este proceso es una industria con un esquema diferente al que predominó durante años. La combinación de protección arancelaria, mercado interno y determinados regímenes promocionales había favorecido la instalación de plantas destinadas a abastecer la demanda local y, en algunos casos, a desarrollar exportaciones regionales.

Ahora, las empresas multinacionales pueden conservar su presencia comercial sin mantener necesariamente plantas productivas en el territorio argentino. El fenómeno se suma a la transformación que previamente atravesó la comercialización, con la crisis de grandes cadenas como Garbarino y Musimundo y el crecimiento del comercio electrónico, los marketplaces y la venta directa.