Bunge cerró su planta en Campana y deja en riesgo unos 250 puestos de trabajo
- Bunge cerró su planta química de Campana y dejó sin empleo a 137 trabajadores directos.
- El impacto laboral podría alcanzar unos 250 puestos si se incluyen los empleados de empresas contratistas.
- La fábrica producía fertilizantes líquidos y también procesaba amoníaco para la industria.
- El sindicato atribuyó el cierre a la competencia de fertilizantes importados, aunque la empresa no confirmó oficialmente los motivos.
- La decisión se suma a otros cierres industriales registrados en Campana desde 2023, incluido el de Cabot en mayo.
- El gremio denunciará la situación ante el Ministerio de Trabajo y reclamará una audiencia urgente para negociar alternativas.
El cierre de una nueva fábrica profundizó la preocupación por la situación industrial de Campana, en el norte de la provincia de Buenos Aires. La multinacional Bunge decidió paralizar definitivamente su planta química y dejar sin empleo a 137 trabajadores directos. Si se suman los empleados de las empresas contratistas que prestaban servicios en el establecimiento, el impacto podría alcanzar a unos 250 puestos de trabajo.
La decisión se comunicó el lunes alrededor de las 17, de manera simultánea a los operarios y a la conducción del Sindicato del Personal Químico y Petroquímico de Zárate-Campana. Según el gremio, la noticia tomó por sorpresa a todos los involucrados, ya que no habían recibido advertencias previas sobre una posible interrupción de las actividades.
La determinación quedó confirmada cuando la empresa cerró los portones e impidió el ingreso del personal correspondiente al turno noche. De esa manera, los trabajadores se encontraron con una medida que, según la representación sindical, no había sido anticipada durante las conversaciones previas con la compañía.
Oscar Casco, secretario general del sindicato, describió el desconcierto generado por el anuncio y señaló que incluso quienes habían ingresado a trabajar durante esa jornada desconocían que al finalizar la tarde serían despedidos. La conducción gremial también remarcó que en mayo se había firmado el acuerdo paritario sin inconvenientes y que recientemente se había realizado una parada de planta destinada a renovar instalaciones.
Esos antecedentes alimentaron la sorpresa entre los empleados, que no esperaban una decisión de semejante magnitud. Por el momento, tampoco se conocieron precisiones sobre las condiciones de desvinculación, la posibilidad de reubicar al personal o la existencia de negociaciones para atenuar el impacto laboral.
Fertilizantes líquidos y una explicación bajo discusión
El establecimiento se encontraba sobre la ruta 9, a la altura del kilómetro 79, dentro del polo industrial de Campana. Su actividad estaba vinculada con la producción de fertilizantes líquidos, principalmente tiosulfato de amonio y tiosulfato de potasio, utilizados para aportar nutrientes a los cultivos.
La planta también contaba con instalaciones destinadas al procesamiento de amoníaco, una materia prima empleada en la fabricación de urea. Sin embargo, la producción de ese fertilizante en el establecimiento había sido interrumpida casi diez años atrás.
Aunque Bunge todavía no comunicó oficialmente las razones del cierre, el sindicato atribuyó la decisión a las condiciones de competencia generadas por la apertura de las importaciones de fertilizantes. Según la interpretación gremial, el ingreso de productos extranjeros a menores costos habría reducido la viabilidad de mantener la fabricación local.
Casco resumió esa explicación al señalar que, bajo las condiciones actuales, resultaría más conveniente importar que producir en el país. No obstante, hasta el momento no existe una explicación oficial de la empresa que permita confirmar o descartar esa hipótesis.
La falta de información sobre los motivos de la medida y sobre el futuro de los trabajadores constituye ahora uno de los principales puntos de conflicto. El gremio busca que las autoridades laborales intervengan para abrir una instancia de diálogo y obtener respuestas sobre la situación de los empleados afectados.
Una nueva señal de alarma para la industria de Campana
El cierre de Bunge se suma a una serie de interrupciones de actividades industriales que afectaron a la ciudad desde 2023. Entre los antecedentes figuran las plantas de Archroma, Clariant y Barcan, además de Cabot, que cesó sus operaciones en mayo y se dedicaba a producir negro de humo, un insumo utilizado en distintas industrias, entre ellas la fabricación de neumáticos, pinturas, plásticos y tóner.
Con la salida de Bunge, la preocupación vuelve a concentrarse en el empleo industrial y en las consecuencias que la pérdida de establecimientos productivos puede generar sobre la economía local. La reducción de puestos de trabajo no afecta únicamente a las familias de los operarios, sino también a los comercios y servicios que dependen, directa o indirectamente, de la actividad de las fábricas.
El sindicato anunció que presentará una denuncia ante el Ministerio de Trabajo y solicitará una audiencia urgente para discutir la situación. También convocó a una concentración frente a las instalaciones de la compañía, mientras espera que se formalicen las desvinculaciones de los empleados directos y que las autoridades intervengan.
Por ahora, la planta permanece sin actividad y no se conocen detalles sobre eventuales alternativas para los trabajadores. La respuesta de Bunge y la intervención de la cartera laboral serán determinantes para conocer si se abrirá una negociación y qué posibilidades existen de encontrar una salida para los afectados.