



En plena pausa del calendario, la Fórmula 1 acelera definiciones técnicas de cara al Gran Premio de Miami, mientras crecen las dudas sobre el nuevo reglamento y su impacto en el rendimiento de los autos y el espectáculo. En ese contexto, el argentino Franco Colapinto sigue de cerca cada movimiento, consciente de que los cambios podrían influir en su proyección dentro de la categoría.
La FIA ya puso en marcha una serie de reuniones con equipos y fabricantes para revisar el sistema de gestión de energía, uno de los puntos más cuestionados del reglamento 2026. Aunque las carreras han sido competitivas y con sobrepasos, desde la entidad reconocen que existen aspectos que deben ajustarse de forma urgente.
Uno de los principales problemas detectados es el denominado “superclipping”, una situación en la que los autos pierden velocidad en rectas largas al priorizar la recarga de energía en lugar de utilizarla. Este fenómeno no solo afecta el espectáculo, sino también el rol del piloto, que pierde margen para marcar diferencias desde la conducción.
Además, esta dinámica generó situaciones de riesgo en pista. Un ejemplo fue el incidente protagonizado por Oliver Bearman, quien circulaba con una diferencia de velocidad considerable respecto a otro monoplaza debido a estrategias opuestas en el uso de energía, evidenciando una disparidad que preocupa a la categoría.
Frente a este escenario, se analizan distintas alternativas: modificar la cantidad de energía disponible por vuelta, alterar la velocidad de recuperación, o incluso flexibilizar el uso de elementos aerodinámicos como los alerones para reducir la resistencia y optimizar el consumo energético. Sin embargo, alcanzar un consenso no será sencillo, ya que cada escudería defiende soluciones que favorecen su propio rendimiento.
Por el momento, la base del reglamento no se modificará: el equilibrio del 50% entre motor de combustión y energía eléctrica seguirá vigente. Los cambios apuntarían a ajustes operativos que podrían implementarse rápidamente mediante software, sin necesidad de rediseñar los autos.
El calendario de reuniones continuará el 15 de abril, cuando se aborde el reglamento deportivo, y el 16 con nuevas propuestas técnicas. La instancia clave será el 20 de abril, cuando se definan posibles modificaciones a pocos días de que los monoplazas salgan a pista en Miami.
Más allá de los detalles técnicos, el diagnóstico es claro: la Fórmula 1 busca corregir un reglamento que, si bien inauguró una nueva era, aún necesita ajustes para mejorar el espectáculo, garantizar la seguridad y devolverle protagonismo al piloto.









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