La recesión económica comenzó a sentirse con fuerza en Santa Fe y ya golpea tanto al entramado productivo como al bolsillo de las familias. Así lo advirtió el ministro de Producción provincial, Gustavo Puccini, quien describió un escenario marcado por la caída de la actividad, pérdida de empleo y crecientes dificultades para sostener la producción.
“El proceso recesivo está instalado”, sostuvo el funcionario, al tiempo que remarcó que la crisis atraviesa a múltiples sectores y afecta directamente a los trabajadores, en un contexto donde muchas familias “no están llegando a fin de mes”.
Impacto en la economía real
El diagnóstico oficial señala consecuencias concretas: industrias que bajan su ritmo, comercios con menores ventas y un mercado laboral que comienza a resentirse. A este cuadro se suma la preocupación por la apertura de importaciones, que aumenta la presión sobre la producción local.
Frente a este escenario, el gobierno provincial pidió al Ejecutivo nacional medidas urgentes que complementen el rumbo macroeconómico. “Hay que empezar a mirar la microeconomía”, planteó Puccini, en sintonía con otros mandatarios que buscan sostener la actividad y evitar un deterioro mayor del empleo.
El agro, eje de la recuperación
Uno de los principales reclamos de la provincia apunta a la reducción de retenciones al sector agropecuario, considerado clave para dinamizar la economía.
Según estimaciones oficiales, una baja en los derechos de exportación podría inyectar unos 2.000 millones de dólares en la economía real. “El productor reinvierte y ese dinero derrama en todos los pueblos”, afirmó el ministro, destacando el rol del campo en el interior santafesino.
Además, la provincia propuso revisar el impuesto al cheque, reducir la carga sobre los combustibles y agilizar la devolución del IVA a exportadores.
Crédito y tasas, otro frente crítico
El acceso al financiamiento aparece como otra de las principales preocupaciones. Puccini subrayó la necesidad de seguir bajando las tasas de interés para facilitar el crédito y permitir que las empresas puedan invertir y sostener su actividad.
En este contexto, desde Santa Fe advierten que la combinación de caída de la actividad, presión impositiva y dificultades financieras configura un escenario delicado que requiere respuestas inmediatas para evitar un mayor deterioro del tejido productivo y social.































