Lácteos Verónica al borde del colapso: empleados sin sueldo, productores sin cobrar y bancos que siguen dando chequeras

POLÍTICA R24N

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Lo que durante meses fue una advertencia periodística hoy comienza a materializarse con crudeza. Tal como lo anticipamos en R24N, el vaciamiento de Lácteos Verónica avanza paso a paso y en el camino va dejando un reguero de víctimas: trabajadores que ya no cobran, familias enteras sumidas en la incertidumbre y productores lecheros que acumulan cheques sin fondos mientras esperan respuestas que nunca llegan.

La escena que se vive por estas horas en la planta de Lehmann es el reflejo más claro de una crisis que ya dejó de ser silenciosa. Trabajadores de la empresa, acompañados por sus familias, iniciaron un acampe frente a las instalaciones ante el temor de un cierre inminente. La misma situación se replica en la planta de Clason, donde la preocupación crece día tras día.

La decisión de acampar llegó después de que, el pasado viernes, los empleados recibieran telegramas de la empresa notificando una reducción de la jornada laboral a cuatro horas diarias, lo que implica también una baja proporcional en los salarios. Una medida que, lejos de tranquilizar, terminó de encender todas las alarmas.

Como si eso fuera poco, el lunes la incertidumbre escaló aún más. Trabajadores de los depósitos que la firma posee en Boulogne y Mar del Plata se presentaron a cumplir con sus tareas y se encontraron con las puertas cerradas. Sin explicaciones, sin responsables y sin señales claras sobre qué está ocurriendo con la compañía.

El drama humano detrás de esta crisis es enorme. Más de 700 familias santafesinas llevan tres meses sin cobrar sus salarios, mientras el conflicto laboral se profundiza. Pero no son los únicos damnificados.

Los productores lecheros también están atrapados en esta trama. La empresa mantiene con ellos una deuda estimada en 60 millones de dólares por leche entregada, a lo que se suma una larga lista de cheques rechazados a proveedores. En muchos casos, los tamberos tienen literalmente las paredes empapeladas con cheques sin fondos que nunca pudieron cobrar.

En medio de este escenario aparece un dato que genera indignación y desconcierto: los bancos siguen entregando chequeras a la empresa. Una decisión que, como mínimo, resulta irresponsable, peligrosa y llamativa, porque permite que los propietarios de la usina láctea continúen emitiendo documentos sin respaldo mientras el agujero financiero crece.

Desde R24N lo dijimos hace tiempo y hoy la pregunta vuelve a imponerse con más fuerza que nunca: ¿cómo puede ser que una situación de estas características aún no esté en el ámbito penal?

Resulta difícil comprender por qué ningún fiscal ha intervenido todavía para investigar lo que, a todas luces, parece un vaciamiento fraudulento de la empresa. Cuando hay salarios impagos, deudas millonarias con productores, cheques rechazados en serie y plantas que empiezan a paralizarse, la ausencia de la Justicia se vuelve tan llamativa como preocupante.

Mientras tanto, la realidad golpea con toda su fuerza en el corazón de la cuenca lechera santafesina. Cada día que pasa la crisis se profundiza, el conflicto social se agranda y el daño económico se multiplica.

Los trabajadores siguen acampando frente a las plantas, esperando una señal que garantice la continuidad de sus puestos laborales. Los productores aguardan cobrar por la leche que ya entregaron. Y toda una región observa con angustia cómo una empresa histórica parece desmoronarse lentamente.

La pregunta ya no es si el vaciamiento existe o no.
La pregunta, ahora, es hasta cuándo se permitirá que continúe.

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