El biodiésel vuelve al centro del debate: Santa Fe busca recuperar terreno en medio de la crisis energética

El sector pyme del biodiésel en la provincia de Santa Fe vuelve a ganar protagonismo en un contexto internacional marcado por la suba del petróleo y la tensión en Medio Oriente. Tras años de retroceso por cambios regulatorios, reaparece la posibilidad de que las empresas locales recuperen participación en el mercado interno de combustibles.

Desde la sanción de la Ley 27.640, el cupo obligatorio de biodiésel en el gasoil se redujo al 5% —luego ajustado al 7,5%—, muy por debajo del 10% establecido en la Ley 26.093. Esa decisión impactó de lleno en la industria santafesina, que perdió volumen y previsibilidad en un sector donde había logrado posicionarse como líder.

Un contexto que vuelve a favorecer al biodiésel

El escenario actual, sin embargo, empieza a jugar a favor del biocombustible. La suba del precio internacional del crudo reavivó el interés por alternativas más competitivas, especialmente en un país que aún depende de importaciones de gasoil para cubrir su demanda.

Según estimaciones del sector, una mayor utilización de biodiésel podría permitir un ahorro cercano a los 1.500 millones de dólares anuales en importaciones. Además, desde el punto de vista técnico, está habilitado que el gasoil contenga hasta un 20% de mezcla con biodiésel, lo que amplía el margen de acción.

Señales del Gobierno, pero sin intervención directa

En los últimos días, el Gobierno nacional dio una señal al autorizar un aumento en el porcentaje de bioetanol en las naftas, elevando el límite del 12% al 15%. La medida fue celebrada en provincias como Córdoba y Tucumán, donde ese sector tiene mayor peso.

Sin embargo, en Santa Fe el foco está puesto en el biodiésel, y allí no hubo cambios concretos. La estrategia oficial se mantiene en una lógica de mercado: habilitar mayores cortes, pero sin obligar a las refinadoras a utilizarlos.

Precios, competencia y una oportunidad abierta

El impacto potencial en los surtidores es otro eje del debate. Con precios de combustibles elevados —y fuertes diferencias regionales—, surge la pregunta sobre si los biocombustibles podrían ayudar a moderar los valores finales.

A diferencia de países como Brasil, donde las mezclas con biocombustibles alcanzan niveles mucho más altos, Argentina avanza de manera más lenta, en parte por resistencias históricas del sector petrolero.

Reclamos históricos y expectativas renovadas

Las empresas santafesinas vienen reclamando desde hace años una revisión del esquema vigente, que consideran perjudicial para la producción local y contradictorio con los compromisos ambientales del país.

Experiencias como el programa BioBus, desarrollado en Rosario, ya demostraron la viabilidad del uso intensivo de biodiésel, incluso al 100%, en el transporte público.

Hoy, con un contexto internacional más favorable y una necesidad creciente de reducir costos energéticos, el sector vuelve a posicionarse como una alternativa estratégica. Las negociaciones con Nación continúan, y en Santa Fe crece la expectativa de que, esta vez, las condiciones permitan recuperar el terreno perdido.