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Arriazu advirtió que la mejora macroeconómica todavía no llega a la economía real

  • Ricardo Arriazu advirtió que la mejora macroeconómica aún no impacta plenamente en la economía real
  • El economista destacó el potencial exportador energético de la Argentina
  • También proyectó un superávit externo mayor al previsto inicialmente
  • Arriazu sostuvo que la oportunidad económica dependerá de su impacto cotidiano
  • Juan Carlos de Pablo también alertó sobre una recuperación desigual entre sectores
  • El debate económico se concentra ahora en cuándo llegará la mejora al consumo y la actividad

El economista Ricardo Arriazu volvió a respaldar el rumbo general del programa económico del Gobierno, aunque dejó una advertencia que atraviesa hoy buena parte del debate económico argentino: la estabilización macroeconómica todavía no logra traducirse plenamente en una mejora visible para empresas, comercios y consumidores.

Durante una exposición en un foro empresarial organizado por KPMG Argentina, el analista sostuvo que el principal desafío de la administración de Javier Milei pasa ahora por conseguir que los avances registrados en variables como inflación, reservas y equilibrio fiscal comiencen a reflejarse de manera más concreta en la actividad cotidiana.

“En este momento lo que se necesita es que la economía real mejore”, afirmó Arriazu, considerado uno de los economistas más cercanos al enfoque económico libertario. Según explicó, el país atraviesa una oportunidad excepcional desde el punto de vista macroeconómico, aunque advirtió que el éxito del programa dependerá finalmente de su capacidad para generar crecimiento sostenido, recuperación del consumo y mejora en la situación social.

El planteo expuso una de las tensiones más sensibles para el oficialismo. Mientras el Gobierno celebra la desaceleración inflacionaria, el superávit fiscal y cierta recuperación de algunos indicadores financieros, distintos sectores productivos continúan mostrando señales de debilidad vinculadas a la caída del consumo, la baja actividad y las dificultades para sostener ventas y empleo.

En su exposición, Arriazu destacó especialmente el potencial exportador que podría tener la Argentina durante los próximos años, sobre todo a partir del desarrollo energético. Según proyectó, el país podría alcanzar exportaciones superiores a los u$s30.000 millones anuales en ese sector hacia el final de la década.

“Los planetas se alinearon. Tenemos una oportunidad espectacular”, expresó el economista, aunque recordó que la Argentina ya atravesó otros momentos favorables que terminaron desaprovechándose por problemas políticos, económicos y de gestión.

En esa línea, sostuvo que el escenario externo aparece hoy considerablemente más favorable de lo que preveía meses atrás. Incluso señaló que revisó al alza sus propias proyecciones respecto del resultado externo de la economía argentina.

Arriazu explicó que inicialmente estimaba para este año un superávit de aproximadamente u$s13.500 millones, pero que actualmente proyecta cifras cercanas a los u$s20.000 millones, acompañadas además por saldo positivo en cuenta corriente. Para el economista, ese escenario permitiría fortalecer reservas y mejorar las condiciones de estabilidad financiera.

Sin embargo, dejó en claro que esos números por sí solos no garantizan una recuperación económica homogénea. La preocupación por la situación de la actividad cotidiana aparece cada vez con mayor frecuencia incluso entre economistas cercanos al Gobierno.

Las advertencias de Arriazu se suman además a recientes planteos de Juan Carlos de Pablo, otro de los analistas habitualmente escuchados por Javier Milei, quien también llamó a evitar lecturas excesivamente optimistas o pesimistas sobre la economía actual.

Días atrás, De Pablo sostuvo que el país atraviesa una etapa marcada por una fuerte heterogeneidad sectorial y regional. Según su visión, conviven sectores que muestran recuperación y crecimiento con otros que todavía permanecen afectados por la caída del consumo, el ajuste económico y la pérdida de poder adquisitivo.

“Ni velorio generalizado ni fiesta eterna”, resumió el economista al analizar la situación actual, en una definición que buscó reflejar la coexistencia de realidades muy diferentes dentro de la economía argentina.

La mirada de ambos economistas coincide en un punto central: la estabilización macroeconómica representa apenas una etapa inicial y todavía persisten desafíos importantes vinculados a la recuperación de la actividad productiva y del poder de compra de la población.

Actualmente, algunos sectores vinculados a energía, minería y servicios financieros muestran señales de mejora y expectativas positivas. Sin embargo, gran parte del comercio, la industria y las pequeñas empresas continúan enfrentando dificultades derivadas de la caída de ventas y del menor nivel de consumo interno.

En el Gobierno sostienen que la recuperación de la economía real llegará de manera gradual a medida que continúe bajando la inflación y se consolide la estabilidad financiera. No obstante, distintos analistas advierten que el proceso podría ser más lento y desigual de lo esperado.

Mientras tanto, la discusión económica comienza a desplazarse desde la urgencia inflacionaria hacia otro interrogante clave: cuánto tiempo tardará la estabilización macroeconómica en reflejarse efectivamente en el bolsillo de la población y en la actividad cotidiana de empresas y trabajadores.