De qué murió Marcelo Araujo, el histórico relator argentino

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El periodismo deportivo argentino ha perdido a una de sus figuras más disruptivas y emblemáticas. A los 78 años, falleció Marcelo Araujo, el relator que marcó una era dorada en la televisión nacional y que transformó el acto de narrar un partido en un espectáculo integral. La triste noticia fue confirmada durante la madrugada por su colega y amigo cercano, Fernando Pacini, en radio La Red, generando un impacto inmediato en el mundo del deporte y en los hogares de millones de argentinos que crecieron con su voz.

Araujo no fue un relator convencional; fue un innovador que rompió con la formalidad de las cabinas para imponer un estilo único y carismático que dominó la pantalla durante más de tres décadas. Su paso por programas icónicos como Fútbol de Primera y más tarde en Fútbol para Todos lo consolidó como el narrador por excelencia del fútbol local. Su técnica narrativa incorporó elementos que hoy parecen naturales pero que en su momento fueron revolucionarios: el uso constante del humor, la invención de apodos memorables y una cercanía inédita con los futbolistas, a quienes interpelaba como si estuviera en el living de su casa.

Lamentablemente, su estado de salud se había vuelto frágil en el último tiempo. Desde la pandemia por COVID-19 en 2020, el periodista experimentó un deterioro progresivo debido a complicaciones de salud que lo obligaron a retirarse del ojo público. Tras haber pasado sus últimos días internado en una clínica de Vicente López y finalmente en el Hospital Italiano, su cuerpo no resistió más. Según informaron fuentes cercanas y medios nacionales, por deseo de su entorno más íntimo, no habrá velatorio, marcando un final reservado para una figura que fue explosiva en su vida profesional.

Con su partida, desaparecen latiguillos que quedaron grabados en el ADN del hincha argentino. Araujo entendió antes que nadie que el fútbol era pasión, pero también entretenimiento, y su complicidad con la audiencia lo hizo extremadamente querido por los seguidores de todos los equipos. Aunque su salud lo mantuvo alejado de los micrófonos en los últimos años, su legado permanece intacto en cada grito de gol que busque imitar su impronta. Hoy el fútbol se queda en silencio para despedir a un maestro que, con un micrófono y mucha audacia, nos enseñó a mirar la pelota de una manera diferente.

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