Caputo apuesta a múltiples fuentes de financiamiento para cubrir casi USD 4.000 millones de deuda
- El Gobierno enfrentará vencimientos en dólares cercanos a los USD 4.000 millones entre septiembre y diciembre de 2026.
- El pago de septiembre al FMI será el mayor desembolso inmediato y reducirá las tenencias de divisas del Tesoro.
- Un desembolso pendiente de USD 1.000 millones del FMI aparece como una pieza clave para recomponer la liquidez.
- Las colocaciones del Bonar 2029 aún ofrecen margen para captar otros USD 821 millones.
- El programa financiero también contempla ingresos por privatizaciones por hasta USD 800 millones.
- Las negociaciones con Fonplata y la CAF podrían habilitar un crédito adicional de hasta USD 800 millones para reforzar el esquema oficial.
El Gobierno nacional afrontará vencimientos de deuda en moneda extranjera por cerca de USD 4.000 millones durante el último tramo de 2026, un calendario que concentra pagos al Fondo Monetario Internacional (FMI), acreedores privados y organismos multilaterales. Aunque el Ministerio de Economía sostiene que el programa financiero contempla los recursos suficientes para cubrir esas obligaciones, el mercado mantiene la atención sobre la evolución de las reservas disponibles y el ingreso de nuevas divisas.
Las estimaciones privadas ubican los compromisos entre septiembre y diciembre en torno a los USD 3.826 millones, mientras que otros análisis los aproximan a los USD 4.100 millones. La diferencia responde a distintos criterios de cálculo, aunque existe coincidencia en que septiembre representa el mayor desafío inmediato.
Durante este mes vencen USD 1.452 millones, de los cuales USD 800 millones corresponden a un pago de capital al FMI. El resto del cronograma incluye obligaciones vinculadas con el Bopreal —el instrumento utilizado para regularizar deuda comercial de empresas con el exterior—, además de pagos a organismos internacionales y cupones de bonos soberanos emitidos en dólares.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado meses atrás la estrategia oficial para afrontar estos compromisos sin alterar el rumbo financiero del Gobierno de Javier Milei. Sin embargo, el foco de los analistas permanece sobre la capacidad del Tesoro para mantener liquidez en dólares luego del fuerte desembolso previsto para septiembre.
Hasta el 10 de septiembre, el Tesoro mantenía depósitos en moneda extranjera por USD 2.762 millones en el Banco Central. Ese nivel permitiría afrontar el vencimiento inmediato con el FMI, aunque implicará una reducción significativa del colchón de divisas disponible para los meses siguientes.
Por ese motivo, la atención no se concentra únicamente en el stock existente, sino también en las distintas fuentes de financiamiento previstas para recomponer esos recursos antes de finalizar el año.
Uno de los pilares del esquema oficial es un desembolso pendiente del FMI por USD 1.000 millones, cuya llegada se espera antes de diciembre. De concretarse en los plazos previstos, ese ingreso contribuiría a reforzar la posición financiera del Tesoro luego del pago de septiembre y facilitaría la cobertura del resto del calendario.
Otra herramienta es la continuidad de las colocaciones del Bonar 2029 (AO29). A través de ese instrumento ya se obtuvieron USD 1.179 millones, mientras que el objetivo oficial contempla emisiones por hasta USD 2.000 millones, lo que deja margen para captar otros USD 821 millones mediante futuras licitaciones.
El programa financiero también incorpora ingresos esperados por privatizaciones, con una proyección de hasta USD 800 millones provenientes de la venta de activos estatales. La expectativa oficial es que la mayor parte de esos recursos se concentre durante el segundo semestre.
A esas alternativas se suma una negociación abierta con el Fondo Financiero para el Desarrollo de los Países de la Cuenca del Plata (Fonplata) y con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). La operación busca habilitar un préstamo de hasta USD 800 millones mediante un esquema de garantías que, según el Ministerio de Economía, ya formaba parte de la planificación financiera presentada a mitad de año.
En conjunto, estas fuentes configuran una estrategia diversificada para afrontar los vencimientos sin necesidad de recurrir a medidas extraordinarias. No obstante, la ejecución efectiva de cada uno de esos ingresos será determinante para sostener la disponibilidad de divisas hasta el cierre de 2026.
Los próximos meses serán una prueba para ese esquema. Tras el pago de septiembre, el mercado seguirá de cerca el comportamiento de los depósitos del Tesoro en el Banco Central, el avance de las emisiones de deuda, el desembolso pendiente del FMI, el progreso de las privatizaciones y la evolución de las negociaciones con los organismos regionales, factores que definirán el margen financiero del Gobierno para transitar el último tramo del año.