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Salvador Di Stéfano proyectó un dólar de hasta $1.900 en un año y sostuvo que mantener billetes “ya no conviene”

  • Los analistas observan una continuidad del proceso de acumulación de reservas.
  • El ingreso de divisas del sector agroexportador aparece como un factor clave para los próximos meses.
  • Di Stéfano proyectó un dólar de entre $1.800 y $1.900 en un plazo de un año.
  • El economista sostuvo que el comportamiento del tipo de cambio debería acompañar la inflación esperada.
  • Advirtió que quienes mantuvieron dólares perdieron poder adquisitivo frente al aumento de los precios.
  • Consideró más conveniente invertir en activos financieros con rendimiento que conservar dólares inmovilizados.

El analista financiero Salvador Di Stéfano analizó el escenario cambiario argentino y sostuvo que las condiciones macroeconómicas actuales favorecen una mayor estabilidad del mercado de cambios, al tiempo que proyectó que el dólar podría ubicarse entre los $1.800 y $1.900 dentro de los próximos doce meses, en línea con la evolución esperada de la inflación.

Durante una entrevista radial, el economista consideró positiva la reciente revisión realizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la economía argentina y afirmó que el país viene mostrando avances en los principales compromisos asumidos con el organismo. En ese sentido, destacó el mantenimiento del equilibrio fiscal, el proceso de fortalecimiento patrimonial del Banco Central y la acumulación de reservas internacionales como factores que, a su juicio, contribuyen a consolidar la estabilidad financiera.

Di Stéfano también rechazó las versiones que anticipan una desaceleración en el ingreso de divisas al Banco Central. Según explicó, durante julio la autoridad monetaria mantuvo un ritmo activo de compras en el mercado y estimó que ese proceso podría continuar en los próximos meses debido al volumen de producción agrícola que aún resta comercializar.

El especialista señaló que todavía queda una importante cantidad de soja, trigo y maíz por vender, situación que permitiría sostener un flujo relevante de dólares hacia la economía. Para el analista, ese ingreso de divisas constituye uno de los principales respaldos para la estabilidad cambiaria y para el fortalecimiento de las reservas internacionales.

No obstante, advirtió que persiste un factor de incertidumbre vinculado al comportamiento de los pequeños ahorristas. Según indicó, muchos continúan demandando dólares como mecanismo de cobertura, pese a que la evolución reciente del tipo de cambio fue considerablemente inferior al aumento general de los precios.

En esa línea, recordó que el dólar blue registró un incremento cercano al 60% desde el inicio de la actual administración nacional, mientras que la inflación acumulada durante el mismo período alcanzó aproximadamente el 300%. Desde su perspectiva, esa diferencia implica que quienes mantuvieron sus ahorros exclusivamente en moneda estadounidense experimentaron una significativa pérdida de poder adquisitivo.

Respecto de las proyecciones para el tipo de cambio, Di Stéfano se refirió a las declaraciones realizadas por el vocero presidencial Adrián Ravier acerca de un dólar cercano a los $1.800. Consideró que esa estimación resulta consistente con las previsiones económicas reflejadas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) y sostuvo que el valor no representa una cifra desproporcionada, sino una consecuencia lógica de la inflación proyectada.

El analista explicó que, tomando como referencia un tipo de cambio mayorista cercano a los $1.500 y aplicando una inflación esperada del 22,2% para los próximos doce meses, el resultado arroja un valor aproximado de $1.830. Bajo ese razonamiento, consideró razonable esperar que el dólar oficial se ubique en una franja de entre $1.800 y $1.900 dentro de un año.

Finalmente, Di Stéfano planteó un cambio de estrategia para quienes buscan preservar el valor de sus ahorros. En lugar de mantener dólares inmovilizados, propuso orientar las inversiones hacia activos financieros o reales que generen rendimientos, especialmente bonos soberanos argentinos que permitan obtener una renta periódica.

Para el especialista, el contexto económico actual exige abandonar la lógica tradicional de atesoramiento de divisas y priorizar instrumentos de inversión capaces de ofrecer una rentabilidad superior a la evolución del tipo de cambio. A su entender, si la inflación continúa desacelerándose y el mercado cambiario mantiene su estabilidad, las alternativas financieras podrían superar ampliamente el desempeño del dólar como vehículo de resguardo del capital.

El análisis de Di Stéfano se suma así al debate sobre las perspectivas cambiarias para los próximos meses, en un escenario en el que la evolución de la inflación, las reservas internacionales y el ingreso de divisas provenientes del sector agroexportador seguirán siendo variables determinantes para el comportamiento del mercado.