


El anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre la cesión de la ruta nacional A012 a la provincia de Santa Fe generó expectativas en el sector productivo, pero también una reacción cautelosa por parte del gobierno provincial. La vía es considerada estratégica para el acceso a los puertos del Gran Rosario, núcleo del comercio agroexportador del país.
Desde la administración encabezada por Maximiliano Pullaro evitaron celebrar el anuncio sin antes contar con documentación formal. El ministro de Obras Públicas provincial, Lisandro Enrico, fue claro al expresar la postura oficial: la prioridad es verificar que el traspaso esté efectivamente firmado. La prudencia responde a antecedentes recientes, ya que, según indicaron, no sería la primera vez que se realiza un compromiso de este tipo sin avances concretos.
La A012 cumple un rol central en la logística regional. Por allí circula una parte significativa de la producción agroindustrial que se dirige a los puertos del Gran Rosario, lo que la convierte en una pieza clave para las exportaciones. Sin embargo, el estado actual de la traza es motivo de preocupación: tras más de dos años sin mantenimiento sostenido, presenta un deterioro considerable que impacta directamente en la circulación y en la competitividad del sector.
En este contexto, desde la provincia aseguran tener listo un plan de acción inmediato en caso de que la cesión se concrete. La estrategia contempla una intervención en dos etapas: una primera enfocada en reparaciones urgentes para recuperar la transitabilidad, y una segunda fase con obras de mayor envergadura, bajo un esquema de concesión que incluiría mejoras estructurales como rotondas, puentes y ampliaciones.
No obstante, todo dependerá de las condiciones del acuerdo entre la Nación y la provincia. Según trascendió, se analiza una cesión por un período limitado —que podría rondar las dos décadas— en lugar de una transferencia definitiva. Este punto es clave para definir el alcance de las inversiones y el modelo de gestión a implementar.
Mientras tanto, el panorama actual de la ruta refleja el abandono: banquinas sin mantenimiento y tramos en estado crítico que dificultan la circulación diaria. Desde el gobierno santafesino siguen de cerca la evolución del tema, aunque prefieren mantener la cautela hasta que el anuncio se traduzca en hechos concretos.
Por ahora, la expectativa convive con la incertidumbre en torno a una obra considerada vital para el entramado productivo de la región.






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