Salarios: leves mejoras, muchas brechas y un mercado laboral fragmentado
- Los salarios crecieron levemente por encima de la inflación en octubre, impulsados solo por el sector informal
- Los trabajadores registrados volvieron a perder poder adquisitivo frente al IPC
- La mayoría de los acuerdos salariales combina aumentos bajos con sumas no remunerativas
- Empleados públicos y personal doméstico siguen entre los más rezagados
- Bancarios y algunos gremios privados conservan mejores niveles relativos de ingreso
- La recuperación salarial sigue siendo parcial, desigual y frágil
La evolución de los salarios en la Argentina continúa mostrando señales mixtas, con avances puntuales que no alcanzan a consolidar una recuperación sostenida del poder adquisitivo. El último Índice de Salarios difundido por el INDEC, correspondiente a octubre, reflejó una suba del 2,5%, apenas por encima de la inflación del mes, que se ubicó en 2,3%. El dato permitió registrar una leve mejora real, aunque con una aclaración clave: ese resultado estuvo explicado exclusivamente por el desempeño del sector informal, mientras que los trabajadores registrados volvieron a perder contra el aumento de precios.
En efecto, los salarios del sector registrado avanzaron solo 2% en octubre, quedando por debajo del IPC. La cifra confirma que la recomposición de ingresos sigue siendo heterogénea y desigual, en un contexto donde la inflación, si bien lejos de los picos de años anteriores, mantiene una dinámica que tensiona las paritarias. Los datos oficiales, aun con su rezago temporal, dejan al descubierto un mercado laboral fragmentado, con realidades muy distintas según el sector, el tipo de empleo y la capacidad de negociación de cada actividad.
Un análisis más reciente del mercado laboral advierte que, durante noviembre, los salarios de convenio mostraron una aceleración nominal por primera vez en seis meses. Sin embargo, ese repunte resultó insuficiente para ganarle a la inflación. La pérdida acumulada de poder adquisitivo obligó a renegociaciones salariales por encima de las pautas oficiales, aunque el promedio general volvió a cerrar en rojo por quinto mes consecutivo. En los últimos meses, los indicadores salariales del sector privado reflejan caídas reales persistentes, apenas amortiguadas por el uso de sumas fijas y bonos no remunerativos.
Los sectores más castigados en términos reales siguen siendo los empleados públicos y el personal de casas particulares, que arrastran rezagos significativos frente a la inflación. En este escenario, el inicio de 2026 encuentra a una extensa lista de gremios con acuerdos salariales ya definidos para enero, que exhiben incrementos de baja magnitud y un uso intensivo de adicionales no remunerativos.
Entre los sectores con ajustes confirmados se destaca Sanidad, donde los salarios básicos más altos superan el millón doscientos mil pesos, acompañados por una suma fija mensual. Farmacéuticos, construcción y bancarios también cerraron actualizaciones, aunque con porcentajes moderados y esquemas que combinan aumentos acumulativos y pagos extraordinarios. En el caso de los bancarios, la actualización automática por inflación llevó el salario inicial por encima de los dos millones de pesos, consolidando su posición relativa dentro del mapa salarial.
En el ámbito estatal, el panorama es más dispar. Los trabajadores nacionales recibirán un aumento del 2% y un bono fijo, mientras que en la provincia de Buenos Aires las paritarias quedaron postergadas y en la Ciudad no habrá incrementos en el mes. Camioneros, comercio, metalúrgicos y alimentación acordaron mejoras que oscilan entre el 2% y el 4%, muchas veces complementadas con sumas no remunerativas que buscan sostener el ingreso sin impactar plenamente en los costos laborales.
Otros sectores, como hoteleros y gastronómicos, petroleros, mineros, químicos, encargados de edificios y trabajadores rurales, cerraron acuerdos específicos que reflejan la misma lógica: aumentos acotados, escalonados y, en varios casos, desfasados respecto de la inflación acumulada. En el empleo doméstico, uno de los rubros más rezagados, las subas previstas apenas comienzan a recomponer ingresos que quedaron muy atrasados durante el último año.
El cuadro general confirma que, aunque algunos salarios logran empatar o superar marginalmente la inflación en determinados meses, el proceso de recomposición sigue siendo frágil. La dispersión entre sectores, el peso creciente de los bonos y la dificultad para sostener aumentos reales marcan un mercado laboral que aún no logra salir de la lógica defensiva. La recuperación del poder adquisitivo, por ahora, aparece más como una excepción que como una tendencia consolidada.