Israel vota: Netanyahu conserva una base sólida y puede volver a ganar, aunque formar gobierno será el gran desafío

Resumen

  • Benjamín Netanyahu se juega la continuidad en el poder en unas elecciones legislativas atravesadas por la seguridad nacional y el desgaste político.

  • Gadi Eisenkot aparece como uno de los principales rivales, al frente de una oposición que busca construir una mayoría alternativa.

  • Ninguno de los dos bloques tendría asegurados los 61 escaños necesarios para controlar la Knéset, el Parlamento israelí.

  • La guerra, los atentados del 7 de octubre de 2023 y la liberación de los rehenes siguen pesando sobre el debate político.

  • El resultado no necesariamente definirá esa misma noche quién gobernará: las negociaciones entre partidos podrían ser determinantes.

Una votación marcada por la seguridad y el desgaste del Gobierno

Resumen

  • Benjamín Netanyahu mantiene un respaldo popular significativo y continúa siendo una figura central de la política israelí.

  • La victoria de Netanyahu sigue siendo un escenario perfectamente posible: la elección está abierta y nada puede darse por definido antes del recuento.

  • El Likud conserva una posición competitiva, con posibilidades de terminar entre las fuerzas más votadas.

  • El verdadero obstáculo puede aparecer después de las urnas: reunir los 61 diputados necesarios para construir una mayoría parlamentaria.

  • La aritmética política no equivale a una derrota electoral: incluso si Netanyahu no alcanza por sí solo los números para gobernar, las negociaciones pueden abrir nuevas alternativas.

Bibi, ante una elección que todavía puede ganar

Israel vive una jornada electoral decisiva y todas las miradas están puestas en Benjamín Netanyahu, conocido popularmente como Bibi, uno de los dirigentes más experimentados y determinantes de la política de Medio Oriente.

Pese a los pronósticos ajustados y a la competencia de sus adversarios, Netanyahu conserva una base importante de apoyo y una estructura política con capacidad para disputar la victoria. Su liderazgo sigue teniendo peso entre los sectores que consideran prioritarias la seguridad nacional, la defensa de Israel y la continuidad de una conducción firme frente a las amenazas regionales.

Por eso, sería apresurado interpretar las encuestas como una sentencia definitiva. Netanyahu puede ganar las elecciones, y el resultado final dependerá de los votos efectivos, de la distribución de los escaños y de cómo se comporten las distintas fuerzas políticas.

Ganar las elecciones y formar gobierno son dos cosas diferentes

El sistema parlamentario israelí tiene una particularidad fundamental: no alcanza con ser el candidato más votado ni con encabezar la fuerza que obtiene más bancas. Para formar gobierno se necesita construir una mayoría de, al menos, 61 de los 120 integrantes de la Knéset.

Ese es el desafío que enfrenta Netanyahu. Incluso si el Likud termina en primer lugar o si el bloque que lo respalda obtiene un resultado competitivo, podría encontrarse con dificultades para reunir los apoyos parlamentarios necesarios.

Pero esa dificultad no significa que la elección esté perdida. Las negociaciones posteriores pueden modificar el escenario, abrir acuerdos entre partidos y generar nuevas combinaciones políticas. En Israel, la noche electoral ofrece una primera fotografía; la definición del gobierno puede llegar bastante después.

La incógnita está en los acuerdos

Los sondeos previos muestran una competencia muy ajustada y anticipan que ninguno de los dos grandes espacios tendría asegurada una mayoría propia. En consecuencia, las fuerzas minoritarias podrían convertirse en protagonistas de las negociaciones.

Netanyahu cuenta con una extensa trayectoria en la construcción de alianzas y conoce como pocos los mecanismos de la política israelí. Esa experiencia puede resultar importante en una etapa en la que cada diputado y cada acuerdo tendrán un valor decisivo.

La conclusión es clara: Bibi sigue en carrera, conserva respaldo y puede ganar. El escenario más probable que se desprende de las proyecciones es una elección competitiva en la que Netanyahu tenga posibilidades de imponerse, pero encuentre dificultades para alcanzar los 61 escaños necesarios para formar gobierno.

La última palabra todavía no está dicha. En Israel, una cosa es ganar en las urnas y otra, muy distinta, conseguir los apoyos para gobernar. Y mientras las cuentas no estén cerradas, la continuidad de Netanyahu sigue siendo una posibilidad real.