Defensa cerrada y poder interno: Milei respalda a Karina en medio de denuncias y tensiones políticas
- Javier Milei defendió públicamente a Karina Milei frente a denuncias de corrupción.
- Ratificó el rol central de su hermana dentro del Gobierno y su influencia política.
- Atribuyó las críticas al “establishment” y rechazó modificar el esquema de poder.
- La causa judicial se vincula a presuntas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad.
- Se mencionó una baja aprobación pública de la secretaria general de la Presidencia.
- El Presidente describió una gestión atravesada por la soledad y un estilo personal reservado.
El presidente Javier Milei salió públicamente a respaldar a su hermana Karina Milei frente a las denuncias de corrupción que la involucran y ratificó su centralidad dentro del Gobierno. En una entrevista concedida a un medio británico, el mandatario rechazó los cuestionamientos, defendió su desempeño como secretaria general de la Presidencia y atribuyó las críticas a la incomprensión del “establishment” frente al rol que cumple en la administración libertaria.
Las declaraciones del jefe de Estado se produjeron en un contexto de creciente exposición pública de Karina Milei, señalada como una de las figuras más influyentes del esquema de poder presidencial. La investigación judicial que la menciona se vincula a presuntas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad, relacionadas con supuestos sobreprecios y desvíos de fondos destinados a asistencia social. Desde su entorno, la funcionaria negó de manera categórica las acusaciones.
Consultado sobre el tema, Milei evitó confrontar con la causa judicial en términos técnicos, pero fue enfático en el plano político. Afirmó que su hermana “ha hecho un trabajo excepcional” y la definió como una pieza clave del triunfo electoral de octubre. En esa línea, sostuvo que no existe motivo alguno para modificar una alianza que, según su visión, produjo resultados exitosos. “Que el establishment no la entienda es un problema de ellos”, expresó, en una defensa que buscó cerrar filas frente a las críticas.
El artículo también puso el foco en la relación personal entre el presidente y su hermana, descrita como estrecha y determinante tanto en la vida privada como en la toma de decisiones políticas. En términos institucionales, Karina Milei fue presentada como la figura con mayor peso dentro del Ejecutivo, incluso por encima de ministros con carteras tradicionales. Sin embargo, se mencionó que su nivel de aprobación pública se ubica en torno al 20%, un dato que, según analistas, podría convertirse en un factor de desgaste para la imagen presidencial.
A ese escenario se suman versiones que circularon en el ámbito político sobre una eventual proyección electoral de Karina Milei a futuro, hipótesis que el propio contexto oficial no confirmó ni desmintió formalmente. De acuerdo con esas especulaciones, ese tipo de rumores no contribuiría a reducir las tensiones internas ni externas que rodean a la Casa Rosada.
Frente a ese cuadro, Milei optó por marcar una división de tareas. Señaló que su hermana tiene responsabilidades propias y que él se ocupa de las suyas, evitando así personalizar el debate en la causa judicial en curso. Según el relato del reportaje, el Presidente abordó el tema con un tono calmo y medido, cuidando cada palabra y evitando gestos de confrontación.
Más allá de la defensa política, la entrevista también ofreció un retrato del estilo personal del mandatario y de su vida cotidiana en el ejercicio del poder. Milei describió una presidencia atravesada por la soledad, con escasos momentos de distensión y sin un círculo de confianza amplio para compartir las tensiones del día a día. Reconoció que, tras largas jornadas de trabajo, no suele hablar con nadie y que encuentra refugio en actividades individuales, como pasar tiempo con sus perros, escuchar música o reflexionar en soledad.
El perfil personal del Presidente incluyó referencias a su recorrido espiritual, su vínculo con el judaísmo y la particular historia de sus mascotas, clonadas a partir de su perro Conan y nombradas en honor a economistas que admira. Ese costado íntimo convivió, en el reportaje, con definiciones políticas de alto voltaje y con una defensa explícita del núcleo duro de su poder.
En conjunto, las declaraciones de Milei expusieron una estrategia clara: blindar a Karina Milei frente a las acusaciones, sostener su lugar en el esquema de gobierno y trasladar el costo político de las críticas a sectores que el oficialismo identifica como parte del establishment. Un movimiento que, mientras busca cerrar filas hacia adentro, mantiene abierta la discusión sobre los límites entre lo familiar y lo institucional en el ejercicio del poder.