ECONOMÍA Agencia de Noticias del Interior

El FMI puso reparos al plan de Luis Caputo para expandir los préstamos en dólares

  • Luis Caputo busca avanzar hacia una mayor flexibilización de los préstamos en dólares
  • El FMI pidió mantener restricciones prudenciales para deudores sin ingresos en moneda extranjera
  • El Gobierno considera que la medida ayudaría a expandir el crédito y reactivar la economía
  • Tras la crisis de 2002 se endurecieron los límites al financiamiento dolarizado
  • Domingo Cavallo y Miguel Kiguel respaldaron las advertencias realizadas por el Fondo Monetario
  • Algunos bancos privados ya comenzaron a ofrecer líneas hipotecarias y personales en dólares

El equipo económico que conduce Luis Caputo volvió a poner sobre la mesa una discusión histórica del sistema financiero argentino: la posibilidad de ampliar el crédito en dólares para personas y empresas que no generan ingresos en moneda extranjera. La iniciativa, que el Gobierno considera clave para profundizar la recuperación económica y expandir el financiamiento privado, encontró reparos dentro del Fondo Monetario Internacional y también entre economistas vinculados a experiencias pasadas de apertura financiera.

La intención oficial quedó reflejada en el último informe técnico del FMI sobre la Argentina, donde el organismo detalló las conversaciones mantenidas con las autoridades económicas respecto de una eventual flexibilización gradual de las regulaciones prudenciales que hoy limitan este tipo de préstamos.

Desde el Gobierno entienden que avanzar hacia una mayor circulación de dólares dentro del sistema financiero permitiría impulsar una “remonetización” de la economía y ampliar el acceso al crédito, un aspecto que la administración libertaria considera central para consolidar la recuperación de la actividad.

Actualmente, el crédito privado en Argentina representa alrededor del 15% del Producto Bruto Interno, un nivel considerablemente inferior al de otros países de la región. En ese contexto, el oficialismo busca movilizar parte de los ahorros dolarizados existentes fuera del sistema formal para transformarlos en financiamiento destinado al consumo, la inversión y el mercado inmobiliario.

Sin embargo, la propuesta reabre un debate sensible para la memoria económica argentina. Luego de la crisis de 2002, el país endureció las restricciones sobre el otorgamiento de créditos en dólares a deudores sin cobertura cambiaria, es decir, sin ingresos vinculados a la moneda estadounidense. La medida buscó evitar los fuertes desequilibrios que se produjeron cuando miles de personas y empresas quedaron atrapadas entre deudas dolarizadas y una abrupta devaluación.

En su último reporte, el FMI insistió en la necesidad de mantener criterios prudenciales estrictos. Los técnicos del organismo recomendaron preservar límites sobre los préstamos en moneda extranjera a quienes no perciban ingresos en dólares y reforzar los mecanismos de control sobre descalces cambiarios y riesgos financieros.

La posición del Fondo encontró respaldo incluso entre economistas históricamente asociados a la convertibilidad y a modelos financieros más abiertos. Tanto Domingo Cavallo como Miguel Kiguel se refirieron públicamente al tema y coincidieron en respaldar las advertencias del organismo internacional.

Kiguel sostuvo que mantener restricciones prudenciales sigue siendo conveniente para evitar riesgos sistémicos, mientras que Cavallo destacó especialmente la recomendación del FMI vinculada a limitar la exposición financiera en moneda extranjera.

Pese a esos cuestionamientos, el Gobierno mantiene la intención de avanzar gradualmente hacia una mayor flexibilización. Según explicaron las propias autoridades al FMI, el objetivo sería analizar cambios regulatorios a medida que continúe el proceso de estabilización macroeconómica y aumente el nivel de reservas internacionales.

Dentro del equipo económico suelen mencionar como ejemplos los casos de Uruguay y Perú, países donde las regulaciones para préstamos en dólares resultan menos restrictivas y permiten un mayor desarrollo del crédito privado en moneda extranjera.

En los últimos años ya se produjeron algunas flexibilizaciones parciales en la Argentina. El cambio más importante ocurrió recientemente, cuando se habilitó a los bancos a otorgar créditos en dólares utilizando financiamiento propio obtenido en el mercado o mediante líneas de crédito externas.

La normativa mantiene, sin embargo, una limitación central: las entidades no pueden utilizar los dólares depositados por los ahorristas para prestar a clientes sin ingresos en moneda extranjera. Solo pueden hacerlo con divisas captadas a través de emisiones de deuda, operaciones financieras o fondeo internacional.

A partir de esa flexibilización comenzaron a aparecer algunas líneas hipotecarias y personales en dólares ofrecidas por bancos privados. Banco Macro fue una de las entidades que avanzó con este tipo de productos financieros para determinados segmentos de clientes.

Por ahora, gran parte del sistema financiero continúa enfocándose principalmente en el crédito dolarizado destinado al sector exportador, considerado menos riesgoso debido a que sus ingresos están directamente vinculados al comercio exterior.

El debate sobre la expansión del crédito en dólares vuelve así a instalar una discusión histórica en la economía argentina: cómo ampliar el financiamiento sin recrear vulnerabilidades financieras que, en el pasado, terminaron profundizando las crisis cambiarias y bancarias.