RAFAELA R24N

Cuando la palabra vale: Dellasanta y Zafra volvieron a sortear sus sueldos y dejaron en evidencia a la política de siempre

En tiempos donde la desconfianza hacia la dirigencia política es casi total, hay gestos que no pasan desapercibidos. Fabricio Dellasanta y Milagros Zafra, concejales libertarios de la ciudad de Rafaela, volvieron a cumplir con lo que prometieron en campaña: sortear los sueldos que perciben como funcionarios públicos.


No es una acción aislada ni un golpe de efecto. Es, por el contrario, la ratificación de una conducta, la coherencia entre lo que se dijo antes de asumir y lo que se hace una vez con el cargo en la mano. Algo tan simple, pero a la vez tan poco habitual en la política argentina.


Mientras gran parte de la clase política se aferra a privilegios, dietas abultadas y beneficios que los alejan de la realidad cotidiana de los vecinos, Dellasanta y Zafra eligieron otro camino: demostrar con hechos que la política puede ejercerse desde el compromiso y no desde el interés personal.


El sorteo de los sueldos no es solo un acto simbólico. Es un mensaje claro: el cargo no es un fin en sí mismo, sino una herramienta al servicio de la gente. Y ese mensaje cala hondo en una sociedad cansada de discursos vacíos, promesas incumplidas y funcionarios que olvidan rápidamente lo que dijeron cuando pedían el voto.


En Rafaela, los concejales libertarios vuelven a marcar una diferencia. Cumplen. Hacen. No se esconden. Y al hacerlo, dejan expuesta a una dirigencia acostumbrada a pedir sacrificios, pero poco dispuesta a dar el ejemplo.


Porque en política, cuando la palabra se respeta, deja de ser discurso y se transforma en credibilidad. Y eso, hoy, es un bien escaso.