
Pullaro: entre Milei, el orden conservador y las especulaciones internas
POLÍTICA21/10/2024


Bastaron diez meses y diez días, para que al gobierno de Maximiliano Pullaro le aparecieran en el horizonte algunos límites concretos para sus planes. Paradójico: su gestión goza de buena imagen, empezó a resolver con éxito el principal problema que aquejaba e identificaba a la provincia, y es uno de los pocos gobernantes que apuesta a la obra pública.


Para Milei es muy de izquierda, para algunos de sus socios va demasiado rápido, el “progresismo” lo acusa de “perseguir y reprimir” la protesta social, y el orden conservador que encabeza Rafael Gutierrez (pero que conforman otros nombres muy importantes de la capital provincial) no para de mandarle señales.
El camino de la gestión Pullaro tenía dos ejes claros al comienzo: había que bajar los indicadores de inseguridad y homicidios, especialmente en Rosario. Y todas las políticas públicas, tenían que perseguir el objetivo de reactivar la producción: Y en eso se incluyen las líneas de asistencia a la producción, la baja de los costos para los que producen, y el sostenimiento de la obra pública. Para detener la caída del desempleo, y para desarrollar infraestructura que favoreciera a los productores y exportadores.
A eso, se llegaba con una drástica reducción del gasto público. Y eso no tiene que ver (solamente) con la cantidad de empleados que tiene el Estado. Eso suma, claro, pero lo más importante pasaba por reducir los gastos innecesarios en las empresas del Estado- Assa y EPE- y en avanzar sobre reformas que achicaran los déficits gigantescos que endeudan al Estado.
Y así se hizo, aunque muchos prefieran mirar para los costados: en diez meses, no sin la colaboración de la gestión nacional, se redujeron de una manera drástica los indicadores de violencia en Rosario. Los que pasaron por los gobiernos, en lugar de admitir que las acciones de Cococcioni y compañía están dando resultados, eligen tirar barro de sospechas sobre los datos y hablan, sin ninguna prueba, de “pactos con el delito”.
A eso le agregaron una dura posición con los reclamos gremiales. Especialmente con la docencia. El mensaje fue sorpresivo para muchos, pero respondía a una genuina demanda social: “Si quieren aumentos, garanticen el funcionamiento regular del ciclo lectivo”. La fórmula sonó a vieja, pero no menos efectiva: en pocos meses, la aplicación del “premio por asistencia perfecta”, unos 75 mil pesos mensuales para cada docente que no se ausenta de sus tareas, y la decisión política de descontar los días de infinitos paros, les devolvió a las escuelas provinciales, un nivel de regularidad que no tenían desde hace casi una década.
Y a eso le agregó una dolorosa pero necesaria reforma a la Caja de Jubilaciones. No fue ni fácil ni simpática. Había que decidir que se hacía con el déficit de 45000 millones mensuales que las jubilaciones estatales le producen al Estado. Nadie, ni sus pares socialistas, ni el pálido paso de Perotti, se habían animado a hacer. Y avanzó, contra muchos dirigentes que sólo toman decisiones cuando no existen riesgos.
Pero a veces hay que tomar a los toros por las astas, y eso se hace con la legitimidad intacta. Esa reforma no era posible el año que viene, ni mucho menos después, cuando la Constitución Provincial, que no contempla reelección, haga mella sobre los candidatos que prefieren no votar lo que puede espantarle votos.
En fin. Si se mira a la distancia, el 68% de imagen positiva que ostenta Pullaro en todas, si, en todas las encuestas que lo miden, parecen tener motivos: abordó el tema de la seguridad, recuperó el funcionamiento del sistema educativo, reactivó la obra pública en medio de un páramo de obras públicas en el país, y tomó decisiones que no eran simpáticas, pero resultaban necesarias.
El ejército de objetores. Ajenos, propios y oportunistas. Casa Rosada en alerta
Hay un problema mayor que une a Pullaro con el resto de los gobernadores: se llama Javier Milei. Al presidente no parece importarle mucho lo que ocurre más allá de la general Paz, no sintoniza con los problemas graves que generan sus políticas de ajuste, y ha abandonado a los sub Estados a la subsistencia. No sólo les quitó las transferencias, no sólo no les paga las deudas previsionales, no sólo les quitó la plata de subsidios a transportes y las sumas que mejoraban los salarios docentes, sino que cada vez que algún funcionario promete una solución a alguno de los problemas provinciales, siempre terminan incumpliendo esas palabras.
O echa a los funcionarios, o los cambia, o directamente les manda a decir que No, a todo aquello que habían prometido con, al menos, un medio SI.
Pasa con las rutas, con las obras hídricas, con la política de transporte, con los asuntos previsionales y con cualquier asunto que implique transferir dinero.
Pullaro no enfrenta a Milei. Pero es la cabeza visible de las organizaciones interprovinciales, que empiezan a ser una preocupación para el poder central: fortaleció la Región Centro- con dos socios con aspiraciones presidenciales- y esta semana fue anfitrión de la conformación de la Región Litoral. Un bloque muy transversal, que une a Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones, en un plano de organización.
Milei no ataca a Pullaro. Pullaro evita atacar frontalmente al presidente. Pero como en el tema Universidades Públicas, hay diferencias que se vuelven imposibles de disimular. En Casa Rosada no simpatizan ni con el Centro, ni con el bloque Litoral, ni con nada que pueda nuclear resistencias.
Pullaro es, claramente, el eje reiterado de esas expresiones. Y su equilibrio interno para mantener intacto al frente que lo llevó al gobierno, parece infranqueable para las Fuerzas del Cielo. A pesar de Milei, en Santa Fe, radicales, socialistas, PRO, PDP, algunos peronistas y dirigencias pastorales, sigue funcionando en armónico equilibrio. Un asunto que en Buenos Aires no parecen aceptar, ni comprender.
Los asuntos internos
El primer problema que le surgió a Pullaro, “Puertas adentro” de la bota, es el que termina transparentando la verdadera estructura del poder real y continuo en Santa Fe: El “lobbies Santa Fe” no quiere reformas a la justicia, y mucho menos, cambios en la conducción de la Corte Suprema.
El “Rafa” Gutierrez, ovacionado por sus empleados el jueves pasado, no sólo representa a la familia judicial y sus privilegios de enganchados eternos, sino que conforma una mesa continua y consolidada, con algunos nombres importantes de medios de comunicación de la capital, dirigentes sindicales y funcionarios políticos de varios partidos. El lobby, históricamente enfrentado a los intereses de Rosario, estuvo a punto de conseguir la presidencia de la Cámara de Diputados. Pero ganaron los socialistas. Y eso empantanó las cosas.
Ellos, al menos hoy, no aceptan las decisiones políticas de Pullaro en el sentido de barajar y dar de nuevo en la justicia santafesina. El enfrentamiento del ejecutivo con el poder judicial, puso nerviosos a muchos. Y aunque las aguas no desbordaron, el río sigue picado, y todos se miran con desconfianza. La plata es la única manera que tiene, hoy, el ejecutivo, para limitar en sus acciones a Gutiérrez. El Rafa, pelea con sus jueces, sus medios de comunicación y también, con los dirigentes “propios” de UxCSF que condicionan las mayorías en la legislatura.
La legislatura, precisamente, parece ser un lugar donde las aguas empiezan a agitarse: todos daban por hecho, que la Reforma Constitucional iba a ponerse en marcha en estos meses y que las elecciones nacionales de Diputados, iban a coincidir con la de los Convencionales Constituyentes. Sin embargo, entre los miembros del lobby, los senadores, y las genuinas expectativas de algunos socios, y otros no socios (como Granata y compañía), las posibilidades de la reforma, se van desacelerando.
Un funcionario no duda en afirmar: “esto empezó a parecerse a un juego de sutiles extorsiones” y es el propio Pullaro el que afirmó en “mesa chica”: “Si no dan los números de manera genuina, que no haya reforma. Nosotros vamos a pelear por ganar las elecciones y no necesariamente tengo que ser yo. Si mantenemos una buena gestión, no hay motivos para pensar que no podamos imponer otra vez a un gobernador”. Dicen que dijo el mandatario, cansado de los pedidos que va recibiendo de socios y no socios, en las conversaciones preliminares.
Sin reforma, otra vez, Unidos comenzará el camino de las internas futuras, donde algunos ya empezaron a mover las piezas recorriendo el territorio.
Demasiado temprano, para un país y una provincia, donde cada día vale un año de políticas en cualquier país normal.
Igual, el tiempo pasa. Y no hay dudas que, así como el gobernador sueña con ponerle la banda a un sucesor “propio”, otros sueñan con convertirse en sucesores, sin la necesaria bendición del gobernador.
Granata, por ejemplo, ya construye su candidatura. Y algunos justicialistas, especialmente aquellos que no tienen ni tendrán figuras competitivas, miran con ojos cautivados, el crecimiento de la diputada.
Las exageraciones y el desgaste sindical
Uno de los principales “focos” de resistencia que tiene el gobierno, de menor peso que los que ordenan desde el Palacio de Tribunales, pero ruidosos al fin, son las expresiones de algunos sectores de la “progresía santafesina”, que utiliza cada uno de los puntos de desgaste del gobierno, para ubicarlo en el plano de “Milei”, “el Ajuste despiadado” y ahora, “la represión y la persecución de dirigentes sindicales”.
Ese esquema tiene voceros en la legislatura, y también en algunos pocos medios de comunicación, históricamente financiados por el Kirchnerismo, que hoy buscan refugio en la oposición santafesina.
Los daños generados por un grupo de vándalos en la legislatura provincial, parecen haberse convertido en un buen punto inicial de un relato “victimista”. La detención, legitima, de cinco militantes gremiales identificados en las filmaciones durante los incidentes, sirvieron para reactivar el fantasma del “terrorismo de Estado”.
Es cierto que la fiscalía no puede explicar por qué demoró más de un mes en citarlos. También es cierto, que podían citarlos sin ninguna necesidad de detenciones y menos sacarlos esposados como si se tratara de criminales seriales. Pero lo hicieron, y favorecieron un escenario de protesta.
Pero también es cierto que los responsables de los daños son las personas identificadas, que convirtieron a una protesta en un hecho delictivo, y que deben responder por los daños ocasionados.
Lo llamativo fue que, en la audiencia de imputación, donde quedaron todos en libertad, ninguno de los abogados defensores puso reparo a los métodos de detención de sus representados. Un asunto que agitó los medios durante las 24 horas anteriores a la audiencia.
El agite que argumenta el pase de la fase “del ajuste”, a la fase “represiva”, parece cerrarles a algunos dirigentes sindicales, que perdieron la confianza de sus afiliados y ya no son capaces, ni siquiera, de sostener un paro de 24 horas.
Los limites no los impone el gobierno, sino las propias bases sindicales.
Un asunto que debe leerse de manera más profunda, mucho más relacionado al hastío social sobre las maneras abusivas de protesta que usaron algunos sindicatos a lo largo de las últimas dos décadas, en detrimento de una sociedad que sufre sino las mismas, peores condiciones que los que protestan.
CON INFORMACION DE ANALISISDIGITAL.COM







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