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El dólar enfrenta presión por el atraso cambiario y el escenario electoral

  • Las proyecciones más elevadas ubican al dólar mayorista en hasta $1.850 para diciembre.
  • El consenso de los economistas contempla una suba cambiaria gradual y no un salto abrupto.
  • La inflación proyectada para 2026 continúa por encima de las estimaciones de aumento del dólar.
  • El Banco Central acumula compras de reservas por unos US$14.200 millones durante el año.
  • La proximidad de las elecciones presidenciales de 2027 aparece como un factor creciente de incertidumbre cambiaria.
  • Los ingresos por exportaciones, el contexto internacional y la evolución de la demanda de dólares serán claves para determinar el rumbo del tipo de cambio.

El mercado cambiario argentino atraviesa una etapa de relativa calma, pero detrás de la estabilidad del dólar comienzan a aparecer señales de preocupación entre los operadores. El principal foco está puesto en el atraso que acumula el tipo de cambio frente a la inflación y en la posibilidad de que la incertidumbre política vinculada con las elecciones presidenciales de 2027 incremente progresivamente la demanda de cobertura.

Las proyecciones disponibles para diciembre muestran, por ahora, que los especialistas no anticipan una corrección abrupta. Sin embargo, las estimaciones más elevadas ubican al dólar mayorista por encima de los $1.700 y llegan hasta $1.850. Ese último valor implicaría una suba cercana al 27% durante el año.

El escenario resulta significativo porque incluso las previsiones más altas continúan por debajo de la inflación esperada. El consenso de economistas proyecta un aumento de los precios de alrededor del 32% durante 2026, lo que implica una aceleración respecto de las estimaciones anteriores.

La diferencia entre ambas variables explica parte de la discusión sobre el atraso cambiario. El dólar mayorista se ubica actualmente en torno de los $1.512 y, medido mediante el tipo de cambio real multilateral, permanece considerablemente por debajo de sus valores históricos. La estrategia oficial busca utilizar esa estabilidad como uno de los instrumentos para moderar la inflación, en un contexto de ingreso de divisas por exportaciones y menor presión de las importaciones.

El Banco Central todavía mantiene una política de acumulación de reservas, aunque el ritmo de compras se redujo en las últimas semanas. Durante los primeros días de septiembre incorporó poco más de US$120 millones, mientras que el acumulado del año ronda los US$14.200 millones. Esa cifra supera la meta anual de adquisición de reservas fijada inicialmente.

El menor ritmo de compras, sin embargo, constituye uno de los factores que el mercado observa con atención. Una menor disponibilidad de dólares para fortalecer las reservas podría adquirir mayor relevancia si durante los próximos meses aumenta la demanda de divisas, especialmente a medida que se acerque el calendario electoral.

La banda cambiaria también forma parte de las referencias del mercado. El límite superior se encuentra actualmente cerca de los $1.892 y se actualiza de acuerdo con la evolución de la inflación. Las proyecciones más elevadas para diciembre todavía permanecen por debajo de ese techo, lo que refuerza la idea de que el escenario central no contempla, al menos por ahora, una ruptura del esquema cambiario.

El mercado de futuros también refleja expectativas moderadas. Para diciembre se negocia un dólar mayorista en torno de los $1.611, mientras que para agosto de 2027, dos meses antes de las elecciones presidenciales, las operaciones proyectan una cotización cercana a los $1.870.

El contexto internacional agrega elementos contrapuestos. La escalada de los precios del petróleo puede beneficiar a la Argentina mediante mayores ingresos por exportaciones energéticas, pero una eventual suba de las tasas internacionales podría encarecer el financiamiento y generar presión sobre los mercados emergentes.

En el plano doméstico, el comportamiento de la inflación, la actividad económica, las exportaciones y el ingreso de divisas serán determinantes. También tendrá creciente importancia la evolución de las expectativas políticas. Una mayor incertidumbre electoral podría traducirse en una demanda adicional de dólares aun cuando las variables comerciales continúen mostrando resultados favorables.

Por ahora, la expectativa dominante es la de una aceleración gradual del tipo de cambio, más cercana a un movimiento sostenido que a un salto. El desafío para el Gobierno será mantener esa trayectoria sin que el atraso acumulado termine convirtiéndose en una fuente adicional de tensión sobre los precios, las reservas y las expectativas financieras.