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Precios en dólares: por qué la Argentina sigue entre los países más caros para consumir

  • Argentina sigue siendo uno de los países más caros en dólares para consumir bienes durables, indumentaria y calzado.
  • En alimentos y bebidas, los precios locales son más altos en el 39% de los casos, con una mejora reciente.
  • Brasil es más barato que la Argentina en casi todos los productos alimenticios comparados.
  • En bienes durables, el país es más caro en el 81% de las comparaciones internacionales.
  • La protección comercial y la carga impositiva explican gran parte de las diferencias de precios.
  • En servicios, la Argentina muestra una leve mejora, aunque sigue siendo más costosa que sus vecinos.

A pesar de los cambios económicos de los últimos meses, la Argentina continúa destacándose como uno de los mercados más caros del mundo en varios rubros clave del consumo cuando los precios se miden en dólares. Así lo revela un relevamiento reciente que compara el valor de 30 productos representativos de la canasta familiar en distintos países y vuelve a ubicar al país en los primeros puestos de los rankings de bienes durables, indumentaria y calzado más costosos.

El análisis, elaborado por el IERAL de la Fundación Mediterránea, muestra que la competitividad de precios sigue siendo un desafío estructural para la economía local. Si bien se observan algunas mejoras puntuales respecto de mediciones previas, el panorama general confirma que el costo de vida en dólares continúa siendo elevado en comparación con países de la región y con economías de similar nivel de desarrollo.

En el rubro de alimentos y bebidas, el informe evaluó diez productos básicos, entre ellos pan blanco, huevos, queso, papas, arroz, carne vacuna, pollo, agua, gaseosas y cerveza nacional. En este segmento, los precios argentinos resultaron más caros en el 39% de los casos. Se trata de una posición intermedia que, según el estudio, muestra una mejora frente al relevamiento de agosto, lo que indica cierta corrección relativa de precios hacia fin de 2025.

Sin embargo, la comparación regional sigue siendo desfavorable. Frente a Brasil, la Argentina es más cara en prácticamente todos los alimentos analizados, con la única excepción de las papas. Las diferencias son notorias: el pollo cuesta casi el doble en el mercado local, mientras que el pan y el queso también exhiben brechas significativas. En el caso de Chile, la situación es algo más equilibrada, aunque la mitad de los productos continúa siendo más barata del otro lado de la cordillera.

Desde el informe señalan que esta performance relativamente mejor en alimentos responde, en parte, a la elevada productividad agropecuaria del país y a la vigencia de derechos de exportación, que tienden a reducir los precios en el mercado interno. Aun así, el alivio es parcial y no alcanza para revertir la percepción general de altos costos en dólares.

La situación se agrava al analizar los bienes durables, que incluyen autos, motos, bicicletas, electrodomésticos, indumentaria y calzado. En este segmento, la Argentina es más cara en el 81% de los casos relevados. El estudio identifica como causas principales a la combinación de una alta protección comercial y una fuerte carga tributaria interna, factores que encarecen los precios finales para los consumidores.

Algunos ejemplos ilustran la magnitud del problema. Una freidora de aire cuesta en el mercado local más de tres veces que en países vecinos, mientras que prendas de vestir y zapatillas de gama media también presentan diferencias muy marcadas frente a Brasil y Chile. Se trata de bienes transables que, en teoría, deberían converger a precios similares cuando se los expresa en una misma moneda, algo que claramente no ocurre en la Argentina.

En cuanto a los servicios personales y familiares, el panorama es algo menos extremo, pero igualmente desfavorable. En este rubro, el país resulta más caro en el 32% de los casos, con una leve mejora respecto de mediciones anteriores. La brecha vuelve a ampliarse cuando la comparación se realiza exclusivamente con Brasil, donde los servicios argentinos son más costosos en ocho de cada diez ítems.

El relevamiento concluye que, más allá de las correcciones recientes, el desafío de reducir el costo argentino en dólares sigue vigente. La persistencia de precios elevados limita la competitividad, afecta el poder de compra y refuerza la percepción de que el país continúa siendo un mercado caro, incluso en un contexto de ajuste y reordenamiento macroeconómico.