Fagofobia: qué es el miedo a atragantarse

Para la mayoría de las personas, comer, saborear y tragar un alimento es un acto automático. Sin embargo, para quienes padecen fagofobia, enfrentarse a un plato de comida o intentar beber un vaso de agua representa un verdadero suplicio: el miedo a atragantarse se convierte en pánico e impide comer con normalidad.

Esta condición es un trastorno de ansiedad caracterizado por el temor irracional a atragantarse durante la ingesta,llegando en casos extremos al pánico a ahogarse al tragar la propia saliva. Según la Dra. Cristina Wood,investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, este trastorno puede afectar a 1 de cada 500 personas, aunque no existen registros oficiales por tratarse de un problema poco habitual y desconocido.

Aunque difiere de otros trastornos de la conducta alimentaria, la fagofobia puede causar aislamiento social, desnutrición severa y un círculo vicioso de ansiedad. Suele originarse tras un episodio previo de atragantamiento, un ataque de pánico o por la observación de experiencias traumáticas ajenas.

Causas principales

Ante la dificultad para tragar, los especialistas remarcan que primero se debe realizar una consulta médica con un otorrinolaringólogo o clínico para descartar patologías físicas. Las causas se dividen en:

  • Físicas: En casos muy puntuales, deriva de enfermedades que dificultan la deglución, como la presencia de tumores en la boca o garganta, o secuelas postquirúrgicas. En estos escenarios, el temor está justificado por una limitación fisiológica real y suele ser temporal.

  • Psicológicas: Constituyen el origen de la fobia propiamente dicha. Como explican los psiquiatras Maite de Lucas-Taracena y Francisco Montañés-Rada, el trastorno se desencadena habitualmente tras haber vivido o presenciado un suceso traumático de atragantamiento, tras el cual la persona desarrolla una respuesta condicionada de pavor.

Síntomas y señales de alerta

La fagofobia genera la sensación física de que la garganta se estrecha y se cierra, impidiendo el paso de alimentos sólidos y líquidos. Los principales signos de alarma son:

  • Inquietud anticipatoria: La persona experimenta ansiedad y temor desde horas antes de sentarse a comer, tan solo con pensar en enfrentarse a alimentos sólidos.

  • Ataques de ansiedad en la mesa: Al momento de ingerir alimentos, aparecen síntomas como sudoración, temblores, hiperventilación, taquicardia, sofocos y molestias estomacales. Esto paraliza al paciente y lo lleva a evitar la comida.

  • Pérdida de peso significativa: Como consecuencia directa de la restricción alimentaria y la evitación, los pacientes sufren un descenso drástico de peso en un período corto de tiempo.