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Ocho de cada diez pymes no prevén invertir en los próximos seis meses

  • Sólo el 19,2% de las pymes prevé invertir durante los próximos seis meses
  • La caída de las ventas y el aumento de los costos condicionan nuevas decisiones empresariales
  • El 61,6% de los empresarios considera que la economía empeorará durante 2026
  • La mayoría de las empresas financia su funcionamiento con recursos propios
  • El mercado interno y la rentabilidad aparecen entre las principales trabas para crecer
  • Las pymes que sí invertirán priorizan nuevos productos, ventas, tecnología y equipos

La mayoría de las pequeñas y medianas empresas argentinas decidió mantener en pausa sus proyectos de inversión para los próximos meses, en un contexto marcado por la debilidad de las ventas, el aumento de los costos y una visión mayormente negativa sobre la evolución de la economía. El último relevamiento realizado por ENAC, Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino, mostró que apenas una minoría tiene previsto destinar recursos a nuevos proyectos durante el próximo semestre.

De acuerdo con el estudio, sólo el 19,2% de las empresas consultadas afirmó que invertirá en los próximos seis meses. En cambio, el 68,6% respondió que no tiene previsto hacerlo, mientras que otro 12,2% dejó abierta la posibilidad con un “tal vez”. De esta manera, ocho de cada diez pymes no cuentan actualmente con un plan concreto para avanzar con inversiones.

Los resultados fueron difundidos por Confiance Innovation Holding Group, que utilizó los datos para analizar los criterios con los que las empresas definen qué proyectos sostener y cuáles postergar. La incorporación de tecnología, la renovación de equipos y la ampliación de la capacidad productiva pueden generar mejoras en la operación, aunque requieren recursos y una expectativa de demanda que, en el escenario actual, no siempre aparece con claridad.

La falta de decisión inversora se relaciona con otros indicadores relevados por ENAC. El 46,7% de las pymes informó una caída de sus ventas en volumen durante el trimestre, mientras que la utilización promedio de la capacidad instalada alcanzó el 54,6%. A eso se suma que el 61,6% de los empresarios consultados consideró que la situación económica del país empeorará durante 2026.

Natalia Lomolino, directora de Confiance Innovation Holding Group, advirtió que la incertidumbre no debería llevar necesariamente a suspender todos los proyectos. Según explicó, revisar los planes de inversión puede ser una reacción lógica ante un escenario cambiante, pero detener todas las iniciativas sin distinguir prioridades también puede generar riesgos para las empresas. Por eso, planteó la necesidad de identificar aquellas inversiones capaces de mejorar la eficiencia, reducir costos o proteger áreas relevantes del negocio.

La evaluación, según el análisis, no debería limitarse a comparar el costo inicial de una inversión con los recursos disponibles. También resulta necesario determinar qué problema busca resolver, cuánto puede mejorar el funcionamiento de la empresa, cuándo podrían aparecer los resultados y cuál sería el impacto de postergar la decisión. Ese análisis puede aplicarse tanto a la adquisición de maquinaria como a la incorporación de sistemas de gestión o a la capacitación de los trabajadores.

Otro aspecto central es la capacidad de cada firma para implementar el proyecto. Una inversión puede resultar conveniente desde el punto de vista económico, pero no ser prioritaria si la empresa carece de procesos adecuados, personal suficiente o demanda para aprovecharla. La consultora señaló que contar con mayor información permite comparar alternativas y dimensionar tanto los riesgos de avanzar como los costos de esperar.

El panorama empresarial también muestra las dificultades que enfrentan las pymes. El 87,4% registró aumentos de costos durante el trimestre y el 32,2% operó con rentabilidad negativa, mientras que sólo el 25,9% alcanzó una rentabilidad positiva. Además, el 87,5% financió su funcionamiento con fondos propios y el 56,2% recurrió a fuentes bancarias.

Entre las principales limitaciones para crecer, las empresas señalaron la caída del mercado interno, con 78,8%; la reducción de los márgenes de rentabilidad, con 63,9%; y la presión impositiva, con 39,6%. También el acceso al crédito a tasas razonables apareció como una dificultad relevante, mencionada por el 34,1% de los consultados.

Dentro del reducido grupo que sí proyecta invertir, las prioridades aparecen definidas. El desarrollo de nuevos productos o servicios encabeza las decisiones, con el 48,8%, seguido por la mejora de la capacidad comercial, con el 45%. Luego aparecen maquinaria y equipos, inteligencia artificial, capacitación, ampliación de la capacidad productiva y reducción de costos operativos.