La pobreza vuelve a crecer y el primer semestre encendió nuevas señales de alerta
- Las estimaciones privadas anticipan que la pobreza habría alcanzado nuevamente alrededor del 31% al 33% durante el primer semestre de 2026.
- La cantidad de personas en condiciones de pobreza podría haberse incrementado en aproximadamente 1,7 millones respecto del segundo semestre de 2025.
- La indigencia se ubicaría cerca del 7%, según las principales proyecciones disponibles.
- La recuperación de los ingresos reales perdió impulso y comenzó a coincidir con una nueva aceleración de los indicadores de pobreza.
- El crecimiento del empleo informal aparece como uno de los factores que dificultan una reducción sostenida de la pobreza.
- El INDEC publicará el 24 de septiembre el dato oficial que permitirá confirmar la magnitud del deterioro registrado durante el primer semestre.
La pobreza volvió a mostrar una tendencia ascendente durante el primer semestre de 2026, después de la reducción registrada durante buena parte de 2024 y 2025. Las estimaciones privadas anticipan que el deterioro podría haber alcanzado nuevamente niveles similares a los del primer semestre del año pasado, aunque con una diferencia relevante: ahora la tendencia sería creciente y no descendente.
Las proyecciones disponibles calculan que alrededor de 15,1 millones de personas atravesaron condiciones de pobreza entre enero y junio, lo que representaría un incremento de aproximadamente 1,7 millones respecto del segundo semestre de 2025. La indigencia, en tanto, se ubicaría cerca del 7%.
Una estimación de la Universidad Torcuato Di Tella proyectó una tasa de pobreza del 31,6% para el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia alcanzaría el 6,9%. De confirmarse esos valores, ambos indicadores quedarían prácticamente en los mismos niveles registrados durante igual período de 2025.
El dato adquiere relevancia porque la evolución reciente rompe con la trayectoria observada previamente. Durante 2024 y buena parte de 2025, la recuperación de los ingresos laborales y una evolución más favorable de las canastas básicas habían contribuido a reducir la cantidad de personas por debajo de las líneas de pobreza e indigencia.
Sin embargo, ese proceso perdió fuerza hacia el final de 2025. El aumento de la inflación y el estancamiento de los ingresos reales comenzaron a deteriorar nuevamente la capacidad de compra de los hogares, una situación que se habría profundizado durante los primeros seis meses de este año.
El comportamiento de los salarios constituye uno de los principales factores detrás de la nueva dinámica. Los ingresos medios reales de los trabajadores dejaron de mostrar la recuperación previa y permanecieron por debajo de los niveles registrados antes del deterioro de los últimos años.
El mercado laboral también exhibe señales que complican la reducción sostenida de la pobreza. El crecimiento del empleo se produjo cada vez más a través de ocupaciones informales, mientras que los trabajadores pertenecientes a los sectores de menores ingresos continúan mostrando una fuerte pérdida de poder adquisitivo respecto de los niveles de referencia de años anteriores.
Esta combinación genera un escenario particularmente complejo: aunque exista una mayor cantidad de personas ocupadas, no necesariamente esos empleos permiten recuperar los ingresos necesarios para cubrir de manera estable las necesidades básicas de los hogares.
Los especialistas también advierten que la reducción de la pobreza registrada en los últimos años debe ser interpretada con cautela. Según las estimaciones del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, al incorporar determinados ajustes metodológicos, la caída del indicador habría sido considerablemente menor que la reflejada por las estadísticas oficiales.
En ese sentido, el nivel actual no necesariamente representa un retorno pleno a las condiciones sociales previas, sino la interrupción de una recuperación que había permitido reducir parcialmente el deterioro acumulado.
La comparación histórica agrega otro elemento de preocupación. Algunas estimaciones ubican el ritmo reciente de deterioro en niveles semejantes a los observados durante la crisis que atravesó el gobierno de Mauricio Macri hacia el final de su mandato, cuando la pobreza comenzó a acelerarse luego de haber alcanzado uno de sus niveles más bajos de la década.
La evolución de los ingresos, la inflación y la composición del empleo serán determinantes para establecer si el incremento observado durante los últimos tres trimestres constituye un fenómeno transitorio o el inicio de una nueva etapa de aumento sostenido de la pobreza.
El dato oficial permitirá precisar el alcance del deterioro. El INDEC tiene previsto publicar el próximo jueves 24 de septiembre las cifras correspondientes al primer semestre de 2026. Ese informe permitirá determinar si las estimaciones privadas se aproximaron al resultado definitivo y cuál fue la magnitud del cambio respecto del período anterior.
El desafío para el Gobierno será evitar que la estabilización económica conviva durante un período prolongado con ingresos laborales insuficientes y empleos cada vez más precarios, una combinación que podría dificultar la recuperación social incluso si otros indicadores macroeconómicos mantienen una evolución favorable.