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Bernardo Kosacoff advirtió que la desindustrialización “ya está ocurriendo” y reclamó una estrategia de desarrollo para fortalecer la producción

  • Bernardo Kosacoff afirmó que la desindustrialización ya comenzó y advirtió sobre la pérdida de capacidades productivas.
  • El economista sostuvo que la estabilidad macroeconómica es necesaria, pero insuficiente para impulsar el desarrollo.
  • Consideró que el Gobierno debe comprender la heterogeneidad de la industria y promover condiciones para la inversión.
  • También reclamó mayor infraestructura, financiamiento y políticas que fortalezcan la competitividad sistémica.
  • Advirtió que la competencia internacional, especialmente desde China, es hoy mucho más intensa que durante la Convertibilidad.
  • Kosacoff sostuvo que una industria fuerte continúa siendo un componente esencial para el crecimiento económico, la innovación y el empleo formal.

El economista Bernardo Kosacoff sostuvo que la Argentina atraviesa un proceso de desindustrialización que ya comenzó a manifestarse y advirtió que la estabilidad macroeconómica alcanzada por el Gobierno constituye apenas el punto de partida para un programa de desarrollo que, a su juicio, todavía requiere políticas destinadas a fortalecer la inversión, la infraestructura y la competitividad sistémica de las empresas.

El licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires (UBA), profesor universitario y ex director de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), consideró que el orden fiscal, la desaceleración de la inflación y el reordenamiento monetario representan avances importantes, pero afirmó que esas condiciones, por sí solas, no alcanzan para impulsar un proceso sostenido de crecimiento.

Kosacoff señaló que la economía argentina necesita recuperar las expectativas de largo plazo para que empresas y consumidores puedan tomar decisiones de inversión y producción con mayor previsibilidad. Según explicó, la estabilidad constituye una condición necesaria, aunque insuficiente, si no está acompañada por políticas que favorezcan el desarrollo económico.

En ese marco, sostuvo que el Gobierno incurre en un error al analizar la estructura productiva sin contemplar la heterogeneidad que caracteriza a la industria nacional. Afirmó que existen sectores con elevado potencial de crecimiento, como la energía, la minería, la economía del conocimiento y la biotecnología, pero advirtió que el resto del entramado productivo también requiere condiciones que permitan sostener su competitividad.

El especialista consideró que la tasa de inversión continúa en niveles históricamente bajos y explicó que muchas empresas prefieren postergar proyectos productivos debido a la incertidumbre sobre la rentabilidad futura. En ese sentido, señaló que numerosos agentes económicos optan por mantener activos financieros líquidos antes que comprometer capital en inversiones de largo plazo, una conducta que definió mediante el concepto económico de wait and see, es decir, esperar antes de asumir riesgos.

Kosacoff también analizó la evolución reciente de la actividad económica. Indicó que el proceso de recuperación iniciado tras el ordenamiento macroeconómico encontró una meseta a partir del segundo semestre del año pasado, cuando el fuerte incremento de las tasas de interés afectó el consumo, la inversión y la cadena de pagos de empresas y familias.

Según explicó, el aumento del costo del financiamiento generó un crecimiento del endeudamiento y de la morosidad, reduciendo el ingreso disponible de los hogares. A ello se sumó el cambio en los precios relativos, con un importante incremento de los costos de los servicios públicos y privados, que desplazó parte significativa del presupuesto familiar y redujo el consumo de otros bienes.

El economista también manifestó preocupación por la situación del mercado laboral. Recordó que desde 2011 la Argentina prácticamente no generó nuevos empleos privados formales, mientras aumentó el trabajo informal como mecanismo de absorción de mano de obra. A su entender, ese fenómeno deteriora la productividad, limita la capacitación de los trabajadores y debilita el desarrollo de capacidades tecnológicas.

Respecto de la industria, Kosacoff afirmó que la desindustrialización no constituye un riesgo futuro sino un proceso que ya está en marcha. Comparó el escenario actual con la transformación registrada durante la Convertibilidad, cuando la producción nacional pasó de una estructura integrada a otra más orientada al ensamblado y con mayor utilización de componentes importados.

Sin embargo, sostuvo que el contexto internacional actual presenta desafíos mucho mayores debido al crecimiento de China como potencia manufacturera y al avance del comercio electrónico y las plataformas digitales, factores que intensifican la competencia sobre la producción local.

Frente a ese escenario, consideró que la apertura económica debe desarrollarse bajo reglas de competencia equilibradas. Señaló que competir en una economía abierta no implica abandonar mecanismos de protección frente a prácticas comerciales desleales, subsidios o condiciones regulatorias que coloquen en desventaja a las empresas nacionales.

Kosacoff también reclamó una mayor inversión pública en infraestructura, logística, puertos y transporte, al considerar que esos factores forman parte de las condiciones sistémicas necesarias para mejorar la competitividad. Además, propuso ampliar el financiamiento proveniente de organismos multilaterales para modernizar la infraestructura productiva.

Finalmente, destacó que todos los países que alcanzaron altos niveles de desarrollo mantienen una estructura industrial sólida y remarcó que la industria continúa siendo el principal generador de innovación, investigación y empleo formal. En ese sentido, sostuvo que la Argentina dispone de capacidades tecnológicas y productivas construidas durante décadas que deberían integrarse al crecimiento de sectores como la minería, la energía y la bioeconomía, con el objetivo de lograr un desarrollo más equilibrado y sostenible.