Los dólares debajo del colchón, la gran incógnita económica de 2026 según Juan Carlos de Pablo
- Los “dólares del colchón” aparecen como una de las principales incógnitas económicas de 2026.
- Juan Carlos de Pablo evitó pronósticos cerrados y destacó la incertidumbre permanente.
- La economía, según su visión, se definirá día a día y con decisiones flexibles.
- El Principio de Inocencia Fiscal busca incentivar el ingreso de ahorros al sistema formal.
- El rol de los bancos y la reducción de trámites serán determinantes para el éxito del plan.
- Sin confianza y simplicidad operativa, los dólares seguirán fuera del circuito financiero.
La economía argentina de 2026, en la mirada del economista Juan Carlos de Pablo, estará atravesada por un rasgo central que vuelve una y otra vez en la historia local: la incertidumbre. Lejos de arriesgar pronósticos de largo plazo, el especialista puso el foco en la dinámica cotidiana de las decisiones económicas y en el papel que puede jugar la eventual incorporación de los llamados “dólares del colchón” al circuito formal.
Para De Pablo, no existen hoy condiciones para anticipar un escenario definido. “No tengo la menor idea. Y dudo que alguien la tenga”, afirmó al analizar el rumbo del próximo año. El 2025, recordó, fue un período “absolutamente heterogéneo”, con cambios permanentes que obligaron a empresas, consumidores e inversores a revisar estrategias de manera constante. Bajo esa lógica, todo indica que el año entrante seguirá el mismo patrón.
El economista describió a la Argentina como un país de “vertiginosidad fenomenal”, donde los debates y las preocupaciones se transforman en cuestión de días. En ese contexto, sostuvo que los agentes económicos no pueden aferrarse a diagnósticos previos ni ser “esclavos de lo que dijeron la semana pasada”. La toma de decisiones, remarcó, es necesariamente flexible y se redefine en tiempo real.
Dentro de ese marco cambiante, De Pablo identificó algunos pocos elementos que hoy funcionan como referencias. Entre ellos, destacó el impacto político de las elecciones de medio término y la continuidad del equilibrio fiscal. Más allá de esos puntos, consideró que el resto de las variables sigue abierto y sujeto a redefiniciones constantes. “Pensá de qué estábamos hablando hace diez días, de qué estamos hablando hoy y de qué vamos a estar hablando dentro de diez días. La clave es la fluidez”, sintetizó.
Uno de los ejes que concentró su atención fue el plan orientado a incentivar el ingreso de los ahorros en dólares que los argentinos mantienen fuera del sistema financiero. En ese sentido, analizó el alcance del denominado “Principio de Inocencia Fiscal”, incorporado recientemente en una ley aprobada por el Senado, cuyo objetivo es reducir la informalidad y ampliar la base tributaria, disminuyendo el temor a futuras sanciones.
Según De Pablo, el éxito de esta iniciativa no dependerá solo del marco normativo, sino fundamentalmente de su implementación práctica. En particular, señaló la tensión existente entre el Ministerio de Economía y las entidades bancarias, que tendrán un rol clave en facilitar o entorpecer el proceso. El economista recordó que desde el Ejecutivo se reclamó a los bancos una reducción de trámites y obstáculos para permitir que el dinero guardado fuera del sistema pueda ingresar con mayor facilidad.
Sin embargo, advirtió que no debe esperarse un ingreso inmediato y masivo de esos fondos. Para el economista, quienes mantienen sus ahorros “debajo del colchón” no están apurados por regularizar su situación. “No está desesperado por entrar”, afirmó, y agregó que el proceso será gradual y condicionado por la simplicidad de los mecanismos. Si los procedimientos resultan complejos o generan desconfianza, las divisas seguirán fuera del circuito formal.
En ese sentido, De Pablo subrayó que la incorporación de esos dólares será una consecuencia de la confianza y de reglas claras, más que de anuncios rimbombantes. Si el sistema ofrece previsibilidad y bajos costos operativos, el ingreso se dará “con el tiempo”. Caso contrario, el ahorro informal seguirá siendo una constante en la economía argentina.
Así, más que un pronóstico cerrado, la visión del economista plantea una advertencia: en 2026, la clave no estará en grandes planes, sino en la capacidad de adaptación, en la confianza y en la forma en que el Estado y el sistema financiero logren seducir a los dólares que hoy permanecen fuera del radar oficial.