La morosidad empresarial se quintuplicó y pone en alerta a la cadena de pagos
- La deuda empresarial con atrasos superiores a 90 días llegó al 3,5% en julio.
- El monto total de la deuda corporativa en mora se multiplicó por siete en términos reales.
- Más de 41.000 empresas registran al menos una deuda en situación irregular.
- El consumo masivo concentra el 29% de toda la deuda irregular del sistema financiero.
- Las empresas jóvenes concentran una parte significativa de los atrasos y muestran mayores niveles de vulnerabilidad.
- La morosidad se extendió a distintas regiones y alcanzó con mayor intensidad al norte argentino y al Litoral.
La morosidad dejó de ser un problema concentrado principalmente en los hogares y comenzó a extenderse con fuerza entre las empresas. Compañías de distintos tamaños y sectores enfrentan un deterioro de su capacidad para cumplir con sus compromisos financieros, en una dinámica que llevó a que la deuda empresarial con atrasos superiores a 90 días alcanzara en julio el nivel más elevado de los últimos años.
El deterioro adquiere especial relevancia porque, según el informe de IES Consultores citado en el texto, muchas de las empresas que ahora presentan incumplimientos hasta hace poco mantenían una situación crediticia normal. La proporción de deuda con atrasos superiores a 90 días llegó al 3,5%, cinco veces por encima del nivel registrado a comienzos de 2025. En términos reales, además, el monto total de la deuda en mora se multiplicó por siete.
La evolución se produjo en un escenario en el que la inflación se encuentra prácticamente estabilizada y el sistema financiero volvió a ampliar el crédito. Por eso, el problema identificado no estaría vinculado principalmente con la ausencia de financiamiento, sino con las dificultades de las compañías para generar el flujo de fondos necesario para afrontar sus obligaciones.
El universo de empresas afectadas también muestra la dimensión del fenómeno. Un total de 41.197 compañías registra al menos una deuda en situación irregular, equivalente al 14,5% del conjunto de firmas deudoras del sistema financiero. La cantidad prácticamente se duplicó en 18 meses y representa un aumento del 57,4% respecto de julio del año anterior.
Uno de los datos más significativos es que el deterioro no se concentra únicamente en compañías que ya atravesaban dificultades. El 84% de la deuda actualmente en mora corresponde a empresas que un año antes tenían una calificación crediticia considerada normal. Desde julio de 2025, unas 15.439 compañías ingresaron en situación de mora, mientras que apenas 2.277 lograron regularizar sus compromisos.
La evolución afecta especialmente a las actividades más vinculadas con el consumo interno. Los mayores niveles de morosidad se registran en los sectores textil e indumentaria, con 15,8%; papel y edición, con 14,6%; construcción, con 6,9%; hotelería y restaurantes, con 6,8%; y consumo masivo, con 6,7%.
El consumo masivo presenta además una particularidad por el volumen de deuda involucrado. Aunque su tasa de morosidad no es la más elevada, concentra el 29% de toda la deuda irregular del sistema financiero. El monto acumulado en este sector se multiplicó por doce desde octubre de 2024, convirtiéndolo en uno de los principales focos de riesgo dentro de la cadena de pagos.
El incremento de la mora tampoco parece explicarse por la incorporación reciente de nuevas empresas al mercado crediticio. Durante los últimos doce meses ingresaron 57.140 compañías con financiamiento, lo que representó un aumento del 10,9% del padrón. Sin embargo, esas firmas concentran apenas el 2,2% de la deuda total y el 5,1% de la deuda en mora. El deterioro se encuentra, por lo tanto, principalmente entre empresas que ya tenían financiamiento y comenzaron posteriormente a incumplir sus obligaciones.
La distribución del riesgo también presenta diferencias entre las entidades financieras. Los bancos públicos concentran el 42,3% del volumen de deuda irregular y registran una morosidad cercana al 5%. Los proveedores no financieros de crédito, entre ellos fintech y financieras especializadas, presentan una tasa mayor, del 17,6%.
La antigüedad de las compañías constituye otro factor relevante. Las empresas con menos de diez años representan el 68,1% de las firmas que registran atrasos y concentran casi un tercio de la deuda morosa. El segmento de compañías de entre seis y diez años presenta la mayor tasa de morosidad, con un 10%.
El fenómeno también comenzó a extenderse territorialmente. Quince provincias registraron incrementos de la morosidad superiores al promedio nacional, con una evolución particularmente marcada en el norte argentino y el Litoral. El deterioro de la cadena de pagos, de esta manera, dejó de concentrarse en determinados sectores o empresas y comenzó a mostrar una expansión más amplia dentro de la economía.