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La crisis de Lácteos Verónica se profundiza con seis meses sin salarios y crecientes reclamos judiciales

  • Lácteos Verónica acumula alrededor de seis meses sin pagar completamente los salarios de sus trabajadores.
  • Los empleados reclamaron ante la Justicia una aceleración de las investigaciones sobre la empresa.
  • La crisis obligó a numerosos trabajadores a buscar empleos alternativos para sostener a sus familias.
  • Los proveedores también exigen el pago de importantes deudas por leche entregada.
  • La empresa registra un elevado nivel de endeudamiento financiero y miles de cheques rechazados.
  • La incertidumbre sobre el futuro de la firma mantiene en alerta a trabajadores, productores y comunidades vinculadas a la actividad láctea.

La situación de Lácteos Verónica continúa agravándose y se convirtió en uno de los casos más críticos de la industria láctea argentina. Mientras el sector atraviesa un escenario de fuertes dificultades económicas, la empresa santafesina acumula más de seis meses de conflictos laborales, una virtual paralización de sus operaciones y un creciente frente judicial impulsado por trabajadores y proveedores que reclaman el pago de las obligaciones pendientes.

En los últimos días, empleados de la firma se movilizaron frente a los Tribunales de Rafaela para exigir el cobro de los salarios adeudados y reclamar una intervención más rápida de la Justicia en la investigación sobre la situación de la compañía. Durante la manifestación entregaron un petitorio en el que solicitaron que se aceleren las actuaciones judiciales y se determinen las eventuales responsabilidades de los propietarios de la empresa, a quienes acusan de haber abandonado sus obligaciones laborales y de haber provocado el vaciamiento de la firma.

La crisis afecta a unos 700 trabajadores que, según denuncian, llevan alrededor de seis meses sin percibir la totalidad de sus haberes. La prolongada falta de ingresos obligó a muchos empleados a buscar alternativas para sostener la economía familiar. Algunos comenzaron a desempeñarse como remiseros, albañiles, panaderos o realizaron distintos trabajos informales para afrontar los gastos cotidianos mientras aguardan una solución al conflicto.

El impacto de la situación también se hace sentir en las localidades donde funcionan las plantas de la empresa. En Suardi, por ejemplo, cerca de 90 trabajadores promovieron un reclamo colectivo ante la Justicia laboral para exigir el pago de los salarios y preservar sus fuentes de empleo.

Los delegados sindicales sostienen que el principal objetivo continúa siendo la continuidad productiva de la compañía. Advierten que el cierre definitivo de las plantas tendría un fuerte impacto económico y social sobre comunidades cuya actividad depende en gran medida del funcionamiento de la industria láctea.

A la falta de pago de los salarios se suman denuncias vinculadas con la interrupción de los aportes patronales y previsionales. Los trabajadores afirman además que dejaron de contar con cobertura de obra social, situación que incrementó la preocupación entre las familias afectadas.

El conflicto también mantiene en estado de tensión al gremio de los trabajadores lecheros, que cuestiona el incumplimiento de los aportes sindicales y sigue de cerca la evolución del proceso judicial.

Durante la movilización en Rafaela, los empleados reclamaron la adopción de medidas cautelares sobre el patrimonio de la empresa, entre ellas embargos e inhibiciones de bienes, con el objetivo de resguardar los activos mientras avanzan las investigaciones. También solicitaron una mayor coordinación entre los distintos organismos judiciales y administrativos que intervienen en el caso.

Los representantes de los trabajadores advirtieron que, si no obtienen respuestas concretas, podrían profundizar las medidas de fuerza. Entre las alternativas mencionadas figura la posibilidad de bloquear establecimientos vinculados a la familia propietaria de la empresa, lo que podría afectar el circuito de abastecimiento de materia prima.

La delicada situación financiera de Lácteos Verónica también golpea a los productores tamberos. Alrededor de 150 proveedores de leche iniciaron reclamos por mercadería entregada que aún no fue abonada. Según estimaciones del sector, únicamente con ese grupo de productores la deuda alcanzaría una cifra cercana a los 60 millones de dólares.

En el plano financiero, la empresa también enfrenta un importante nivel de endeudamiento. Registra miles de cheques rechazados por falta de fondos y mantiene obligaciones pendientes con diversas entidades financieras, además de compromisos con bancos públicos y privados.

La combinación de deudas laborales, comerciales y financieras configura un escenario de extrema complejidad para una de las históricas empresas lácteas del país. Mientras continúan las investigaciones judiciales y se multiplican los reclamos de trabajadores y proveedores, crece la incertidumbre sobre el futuro de la compañía y sobre el impacto que su eventual cierre podría generar en la actividad productiva de la región.