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La industria volvió a caer en mayo y profundiza las señales de estancamiento productivo

  • La actividad industrial cayó 0,8% en mayo y retrocedió 5% frente al mismo mes del año pasado.
  • La construcción mostró una mejora mensual, aunque permanece muy por debajo de los niveles registrados en 2022.
  • La producción automotriz creció respecto de abril, pero acumula una fuerte caída anual.
  • La demanda eléctrica industrial, la metalmecánica y el patentamiento de maquinaria registraron nuevas bajas.
  • Las exportaciones hacia Brasil disminuyeron por un menor desempeño de autos, productos primarios y molienda.
  • La liquidación de divisas agroindustriales cayó y se mantiene lejos de los niveles observados años atrás.

La actividad industrial argentina volvió a mostrar signos de debilidad durante mayo y confirmó un escenario de recuperación aún esquivo para buena parte del entramado productivo. De acuerdo con el último relevamiento elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA), el sector registró una caída mensual del 0,8% y un retroceso interanual del 5%, reflejando que la mayoría de las ramas fabriles continúa operando por debajo de los niveles alcanzados el año pasado y muy lejos de los registros observados en 2022.

El informe, confeccionado a partir de indicadores de consumo de energía eléctrica, demanda industrial y consultas realizadas a referentes empresariales, describió una realidad marcada por comportamientos dispares entre sectores. Aunque algunas actividades exhibieron mejoras puntuales respecto de abril, el balance general continúa siendo negativo y no alcanza para modificar el panorama de bajo nivel productivo que atraviesa la industria nacional.

Uno de los rubros que mostró cierta recuperación fue el vinculado a la construcción. Los despachos de cemento registraron un incremento mensual del 3,5%, mientras que el Índice Construya avanzó 1,9% frente al mes anterior. Sin embargo, la mejora resulta insuficiente para revertir el deterioro acumulado en los últimos años. En los primeros cinco meses del año, los despachos de cemento mantienen una caída del 23% respecto de 2022 y el Índice Construya se ubica 30% por debajo de aquel período.

La industria automotriz también logró un leve repunte durante mayo. La producción de vehículos creció 2,2% en comparación con abril, aunque el sector continúa entre los más afectados en la medición anual. El acumulado de 2026 presenta una contracción de 19,3% frente al mismo período del año anterior, evidenciando las dificultades que enfrenta una de las actividades industriales más relevantes del país.

En contraste con esos avances parciales, otros indicadores reflejaron un deterioro más pronunciado. La demanda de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales cayó 2,1% durante mayo, un dato que suele ser considerado una referencia directa del nivel de actividad fabril. A su vez, la producción metalmecánica registró una baja mensual del 1,4%, consolidando una tendencia de debilidad en uno de los sectores clave para la generación de valor agregado.

La situación también se observó en la adquisición de bienes de capital. El patentamiento de maquinaria industrial retrocedió 11,2% respecto del mes anterior. Según destacó la entidad empresaria, el nivel acumulado de unidades patentadas en lo que va del año se ubica por debajo de los registros observados tanto en 2025 como en 2022, lo que evidencia una menor dinámica de inversión productiva.

El frente externo tampoco aportó señales alentadoras. Las exportaciones argentinas hacia Brasil, principal socio comercial del país, disminuyeron 7% en mayo. La caída estuvo impulsada principalmente por un menor volumen de envíos de automóviles, productos primarios y derivados de la molienda.

En paralelo, la liquidación de divisas del complejo agroindustrial registró una baja mensual del 6,2%. En términos interanuales, la contracción alcanzó el 11,7%, afectada en parte por la elevada base de comparación del año anterior. No obstante, al contrastar los datos actuales con los de 2022, la reducción se amplía hasta el 32,5%, reflejando una pérdida significativa de dinamismo en uno de los principales generadores de dólares de la economía argentina.

La combinación de estos indicadores muestra que la industria continúa transitando una etapa de fragilidad, con algunos sectores exhibiendo mejoras puntuales pero sin lograr todavía consolidar una recuperación sostenida que permita revertir la caída de la actividad y acercarse a los niveles productivos de años anteriores.