La demanda de dólares mantiene la presión sobre el mercado cambiario mientras el Gobierno apuesta al ingreso de divisas del agro
- La demanda de dólares continúa firme y mantiene la presión sobre el mercado cambiario.
- El Banco Central habría intervenido en los mercados de dólar linked y futuros para moderar las expectativas de devaluación.
- Todavía resta comercializar cerca de la mitad de la cosecha de soja, lo que podría aportar más de 9.000 millones de dólares al mercado.
- Javier Milei reiteró su intención de eliminar las retenciones, aunque no anunció nuevas medidas en el corto plazo.
- La mayoría de las proyecciones privadas ubica al dólar mayorista cerca de los $1.670 para fin de año y alrededor de $1.800 a doce meses.
- El Gobierno apuesta al ingreso de divisas del agro y a las herramientas financieras para sostener la estabilidad cambiaria.
La demanda de dólares continúa mostrando firmeza y mantiene la presión sobre el mercado cambiario, aunque el tipo de cambio oficial mayorista sigue operando por debajo de los $1.500. En el mercado financiero atribuyen parte de esa estabilidad a las intervenciones que el Banco Central habría realizado en los segmentos de instrumentos dólar linked y contratos de futuros, con el objetivo de moderar las expectativas de devaluación y contener los movimientos de la cotización.
En paralelo, las perspectivas para los próximos meses mantienen un factor de alivio para el Gobierno: las liquidaciones del complejo sojero todavía se ubican en torno a la mitad del volumen previsto para la campaña, por lo que el remanente de exportaciones podría convertirse en una fuente importante de ingreso de divisas durante el segundo semestre, compensando parcialmente la reducción estacional de la oferta de dólares.
Las estadísticas del sector muestran que aún resta comercializar una porción significativa de la cosecha. Según datos oficiales correspondientes a mediados de julio, las ventas totales de soja alcanzaban los 22,2 millones de toneladas, de las cuales 14,6 millones ya tenían precio fijado, mientras que otras 7,6 millones permanecían pendientes de definición. Si se toma como referencia la estimación de producción de 51,5 millones de toneladas, las ventas representaban alrededor del 43% de la cosecha esperada y actualmente rondarían el 50%.
A ese volumen todavía sin comercializar se suma un remanente cercano a 3,5 millones de toneladas correspondiente a la campaña anterior. En conjunto, el stock disponible representa más de 12.000 millones de dólares a valores internacionales actuales. Operadores del mercado estiman que aproximadamente el 75% de ese monto terminaría ingresando al mercado cambiario, lo que implicaría una oferta superior a los 9.000 millones de dólares en los próximos meses.
Los analistas consideran que los productores mantienen un ritmo de ventas moderado, pese a la recuperación observada en las últimas ruedas. Según distintas evaluaciones privadas, muchos esperan mejores condiciones antes de acelerar la comercialización, ya sea mediante un nuevo incremento de los precios internacionales o a partir de incentivos fiscales relacionados con los derechos de exportación.
En ese contexto, el presidente Javier Milei volvió a manifestar su intención de eliminar completamente las retenciones al sector agropecuario. Sin embargo, no brindó precisiones sobre plazos ni mecanismos para avanzar en esa dirección. Días antes, el ministro de Economía, Luis Caputo, había señalado que la reducción de derechos de exportación anunciada en mayo constituye, por el momento, la única modificación prevista por el Gobierno.
El esquema actualmente vigente contempla una disminución gradual de las alícuotas a partir de 2027. En el caso de la soja, la reducción comenzará con bajas trimestrales equivalentes a un cuarto de punto porcentual hasta finalizar ese año con una alícuota del 21%. Durante 2028 el cronograma prevé reducciones mensuales de medio punto porcentual, en línea con el resto de los principales cultivos.
Mientras tanto, el mercado cambiario continúa atento a la evolución de la demanda de divisas luego de las declaraciones realizadas por el vocero presidencial, Adrián Ravier, quien sostuvo días atrás que un dólar cercano a los $1.800 en los próximos doce meses constituía una proyección consistente con la inflación esperada. Sus afirmaciones generaron repercusiones entre operadores y analistas, quienes interpretaron que podrían haber influido en el aumento de la demanda de cobertura cambiaria registrado en las jornadas posteriores.
Pese a ello, la mayoría de las consultoras privadas mantiene proyecciones más moderadas para el cierre del año. Los cálculos del mercado ubican al dólar mayorista alrededor de los $1.670 hacia fines de 2026, mientras que valores cercanos a los $1.800 aparecen recién en estimaciones correspondientes a un horizonte de doce meses.
En caso de que la presión compradora sobre el dólar se intensifique, los operadores consideran probable que el equipo económico vuelva a intervenir con mayor intensidad en los mercados de dólar linked y contratos de futuros. Durante las últimas semanas esas operaciones habrían disminuido respecto de julio, aunque distintos participantes del mercado detectaron previamente un fuerte incremento en los volúmenes negociados y en el interés abierto de contratos, movimientos que fueron atribuidos a la actuación del Banco Central.
En ese escenario, el Gobierno apuesta a que el ingreso de divisas provenientes del sector agroexportador, sumado a las herramientas financieras disponibles para administrar las expectativas cambiarias, permita atravesar los próximos meses con un mercado más equilibrado y una mayor capacidad de acumulación de reservas internacionales.