Las pymes lograron financiarse a la tasa más baja de los últimos meses y destacan el rol creciente del mercado de capitales
- Las pymes redujeron su costo de financiamiento al 25,33% durante mayo.
- El nuevo Índice de Financiamiento Pyme busca convertirse en la principal referencia del mercado.
- Más de la mitad del crédito se canalizó mediante operaciones avaladas por SGR.
- La tasa real resultó negativa debido a que quedó por debajo de la inflación interanual.
- La evolución de la inflación y de las tasas del Banco Central marcará la tendencia futura del financiamiento.
- El mercado de capitales continúa ganando protagonismo como fuente de crédito para las pequeñas y medianas empresas.
Las pequeñas y medianas empresas consiguieron durante mayo una reducción significativa en el costo de su financiamiento dentro del mercado de capitales. De acuerdo con un nuevo indicador presentado por la sociedad de bolsa VetaCap, la tasa promedio se ubicó en el 25,33%, lo que representa una baja de 2,84 puntos porcentuales respecto de abril y un descenso de 14,82 puntos en comparación con el mismo mes del año anterior.
La información surge del recientemente creado Índice de Financiamiento Pyme (IFP), una herramienta diseñada para cubrir la ausencia de un parámetro consolidado que permita conocer el costo real del financiamiento para este segmento empresarial. El indicador recopila información sobre las principales alternativas de crédito en pesos disponibles en el mercado de capitales y pondera cada instrumento según el volumen efectivamente operado en cada período.
Desde la firma impulsora del índice explicaron que, hasta ahora, no existía un dato representativo que reflejara con precisión la tasa promedio que enfrentaban las pequeñas y medianas empresas al momento de obtener financiamiento. El nuevo indicador busca convertirse en una referencia tanto para las compañías como para los distintos actores del sistema financiero.
El IFP se construye a partir de operaciones concretas realizadas en el mercado y su metodología contempla que la participación de cada instrumento pueda modificarse mes a mes, de acuerdo con el peso que tenga dentro del total de créditos otorgados. De esa manera, procura reflejar con mayor fidelidad la dinámica real del financiamiento empresarial.
La tasa registrada en mayo también implicó un costo financiero real negativo de 2,33%, considerando que la inflación interanual alcanzó el 28,3%. El contraste resulta aún más evidente si se compara con octubre de 2025, cuando el indicador habría alcanzado un máximo nominal de 59,06% en un contexto marcado por la incertidumbre electoral y las restricciones de liquidez que atravesaba el sistema financiero.
En cuanto a la composición del financiamiento, más de la mitad de las operaciones correspondieron a créditos avalados por Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), que representaron el 52,9% del total. Los préstamos sin garantía concentraron el 31,7%, mientras que las Facturas de Crédito Electrónicas explicaron el 9,8% y el financiamiento garantizado por el Mercado Argentino de Valores reunió el 5,6%.
El análisis también detectó una diferencia de 11,79 puntos porcentuales entre las tasas de los créditos no garantizados y los avalados por SGR. Según la entidad, esa brecha determina el valor relativo que adquiere el aval para las empresas: cuanto mayor es la tasa general de financiamiento, mayor resulta el ahorro obtenido mediante este mecanismo.
Las perspectivas para los próximos meses estarán condicionadas por la evolución de la inflación y las decisiones de política monetaria del Banco Central. También será determinante observar si continúan los cambios en la participación de los distintos segmentos de crédito, ya que esos movimientos permiten anticipar la percepción del riesgo dentro del mercado.
Otro aspecto seguido de cerca será la evolución de los plazos de financiamiento. Desde VetaCap señalaron que una extensión sostenida de los vencimientos constituiría una señal favorable sobre la confianza de los inversores en el horizonte económico, aunque reconocieron que, hasta el momento, esa mejora todavía no acompaña plenamente la reducción de las tasas.
Durante la presentación del índice, representantes del sector remarcaron que las pymes continúan mostrando una importante capacidad de adaptación pese a las dificultades históricas para acceder al crédito. Si bien destacaron la mayor estabilidad macroeconómica alcanzada en los últimos meses, sostuvieron que ese escenario constituye apenas el punto de partida para recuperar un nivel de financiamiento considerado normal para la actividad productiva.
Asimismo, señalaron que la expansión de sectores como la energía y la minería incrementa la demanda sobre la cadena de proveedores, lo que obliga a las pequeñas y medianas empresas a contar con mejores herramientas financieras para responder a ese crecimiento. En ese contexto, resaltaron el protagonismo creciente del mercado de capitales como fuente de financiamiento y anticiparon que próximamente incorporarán nuevos indicadores, entre ellos métricas de mora por actividad económica, con el objetivo de profundizar el análisis del comportamiento crediticio del sector.